Felipe Abdiel Baloy Ramírez llegó al Monterrey para el inolvidable Apertura 2005. El mejor torneo de los dirigidos por el Piojo Herrera.
Llegó procedente del fútbol brasileño con una estancia previa en Colombia. Despertó muchas suspicacias por su origen panameño y hasta burlas del decano (por las canas sobre todo) de los comentaristas deportivos de la Sultana quien no lo bajaba de beisbolista.
Inmediatamente se integró a esa máquina de jugar fútbol que era el Monterrey y se hubiera coronado campeón en su primera temporada pero Gilberto Alcalá y el Chiquidrácula decidieron otra cosa y torcieron el destino de la anhelada tercera estrella.
Se convirtió rápidamente en el referente indiscutible de la zaga norteña. Poseedor de una fuerza impresionante lo tiene casi todo: técnica de mediocampista, rapidez, excelente salida, precisión e idea en el pase y por arriba simplemente impasable.
Sus defectos, que los tiene, —desubicación, lanzarse alocadamente al ataque, fuerza excesiva en la marca— han sido magnificados por la prensa que ha influido en una parte minoritaria de la afición que se alegraría con su salida.
En mi humilde opinión sería un gravísimo error y una irreparable pérdida al nivel de que salieran Lucho o el Chupete.
Tristemente el gran Pipe es más valorado por los rivales que por algunos aficionados Rayados y no se diga de la directiva que peca de malagradecida. Recuerdo los comentarios de amigos y conocidos Chivas (después de los dos partidos de eliminatoria en cuartos de final de la liguilla antepasada) ponderando con admiración y respeto el desempeño y las enormes cualidades defensivas del moreno panameño. —¡No deja pasar nada ni por arriba ni por abajo, por su zona no pasa nadie!— me decían.
Los desencuentros con la directiva ocasionaron el incidente de la pretemporada pasada que afortunadamente se arregló para bien del Mty.
La prensa en general y el suplemento deportivo Cancha en particular han implementado una sostenida campaña para provocar su partida. Insistiendo una y otra vez en preguntarle sobre su presunta salida. A lo que siempre ha contestado que él no sabe nada concreto más que los chismes y rumores inventados por los medios. La directiva, como siempre, con su ineptitud y su falta de comunicación con el jugador ha dejado crecer la bola de nieve y el mismo Felipe ha tenido que interrogarlos sobre su muy comentada venta.
Los elementos anti-rayados de Cancha estarían más que felices si su nefasta campaña tiene éxito. Ellos más que nadie saben la importancia que tiene Baloy en el vapuleado sistema defensivo de los Rayados, que no se ha desfondado aún más por las cualidades e intervenciones de Felipe.
Esta directiva cometería un grave error (¿otro más?) si no le salen al paso a estos rumores y tranquilizan tanto al jugador como a la afición. Sería una pérdida irreparable. No se conseguiría por el dinero que reciban por su venta, alguien de las características, de la juventud, de la fuerza, de la rapidez y de la técnica del panameño. Y no, no está sobre valorado. Su desubicación en gran parte es por la errónea dirección técnica del sistema defensivo lavolpista. Es el único que verdaderamente aprieta la marca. Como me gustaría ver a Baloy ser dirigido por un técnico equilibrado como Passarella. Entonces veríamos al Pipe rendir a su real e inmensa capacidad.
¡No, no se va, el Pipe no se va!












