Ni en mis más locos sueños, lo confieso, aluciné que triunfáramos por este marcador. Un 2-0 me hubiera alegrado hasta la demencia. Imagínense como estoy.
Que puedo decir en corto. ¡Queé hazaña! La verdad, lo confieso, nunca la creí posible.
Todo estaba en contra, la trayectoria de Chivas, el árbitro, los comentaristas. Y sin embargo ganamos.
¡Qué asco de comentaristas! Todos, los de Televisa, los de ESPN. El infeliz de la Muñeca Quirarte (Televisa), el pobre de Héctor Huerta (ESPN).
Los 2 jugadores del partido. Jared Borgetti —hat trick y en Cuartos— y el incomparable Luis Pérez. Pero el mejor (y no es jugador), Ricardo Antonio La Volpe. Que cambios, qué talento para manejar este partido. Yo aluciné con el cambio del Chícharo por Ochoa. Y sin embargo, que tapadota de hocico me dio.
Lo peor. La lesion de Suazo.
El análisis detallado del partido tendría que ser muy amplio.
Pero en un apretado resumen se puede ‘destilar’ y señalar cuál fue el factor que hizo posible tan ‘alucinada’ Victoria —es que esto ya quedó para la historia, Jared les repite triplete a las Chivas en liguilla (ya lo había hecho con el campeón Pachuca y en el Jalisco)— y ese FACTOR fue …ni más ni menos …que …Ricardo Antonio La Volpe.
El árbitró empezó a marcar en contra y le perdonó la segunda amarilla y roja al Johnny Magallón. Y entonces intervino algo que desde Benito Floro el Monterrey no manejaba bien. El inteligente manejo del arbitraje.
Porque a final de cuentas lo peor que les pudo suceder a las Chivas fue que NO le sacaran la segunda amarilla y expulsaran a Johnny Magallón. La Volpe aguantó la OFENSA, el árbitro quizá pensó que el Mty se iba revolver loco de coraje, y al contrario, empezaron a enfriar el partido. Las Chivas pensaron erroneamente que impunenmente podían hacer faltas. Y cayeron en la trampa del Bigotón, con el apoyo de todo el estadio. ¿Cómo no iba a marcar hasta un pusilánime como Chacón la obstrucción en el área de Reynoso a Suazo como penal? Porque obstrucción en el área existió (cuando menos era un tiro libre indirecto dentro del área).
No se han dado cuenta en la Comisión de Arbitraje (y en el futbol mexicano en gral.) que el Monterrey —por obra y gracia de La Volpe— se convirtió milagrosamente en uno de los equipos más disciplinados de la liga. Con una expulsion y sólo 38 amarillas.
El Monterrey jugó disciplinadamente y el árbitro solo tuvo que aplicar el reglamento.
¿Y saben que fue lo que acabó a las Chivas? Lo impensable —hasta para nosotros los Rayados—, que el Monterrey jugara sin Suazo. Para eso no estaban preparados y el Bigotón sí. Suazo salió cuando íbamos 2-1. El Mty sin Suazo metió (bueno Jared) 2 más. Otro triunfo del Bigotón, ¡golear sin Suazo!
Las Chivas basaban todo su sistema en nulificar al Chupete, su sistema necesitaba al Chupete. El de La Volpe no. El maestro le ganó al discípulo. Y con 2 expulsados para la revancha. Y ojalá que Suazo se reponga de la lesión.
Humildad en la Victoria, dignidad en la derrota. No hay que festejar antes de tiempo. Esto no se acaba hasta que se acaba. Todavía faltan 90 minutos.












