Vamos a quitar inmediatamente la opción de gustar y ganar, que en este mundo cruel es una realidad lejana, aunque no imposible: Barcelona quizá, el Instituto Excélsior de mujeres, puede ser, pero no, no es por ahora la opción de las Rayas.
Me da la impresión que las huestes jóvenes seguidores de Rayados buscan lo bonito, lo atractivo, la aventura, la seducción salvaje, la adrenalina, lo instintivo y que caray, es lo normal; los jóvenes con ese impulso de vida quieren esas combinaciones. Haciendo la analogía, en tus años mozos buscas en tu pareja las máximas cualidades en todos los sentidos: guapa(o), divertida(o), y con posibilidades genuinas de éxito. Así es y así debe ser.
En la medida que pasa el tiempo, todo aquello que al principio te parecía excitante y atractivo se va cambiando de jerarquía por aquellos detalles perdurables que te dan paz, armonía y estabilidad.
No se trata de matar la pasión y el gusto, sino de dar una medida exacta entre la belleza y los resultados. El Monterrey debe mostrar esa madurez equilibrada: sin exagerada vanidad pero sin ser conformistas, tal vez no muy espectacular, pero sin dejar de seducir suavemente con la búsqueda del gol, buscar el resultado pero dando todo de si, que muestre el querer agradar.
Como en la vida, quizá en este momento los Rayados no sea una belleza arrebatadora, pero si es una bella compañía con la que quieres estar rumbo al campeonato.












