Por el Monterrey han pasado varios Tanos pero Gran Tano sólo hay uno …y aparte Vikingo …Francisco Bertocchi.
Francisco Bertocchi Fernández nació el 5 de agosto de 1946 en Montevideo, Uruguay. Digno heredero de la legendaria garra charrúa debutó con el Wanderers y defendió las camisetas de su selección, del Liverpool y del Peñarol. Otro manya de gran clase que se pintó de rayas albiazules.
Pronto emigró a la Liga Universitaria de Quito donde todavía al día de hoy lo consideran uno de sus ídolos más grandes. Y cómo no si con la playera alba fue campeón goleador de la Copa Libertadores en 1970 y todavía tiene el récord en Ecuador de más goles anotados por un jugador en UN solo partido. Ni más ni menos que OCHO al América de ese país. Y también con él la LUDQ implanto récord de 18 partidos invicto.
El Gran Tano era el 10 perfecto y más. Con una inteligencia futbolística poco común y una extraordinaria visión de campo, sus pases para gol eran milimétricos. Cubría el balón como pocos y aparte tenía una célebre potencia de disparo.
Llegó al Monterrey de la mano del Ing. Alberto Santos, ¿de quién más?, para convertirse desde su arribo en el cerebro de ese equipo que fue la sensación de la Temporada 73-74. La estafeta se la cedió el legendario Ubirajara Chagas. Y así se convirtió en el líder rayado y se coordinó con Miltón Carlos como si tuvieran años jugando. Entre los dos anotaron CUARENTA goles en su primera temporada, 22 el brasileño y 18 el charrúa. Todavía se dio el lujo en ese torneo de anotar TRES goles de cabeza en un solo partido (contra el Torreón) a pases de su paisano (y exmanya como él) Nilo Acuña qepd.
Desafortunadamente esa extraordinaria campaña se vio frenada en semifinales por el Atlético Español, al que le habíamos ganado en el Azteca 3-4 con dos de Milton, uno de Bertocchi y uno de Pedro Damián. Yo ya me sentía campeón pero nuestra defensa y el portero hicieron agua en Monterrey (¿desde cuándo estamos padeciendo ese karma?) y perdimos increíblemente 3-1 de locales tras un partidazo de la Cobra Muñante que hizo pedazos a la zaga rayada. Nos quedamos hasta con los boletos impresos (los sacó la revista Balón) de la final Monterrey-Cruz Azul que nunca tuvo lugar.
El Gran Tano fue el líder indiscutible de esa época dorada del Monterrey. Hasta de portero jugó en una bronca histórica contra el Jalisco, porque Mario Rubio no dio por bueno un penal que el Huesos Montoya de la potencia que le metió rompió la red. El arbitro después de la monumental gresca que causó expulsó a las dos bancas y a varios de los titulares de los dos equipos. El Monterrey acabó ganando 3-0 con Bertocchi de portero. También tuvo la sangre fría para anotar el gol del triunfo en el sexto clásico contra los Tigres para romper el empate a 26 segundos del silbatazo final.
Sólo le faltó coronar su ciclo histórico con el Monterrey con un título, pero éste no se dio.
Una autoridad indiscutible como Don Fernando Marcos declaró. “En los setenta el Monterrey puso el futbol pero el Cruz Azul se llevó los títulos”. Todavía recuerdo aquellos cuartos de final del 21 de julio de 1976 cuando el Monterrey en el Universitario le retacó CINCO goles (Tres de Corbo, uno de Milton y uno de Paco Solís) al Cruz Azul del Superman Marín, de Quintano, del Kalimán Guzmán, Mendizábal, Bustos y Horacio López Salgado. Para luego rematarlos 1-2 en el Azteca a la mismísima Máquina Celeste en su apogeo. Pero en las semifinales frente a los Leones Negros de la UdeG el árbitro Jorge Narváez no marcó una flagrante falta previa que le permitió a Ricardo Chavarin, en fuera de lugar, anotar al minuto 89 y así quedamos eliminados. La eterna historia del arbitraje decisivo en contra del Monterrey en las liguillas.
En su última temporada 76-77 muy golpeado por las lesiones todavía se alcanzó a reflejar en el marcador en la goleada de 5-0 al Atlas, con tres de Milton, uno del Huesos y el último de Bertocchi con la camiseta rayada.
Y así fueron desmantelando al mejor Monterrey de todos los tiempos (en mi humilde opinión). Primero se fueron el Ing. Alberto Santos y el Gallo Jáuregui, después Guaracy y Pedro Damián, en el 77 Bertocchi, en el 78 Milton Carlos y cerrando esa década inolvidable en el 80 salió el Pato Corbo.
Siguió ligado al futbol como entrenador y promotor de jugadores y todavía en 1999 cuando el Monterrey afrontaba el grave peligro del descenso, antes del partido decisivo, tuvo el detalle de gran clase de enviar desde el extranjero y publicar en la prensa la siguiente carta de apoyo:
“ Francisco Bertocchi / Mi corazón es Rayado
Pienso que estando a la distancia uno siempre tiene su corazoncito en Monterrey y siente uno un poco de amargura que esté peleando el no descenso en el último partido.
Sé que los jugadores están bastante apenados, también sé que son rachas que viven los equipos, estoy seguro de que van a poner toda su entrega, pues detrás de ellos está una gran afición, una afición de gran corazón, que sufre, espero que piensen que detrás de ellos está esa gente.
En el momento en que yo jugué en Monterrey siempre teníamos el Estadio Universitario lleno, era una afición que cuando uno perdía un punto sentía que la estaba defraudando, la cosa sigue siendo igual, estoy seguro que todo el grupo de los muchachos siente lo mismo.
El Monterrey representa mucho para mí por haber sido mi profesión el futbol. Cuando llegué a Monterrey tuve la suerte de tener buenas campañas y el cariño de la afición hacia mí fue recíproco.
Sé cómo es la afición de Monterrey, sé que van a alentar al máximo a los jugadores y espero que logren salvarse.”
(…y con boca de profeta nos salvamos).
Los grandes líderes NUNCA dejan de serlo. Cómo se extraña actualmente en el Monterrey un líder del calibre del Gran Tano …el inolvidable Francisco Bertocchi.
Foto | www.liverpoolfutbolclub.com












