‘Quiobo’ raza, por aquí ando de nuevo dando guerra.
Y para empezar es de señalarse que el Monterrey llegó a la Jornada 8 colgando el tercer cero en su portería tras el arduo empate en la comarca choricera.
Estamos prácticamente a la mitad del torneo. Es un buen momento para hacer una evaluación. De seguir la misma tendencia de los actuales 12 puntos, se terminaría con casi los mismos 24 puntos de la temporada pasada. Lo que seguramente alcanzaría para colarse entre los 8 que ingresan a la liguilla pero no entre los 4 primeros.
El equipo está en el lugar 7 de la tabla general y 3ro. del difícil grupo 1 —empatado en puntos con el Santos y a 1 del Atlante—, con 12 goles anotados en total (contra los 15 del Cruz Azul que lidera la ofensiva por equipos) y con 10 goles recibidos.
El duelo de ayer mostró la mejor y la peor cara que tienen los Rayados. En el primer tiempo se vio un equipo con una ofensiva peligrosa encabezada por Humberto Suazo que fabrica múltiples oportunidades francas de gol. En el segundo tiempo cedieron la iniciativa y entonces la defensa y el Jona sufrieron para mantener virgen el marco. Con lo que se demuestra que la mejor defensa es el ataque.
¿Los cambios descompusieron el equipo? Yo no lo considero así. De los 3 movimientos que ordenó el Bigotón el único que perjudicó fue el del Tavo por Choy. El Tavo defendió con la experiencia y la solvencia que todavía mantiene pero fue muy impreciso en sus pases. Choy ni defendió ni atacó —este cuate nomás no ha demostrado nada de verse en los 6 partidos y en los 178 minutos que ha jugado—, Cejas empezó bien con el excelente pase que Ochoa desperdició y luego fue substituido por el Chicharo que tuvo unas tres oportunidades de lanzarse al ataque y aportó. El tercer cambio de Ochoa por Alvarado, tan intrascendente uno como el otro.
Yo creo que el factor más importante en el cambio que sufrió el partido fue el ingreso de Antonio Naelson Sinha que ‘revolucionó’ al Toluca. Y aunque Diego De la Torre no la estaba haciendo mal pero la verdad Sinha marcó diferencia sin tener a nadie en el Monterrey que lo detuviera (¡cómo te extrañamos Cacha!). Y el final del partido nos tuvo con el Jesús en la boca. Afortunadamente el Jona se sublimó y se aventó 3 intervenciones de primerísimo nivel y la defensa se la rajó.
El árbitro Erim Ramírez tuvo un desaseado desempeño. La amarilla que le recetó a Alvarado no se la aplicó a Mancilla que se mereció más su segunda amonestación. Sinha le reclamó, le gritó, le manoteó y le hizo corte de mangas impunemente. A ver si al Chiquidrácula le saliera con lo mismo. En resumen un árbitro disparejo que se metió con los jugadores y dejó que se metieran con él. Sorprendente la desaforada declaración de Cristante al final del partido. ‘Pos’ claro, están acostumbrados a los arbitrajes favorables que les conseguía el Papayo Lebrija, que hacía y deshacía en la Federación Mexicana de Fútbol y en las Comisiones de Arbitraje y Disciplinaria. Qué grave error cometieron los dueños del Toluca al darle una patada en salva sea la parte a Lebrija nomás por capricho. Van a extrañar a su ex presidente.
En resumen, un Monterrey que en la fecha 8 todavía no da un partido completo al nivel de como cerró la temporada pasada. Ricardo Antonio La Volpe a estas alturas todavía no tiene una alineación titular fija. De los refuerzos el único que ya se ganó la titularidad es Basanta, pero tampoco está como para tirar los cohetes.
¿Qué nos depara el destino? Va a depender de lo que esté pasando por la cabeza del Bigotón. Espero se deje de experimentos y ‘genialidades’ —eso de poner a Choy de contención fue una reverenda jalada— y que le aterrice la sensatez. El destino de los Rayados en esta temporada depende del factor La Volpe.
Pues bueno, de nuevo seguiré por aquí. Un afectuoso saludo a toda la raza de ZonaRayada.












