S.O.S. en el Huracán

Por: José Puente.

El partido ante Pachuca, es el partido más malo del Monterrey en mucho tiempo y uno de los peores de Miguel Herrera en su historia como estratega rayado; pero el resultado pudiera ser todavía mas catastrófico, porque como todos lo sabemos, a veces las golizas en contra pesan en las últimas jornadas para acceder a una mejor colocación cuando la diferencia de goleo es un recurso para entrar o quedar fuera de la fiesta del fútbol.

Pero dejemos por un lado el resultado, lo verdaderamente preocupante es el accionar del equipo que en las primeras dos jornadas no ha sido el que todos pretendemos que se logre, es decir, ya no hay llegadas, no hay buen fútbol, se complican las salidas, no hay quien contenga, no hay distribución de jugadas, no hay táctica fija, en fin, hay muy poco que presumir en estos 180 minutos del campeonato, pudiéramos alabarle a nuestro equipo que ya completó la mitad del tiempo solicitado por la FMF por alinear a jugadores menores de 21 años, y que William Paredes al parecer está respondiendo a la confianza del entrenador y sigue siendo una esperanza de encontrar a ese jugador por el lado izquierdo del que se sigue careciendo desde las épocas de Chabrand y Arango.

Ya adentrándonos al juego en el Hidalgo, desde un principio se supo que Pachuca dominaría casi todo el partido, ya que los locales llegaban con su equipo completo y una excelente actuación en su visita al Estadio Azul que a pesar de ello no obtuvo como premio ningún punto; en cambio los Rayados no convencieron a nadie en su presentación teniendo como testigo al Cerro de la Silla; pero pese a ello el Monterrey se paró bien y salió bien librado en gran parte por la excelente actuación (hasta ese entonces) de la pareja en la contención conformada por los regiomontanos Serrato y Morales, y la capacidad de desdoble del yucateco Paredes, pero los pachuqueños insistieron por ambos lados y lograron preocupar a la zaga principalmente en jugadas de táctica fija provocadas por la falla constante de la zaga y arquero al salir jugando desde atrás, fue cuestión de que el campeón de la sudamericana presionara y se acabó el sistema, muchos apuros, cero ofensiva, eso si, al menos se mantuvo el cero, y hubo una aproximación al arco de Calero que no se inquietó.

Ya para la segunda parte, el partido continuó bajo la misma tónica, Pachuca controlando, Monterrey aguantando y tratando de tener el balón, lo cual nunca consiguió; para colmo la expulsión del citado William, acabó por terminar de doblar la zaga, pese a ello, Monterrey tuvo mejor control del partido los 10 minutos posteriores a la expulsión, hasta que Cristian “Chaco”  Jiménez se dio cuenta que no había nadie cubriendo el sector derecho de su ataque (izquierdo del Monterrey) y comenzó el festín… todos los goles cayeron por ahí, nunca se tapó ese hueco y esto no fue más trágico porque los dueños de casa no quisieron, a partir de ahí se vio un equipo desangelado, con ideas truncas, una defensa muy endeble y errática y sumando al ataque solo algunos chispazos provocados por Gracián y Arellano, (quien por cierto nuevamente inició como lateral derecho),  que pudieron cristalizar primeramente por conducto de Rodallega y posteriormente por conducto de Rolando Zárate, ambos en sendos disparos al palo derecho de Calero;

En fin, se notó un equipo carente de liderazgo tanto dentro de la cancha como en la dirección técnica, los cambios del entrenador fueron hechos fuera de tiempo o quizá realizados más con la víscera que con el cerebro.

Lo mejor de todo fue que la tragedia terminó en el minuto 90 y que el siguiente partido es ante el Cruz Azul, equipo cuya principal limitante está en la banca, y que se puede ganar, incluso como obligación porque luego vienen dos salidas peligrosísimas que pudieran eliminarnos tempranamente de la pelea por el título.

EL MEJOR DEL PARTIDO:
Jesús Arellano jugando como volante, para muchos es un desperdicio que inicie jugando de lateral y sobretodo bajo estas circunstancias cuando se supone que es tu principal arma al ataque.

EL PEOR DEL PARTIDO:
Carlos Ochoa, no dio una sola, siempre conduce el balón con la cabeza agachada, no se si sea falta de confianza, temor o de plano una carencia técnica.

LO DESTACABLE:
Rolando Zárate, le dio un poco de dinamismo al juego, ojalá ya pueda comenzar y hacer una buena dupla con Hugo Rodallega, porque nos hace falta que haya sociedad en el ataque y no jugadores que se aíslan solos.

LA TAREA:
Practicar la salida, es increíble que siempre tengan que dividir la pelota cuando les presionan, aquí es donde el entrenador debe hacer notar su chamba y no dejarle esa responsabilidad a un joven de 20 años.