Ayer Urdiales salio en defensa de nuestro Bigotón, y es que en las ultimas fechas han pasado cosas que dejan muchas dudas con el arbitraje nacional [para variar], que si partidos de suspensión de mas, que si partidos de suspensión de menos, que si minutos de mas, que si minutos de menos, y reglas arbítrales que además de ser marcadas por NOVATOS no se miden con la misma vara.
En palabras de nuestro presidente se propone cambiar todo el mecanismo de la Comisión Disciplinaria, hay demasiados equipos dañados y ofendidos con esta Comisión ya que lo único que hace es darle la razón a los equipos “grandes” y a los mas “influyentes”. Yo veo una buena actitud por parte de Urdiales al sacar eso a los medios y dejarlo como punto polémico, aunque hay que referir cosas muy importantes. La inconformidad se desprende por los excesivos juegos de suspensión al Bigotón y esta perfecto que después de que La Volpe hablara duramente saliera nuestro presidente a pedir que rodaran cabezas y cayera una lluvia de rayos y centellas sobre la Comisión Disciplinaria. Pero… ¿por qué nuestra directiva no salió con esa fiereza en defensa del jugador en aquel caso de RAYADOS – Pachuca – en el cual el silbante cae “fársicamente” ante un supuesto empellón de Arellano y ahora si con el Bigotón?
Señores, no hagamos drama por la suspensión. Es cierto, la Comisión Disciplinaria es un verdadero muladar en el que las compostas más grandes son las que se ven mas, pero al final del día son los jugadores los que deciden los partidos. El señor Bigotón se llevó su castigo y ya esta dado. Por más pataleos, el castigo existirá en mayor o menor dimensión y no por eso se acaba el campeonato.












