Mis circunstancias actuales no me permiten extenderme mucho, así que trataré de hacer un comentario que para mi resume lo que fue el partido de hoy ante la UNAM.
Ya es un hecho, los fantasmas rayados ya están aquí y parece que llegaron para quedarse.

¿Qué cuales fantasmas?
El de los goles tontos en contra, el de los errores garrafales del portero, el de no saber aguantar un marcador, el de “revivir muertos”, el de no saber ganar en la capital, en fin creo que no es necesario detallar más… la afición rayada los conocemos muy bien.
Lo que pudo cortar de tajo la mala racha y dejarnos como superlideres temporales, se transformó en cinco minutos en un escenario de crisis: tres derrotas consecutivas (cinco si tomamos en cuenta los amistosos en USA), el equipo pierde confianza, Vucetich no encuentra el antídoto para revertir el mal, jugadores importantes se pierden, etc.
Hoy Jonathan salió verdaderamente decidido a ser el de antes, inseguro, queriendo hacer de más y… regalando goles. Ordaz fue sentado tras las pifias ante Jaguares… ¿Debutará Omar Ortiz la siguiente semana?
Todo ha vuelto a ser como antes, dependemos de Suazo, si el andino no la mete, no la mete nadie y así es muy complicado. Lo rescatable de este juego fue su participación y el buen gol que marcó.
Hoy no me pareció un mal planteamiento de Vucetich, aguantar el primer tiempo y tratar de cuajar un contragolpe, se maniató a Pumas y generaron al menos tres claras que no fueron concretadas. En el segundo Rayados salió por el juego, se generaron varias varias opciones hasta que consiguieron la ventaja, luego los fantasmas hicieron de la suyas y se perdieron tres puntos valiosos.
Ni hablar, otra semana más de fastidio, de declaraciones tipo “Tuvimos varias opciones y no las supimos meter, nos descuidamos y ellos aprovecharon las dos que tuvieron”, “No tuvimos suerte”, etc.
Foto | Mexsports












