Primero que nada quiero decir que ahora más que nunca hay que apoyar a nuestro equipo. También es importante señalar que esta derrota debería ser un parte-aguas para el Monterrey. Pero la directiva parece que piensa otra cosa. Hoy salió una declaración de Jorge Urdiales ratificando a La Volpe.
Estos deben ser tiempos de profunda reflexión. Esta temporada se está convirtiendo en un profundo fracaso para nuestro querido equipo. Y se impone una evaluación serena de los tres componentes básicos del Club Monterrey.
• El equipo.
A querer o no el equipo está en una transición forzada. Hay varios elementos clave que van de salida. Unos por la edad como el Cabrito y otros porque temporada tras temporada amenazan con salir, el caso de Suazo o de Baloy. El único baluarte que nos puede quedar es Luis Pérez. Hay novatos-veteranos que no acaban de dar el estirón, para empezar Diego Ordaz, el Jona Orozco, William Paredes y Arturo Alvarado. Y los canteranos todavía están muy verdes —Zavala, Recio, Ibarra, Del Real, Darío y Stringel—, como para contar con ellos. Carlos Ochoa es un caso especial, la afición no lo quiere y desde hace varias temporadas que recibe abucheo tras abucheo, hasta a él ya le dio vergüenza (se tardó eh!) y mejor ya pidió públicamente su salida pero la directiva tiene otros planes. Otro que está a préstamo y no creo que siga es Jared. Y por último los que serán aves pasajeras, Choy, Hiber, el Tavo, Cejas. Nunca debieron haber llegado.
Se impone una profunda restructuración. Se debe renovar el equipo. Un ciclo está terminando.
• El entrenador.
El punto débil del Monterrey. Entre la espada y la pared. El técnico tiene que lidiar con un grupo de jugadores de primer nivel (por lo menos en los sueldos, son una de las nóminas más caras del futbol mexicano) con lo que eso implica de vedetismo y veleidades y por el otro lado se las tiene que entender con una directiva sui-generis que da más problemas de los que arregla.
Desde Benito Floro que se fue por su voluntad todos los demás técnicos han salido por la puerta de atrás. Incluso el mismísimo Daniel Passarella, que sólo duró tres temporadas, (y exceptuando la del bendito campeonato, en la previa y en la posterior su desempeño fue muy mediocre) salió de mala manera y sólo rumores oscurecieron más las causas de su intempestiva salida.
Miguel Herrera con un muy brillante inicio y dos subcampeonatos se tuvo que ir después de embarcar al Monterrey en su peor racha en los torneos cortos. Hasta parece que hubo dos Piojos y el último tuvo una decadencia muy larga. Pero actualmente con su buen desempeño en Tecos está demostrando que no toda la responsabilidad de la culpa fue suya en esa malísima racha que lo dejo fuera de los Rayados.
Ricardo Antonio La Volpe en esta ingrata temporada puede escribir un manual sobre como desmantelar un equipo exitoso. Desde la pretemporada se le han ido acumulando desacierto tras desacierto. Las salidas de Erviti y del Cacha y la mala calidad de los refuerzos, exceptuando a Basanta. Las extrañas alineaciones. Los múltiples sistemas de juego mal preparados y peor ejecutados en un mismo partido. Y lo peor. Sus pésimas (por no decirles más feo) declaraciones a los medios de comunicación. Ahí sí el Bigotón no tiene progenitora. ¡Qué manera de sabotear a su propio equipo! Son las peores declaraciones de un técnico en México desde que yo tengo memoria. No recuerdo nada parecido. Ventilando problemas de vestidor en público. Regañando y exhibiendo a jugadores y directiva. Opinando de otros entrenadores de manera grosera, inopinada e irreflexiva. Declaraciones que sólo lo exhiben como alguien de muy bajo nivel intelectual e incluso moral. Y a pesar de su supuesta capacidad y experiencia como DT ponen serias dudas sobre la continuidad de una persona de ‘esas’ características al frente de una institución tan importante como lo es el Club Monterrey. Importante por la ciudad sede, por su numerosa y leal afición y por la categoría empresarial de sus dueños —FEMSA está entre las empresas más sólidas de América Latina—
• La directiva
Encabezada por un presidente al parecer bien intencionado y decente pero sin experiencia previa de dirigente deportivo y que se está enseñando en el camino. Y el verdadero poder lo detenta el vicepresidente Luís Miguel Salvador cuya personal circunstancia de miembro político de la dinastía de los Garza Lagüera lejos de ayudarlo lo ha perjudicado en el proceso de toma de decisiones. Con una supuesta agresividad mal encauzada ha tenido problemas a todos los niveles y no despierta ningún respeto ni en la afición, ni en el cuerpo técnico, ni con los medios y menos con las autoridades deportivas del futbol mexicano.
El programa de trabajo de esta directiva no va más allá de un nombre: Ricardo Antonio La Volpe. Y aparte de eso no tienen nada más. Encubren esa carencia con una muy cacareada apuesta por los procesos largos. Proceso largo que sólo se reduce a ese bigotón nombre y apellido. Después de eso no existe nada, sólo el vacío.
Ante el virtual divorcio entre el equipo y el técnico la directiva va a tener que tomar una decisión. Que al parecer ya se inclinó a favor de La Volpe. Lo que puede significar que se van a cerrar los ciclos de los jugadores líderes de los Rayados encabezados por el Cabrito. Opino que es una mala decisión porque La Volpe está demostrando que los técnicos no sólo valen por su capacidad técnica futbolística sino por su capacidad integral de relaciones humanas. Materia en la que el Bigotón está reprobando feamente y no hay nadie de la directiva o de los dueños que le ponga un alto institucional. Otra, al optar por el técnico la directiva se inclina por la opción más cara y en contra de una máxima del futbol. Sale más barato despedir al técnico que al equipo completo. Y todo eso en medio de las alarmantes circunstancias económicas que atraviesa México y el mundo entero.
En resumen. Ricardo La Volpe está a punto de superar la racha perdedora del Piojo Herrera. Por lo pronto ya rompió la del técnico rayado con más expulsiones en una temporada.
¿Qué va a pasar con Rayados los cuatro partidos que le restan a la temporada? Y dos de ellos sin su mejor jugador sobre la cancha, Luís Pérez. ¿Qué va a pasar? Sólo nos queda aguantar la incertidumbre.
Si esto sigue así no dudo que se produzcan severas muestras de repudio en el mismísimo Tec que van a dividir aún más a la afición de lo que ya lo está.
¡Ilumínalos Señor!












