Que tiempos aquellos en que las taquillas de los estadios locales se llenaban y se convertían en parte del ritual para asistir al fútbol en Monterrey. Hoy solo quedan ventanillas por lo general desatendidas como el vivo recuerdo sobre esta forma de vender las entradas y cuya capacidad era solo rebasada en contados partidos como los tradicionales clásicos, contra las Águilas del América o Chivas de Guadalajara.

Si vemos el crecimiento en el área metropolitana en los últimos 30 años encontraremos una causa clara del porque estadios con más de 50 años son insuficientes para una ciudad que cambian día con día en sus costumbres y población.
Mi primer visita a un partido de Rayados, a finales de los 80´s inicios de los 90’s como testigo de la famosa “Aplanadora”, equipo Rayado que con la llegada de Hermosillo, Negrete, de los Cobos, Félix Cruz y de Armando Manzo entre otros de gran cartel sin duda aseguro más de los 3 llenos tradicionales de la época. Fueron llenos fruto del esfuerzo por tener un equipo atractivo que por sí solo ilusionó a muchos que aún recordamos ese triste partido contra Puebla de visita en liguilla y la desagradable vuelta con un final violento en las tribunas.
Hoy los llenos en nuestro muy nostálgico Estadio Tecnológico no son solo por un gran armado del equipo o su desempeño. Un área metropolitana con casi 5 millones de habitantes puede dar para buscar en el futbol del sábado por la tarde diferentes motivadores para comprar un abono. Sea nuestro acérrimo rival o un partido contra el no tan popular localmente Jaguares o Tecos, el estadio da por descontado con tener arriba de un 90% de asistencia.
Creciente población, popularidad del futbol y por ende aumento de aficionados de Rayados hace que 27 mil asientos sean irrisorios para la gran demanda tan solo de los que buscan en el futbol el pretexto perfecto para refrescar 40 grados de calor.
Y a una mayoría que somos seguidores del equipo nos “obliga” a comprar abono ante el temor de saber que no habrá otra forma de vivir nuestra pasión por Rayados, de lo contrario la única opción será la incondicional reventa.
¿Qué sucederá el día que tengamos un estadio con el doble de capacidad? ¿Seguirá existiendo este temor por asegurar tu entrada como bien decía la publicidad de Rayados hace unos años?(“Asegura tu lugar, Abono RAYADOS 2008”) Un gran número podría optar por analizar el desempeño del cuadro y entonces reaccionar a comprar el abono de un equipo que aspire seriamente al título. Otros aficionados seguiríamos comprando este abono como parte de ese amor al equipo y forma de vivir nuestro sábado.
Lo que es indudable es que ya es insuficiente un estadio planeado para una población de hace 50 años pensando que esta afición no ha evolucionado, hoy al ver estas filas de rayados queda más que evidente.












