No habrá partido en que no sueñe con alcanzar los 3 puntos y de ser posible así llegar a terminar una temporada con 51, goleando rivales sin recibir ni uno solo.
Aterrizando a la realidad, debemos hacer un análisis más claro sobre la condición que hoy guarda Rayados así como lo que la historia (que aunque no juega) nos deja en estadísticas y que ayudan a entender la dificultad de visitar a Pumas.
Este Grupo 2 que hasta hace 3 semanas comenzábamos a dominar, hoy con las 2 derrotas vuelve a complicarse y nos urge a conseguir puntos independientemente del momento futbolístico con que lleguemos a la liguilla. Por un lado Morelia aparece como invitado sorpresa a esta lucha, mientras Pachuca espera despertar para llegar a una fase que de sobra conoce. Quizá América atraviesa un momento similar al nuestro, en donde después de un arranque explosivo, sus últimos 2 partidos no han sido precisamente positivos para cosecha de puntos. Para ellos se agrava más si vemos que este fin de semana enfrenta un clásico donde Chivas llega en esa condición peligrosa de equipo no tener ya mucho que perder.
Aunque las cifras nos arrojan a un Pumas con tan solo 8 puntos en la temporada, de sobra sabemos cómo este equipo se ha manejado durante la estancia del Tuca como DT. Aún con el peor arranque, nunca puedes descartar el despertar de este equipo y que aún con hilitos funcione adecuadamente para arreglar su pésima cosecha.
La preocupación viene sobre todo de lo que Rayados carga históricamente y del momento anímico que lo rodea. Pareciera que los extremos de felicidad y desilusión han sido las únicas opciones para adoptar esta temporada, en el arranque nadie tenía esperanza en alcanzar buenos partidos y así pasamos a la euforia de soñar con más de 35 puntos. Hoy pareciera que ese desanimo toca la puerta y el recuerdo de la temporada pasada sale a relucir en nuestra memoria.
Por los sentimientos que comienzan a amenazarnos, lo inaceptable sería una derrota que caiga en aras de querer traer el triunfo. Hoy más que nunca se justificaría un planteamiento cauteloso, ordenado y efectivo para regresar al camino de la confianza. Los cambios de Vucetich pudieran adelantar sobre la intención de regresar a lo básico, no recibir goles para así estar más cerca de no perder y acercarse a ganar. Pareciera un razonamiento digno del Filosofo de Güemes pero creo que si algo admiré de esta edición de Monterrey fue su orden y cautela para ir poco a poco ganando confianza. Al inicio no cayeron los resultados, pero con el tiempo y manteniendo imbatible la portería fueron cayendo los puntos hasta llegar a partidos como contra Puebla, en que pareciera que todo funcionaba, aún con imprecisiones y sobre confianza que mostramos en lapsos de tiempo. Un RESET en el estado anímico de Monterrey sería lo más sano para partir de cero y de ahí regresar al funcionamiento en todas las líneas.
Por todo esto creo que un empate mostrando orden y efectividad en la defensa, sería ya un gran resultado y apuntar de nuevo a los primeros 2 lugares de la competencia. Sin duda sería una dosis de confianza para el difícil cierre que nos haga retomar lo mostrado durante la mayor parte del torneo.












