Lo del sábado pasado fue la muestra de un equipo que te supera de principio a fin. Y no tanto por el resultado o las jugadas que tienen ambos cuadros que si analizamos en peligrosidad, por ahí Rayados deja escapar el empate.

Basanta mediotiempo.com
La superioridad de Jaguares empieza desde la propuesta para encarar un partido que unas horas antes conocías de los impedimentos para el buen trato del balón y la dificultad para trasladarlo tal como Rayados nos tiene acostumbrados. De arranque las expectativas de la afición estaban también mal fundadas sobre un cuadro que no aparecía con los puntos que tal vez merece. Y con lo anterior el planteamiento con que sale nuestro equipo es superado con un Jaguares que mostró un hambre para marcar y generar peligro. Creo que ningún otro equipo nos había superado en lo físico tal como se notaba el sábado, en que Jaguares lucía fresco y Monterrey poco a poco fue desfondándose como el boxeador que al no conectar al contrario se va debilitando y desesperando.
Al final creo la derrota es merecida (aún y con 1 penalti claro sobre Osvaldo Martínez) y sobre todo debe ser ilustrativa para todos los que formamos parte de Rayados. Para afición será importante no volver a menospreciar a un rival y entender que los planteamientos a veces “aparentemente defensivos” no son más que una parte del juego en que se merma al rival y se prepara para en el momento preciso atacar mortalmente. Y para el cuerpo técnico y jugadores no hay más que seguir trabajando en los balones por aire y la definición. Lamentablemente lo último se trabaja mejor dándole tranquilidad a un delantero y evitando presionarlo cuando sabemos de la calidad y voluntad de este. Cosa que no se procura al abuchearlo y reventarlo como si sucedió al final del partido.
Sobre Basanta, un servidor se declara seguidor del trabajo callado de este argentino. La lesión, sobrepoblación de centrales y buenas cosas mostradas por los otros 3 hacían inútil considerarlo para entrar. Hoy creo es necesaria su rapidez y buen desempeño para darle descanso a un Baloy o Diego Ordaz. Es momento de presionar hacia dentro del plantel, y de generar la competencia necesaria para sacar adelante al menos la mitad de los puntos que restan para que sea una temporada exitosa.
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