Es un hecho inobjetable que los ‘refuerzos’ (es un decir) estuvieron muy pero muuy lejos de las expectativas de la afición Rayada.
¿Qué jodidos pasó?
Por ahí leí que si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes.
Nunca nos esperamos los seguidores Rayados que sucediera lo que ocurrió ayer. Y difícilmente se sabrán las verdaderas causas de tal accionar. Pero siempre las cosas ocurren por alguna razón o ‘sinrazón’. Nada sucede ‘porqué sí’.
Lo de ayer fue un ‘partido’ entre los siguientes ‘jugadores’, (mencionados de mayor a menor importancia en la toma de decisiones)
• La alta dirección de FEMSA (concretamente el Diablo Fernández, director general de la corporación) que es la que suelta el billete.
• Luis Miguel Salvador, vicepresidente deportivo, primo político del anterior y miembro por vía matrimonial de la familia Garza Lagüera.
• Pepe González Ornelas y Jorge Urdiales; director deportivo de FEMSA y presidente del Monterrey, y por lo tanto los empleados institucionales responsables del Club.
• Ricardo Antonio La Volpe, director técnico del equipo.
• Los promotores y representantes de los futbolistas.
• La heterogénea prensa deportiva.
• Y por último y al último los aficionados Rayados, quienes al final de cuentas son los que sostienen todo el tinglado con el dinero de sus bolsillos que aportan directamente para adquirir camisetas, abonos, entradas y consumos en el estadio y con una aportación indirecta muy importante por su numeroso apoyo que se traduce en la lana que entra por los patrocinios. Todo esto da por resultado que el Monterrey sea de los pocos equipos de primera división con números negros. Porque hasta ahorita no se sabe que FEMSA se haya convertido en una entidad de beneficencia o hermana de la caridad.
De la interacción de estos elementos resultó el extraño fenómeno de ayer.
Como antecedente está el resultado obtenido por el equipo en el torneo pasado. Se llegó a semifinales y a 2 minutos de la final con el mismo equipo que fracasó en el Interliga con Mizrahi. Este logro considerado positivo por la afición acabó incidiendo negativamente en el reforzamiento del equipo. Es posible que cualquier otro resultado inferior hubiera producido preocupación en las altas esferas, una actitud más decidida en el draft y una inversión más fuerte en refuerzos.
Al final de cuentas todo se traduce en pesos y centavos (o dólares y pennies mejor dicho).
FEMSA es un corporativo trasnacional que enfrenta (como muchos otros de su nivel) una complicada situación nacional e internacional a pesar de su dinamismo y buenos resultados. No corren buenos tiempos para las corporaciones y la prudencia en los gastos es la mejor consejera. No creo, porque a ese nivel no se manejan así, que diferencias y rencillas internas hayan influido en la reducción del presupuesto para el draft. The Business of Business is business, dijo Milton Friedman.
Lo que sí fue un hecho muy visible es que la cartera se vio muy estreñida. Puros préstamos y ninguna adquisición.
Si a esto le sumamos la soberbia y la arrogancia que desde hace tiempo se les ha atribuido tanto a La Volpe como a Salvador esto no ayudó a tomar las mejores decisiones en una situación de estrechez económica donde debió imperar el sentido común, la prudencia y la humildad.
Y como cereza del pastel los medios deportivos, por obtener rating costara lo que costara, se dedicaron a inflar las expectativas de la afición —ávida de ver al Monterrey en el sitio que se merece— e ilusamente nos tragamos toda la serie de grandes nombres que uno tras otro alimentaron nuestro optimismo: Droguett, Morel, Bravo, Botinelli, Riffo, Boselli, Sanhueza. Y conste que tuvimos avisos de que lo que se venía pintaba muy negro, con la desacertada lista de transferibles encabezada por Erviti, el Chícharo y el Cacha. En lugar de preocuparnos nos ilusionamos todavía más. ¡Si de ese gran nivel son los que saldrán! ¿De qué más grande nivel serán los que llegarán?
Y después de la borrachera de ilusiones vino la cruda de las desilusiones y amanecimos con Choy, el Tavo, Hiber y Cejas.
Igual y alguno de esos (sobre todo Cejas) tienen una buena temporada. Pero ese no es el punto. El punto es que se desbarató a un equipo que dio un buen torneo y se trajeron a unos ‘refuerzos’ muy pero muuy por debajo de las expectativas generadas. Ese es el punto, la manera en como se trata a la afición. Si van a tomar decisiones que saben serán polémicas es muy importante la oportunidad, la manera y el modo de comunicarlas.
En lugar de que la directiva, en atención a la afición, hubiera sido extremadamente clara y, sin dar nombres ni entorpecer negociaciones, señalara abiertamente la decisión ya tomada de que no se iba a abrir la chequera; en lugar de hablar claro le jugaron al misterioso y dejaron que se desbocaran sin freno las ilusiones y los alucines de los aficionados albiazules. Lo más probable es que lo vayan a pagar y muy caro.
Los Rayados somos muy fieles y le seguiremos yendo al Monterrey a pesar de tropiezos y zurradas igual o peores de la directiva. Pero yo opino que va siendo hora de ser aficionados críticos y que no nos traguemos así tan fácil los sapos y sabandijas que nos sirvan los que dirigen a los Rayados. Y no se trata de ‘reventadas’, insultos, protestas estrepitosas, gritos y sombrerazos. Sino de algo más eficiente, afectarles donde de veras les duele …el bolsillo ¿O ustedes que opinan?












