
Me escribe el buen Luis Martínex diciéndome que basta con llevarla y le agarrará el cariño o el gusto por participar en tan extraordinario rito del fútbol. 
Eso me remonta a principios de los años noventa, cuándo era noviecito de la antes hermosísima noviecita (hoy hiper hermosa esposa).
Ya saben ustedes el dulce y tierno amor, lleno de detalles y complacencias. He aquí que, con la ingenuidad de compartir los gustos, la invité a ver el partido del Monterrey vs León, aquel León de Tita (Milton Queiroz) pues bien, obvio que la lleve a lo que hoy es Especial numerado (no sin ahorrar) y privándome de mis cheves obligatorias por partido nos dispusimos a disfrutarlo. Pero sucedió lo que tenía que suceder, empezó por admirar el cómo se veía el cerro de la silla y el auditorio Luis Elizondo desde esa panorámica, a continuación empezó a contar a la gente, a voltear a ver si veía a alguien conocido, mientras tanto el partido con sus jugadas y goles transcurrían en la cancha. Si me quedaba viendo el juego por más de 3 minutos seguidos, se quejaba de que no la quería ni le prestaba atención, en fin, después de algunos partidos de intentar engancharla –entre ellos uno contra el Santos en que casi ella sola se agarraba contra la porra de nuestros vecinos lejanos-, optamos por respetar y tolerar nuestras distintas religiones.
Todo esto es culpa de que eran pocas las televisiones familiares en los 70´s y la lucha con su hermano (mi cuñado) entre ver el fútbol y las películas de Pili y Mili (artistas gemelas españolas) generaron una aversión, que apenas se está sanando.
Pero bien, lo importante es el partido de mañana –no quiero recordar lo del 93- Creo que será un encuentro ganable, de un primer tiempo a los que nos tiene acostumbrado el Vuce y un segundo tiempo revolucionado. Santana aún nos debe.
Para los nuevos noviecitos, no se preocupen, los tiempos han cambiado, llévenla al estadio, las chicas de ahora ya tuvieron muchas televisiones.












