
Había un viejo comercial de allá por los ochentas en donde la modelo de la TV terminaba diciendo: “No me odien por ser bonita”. Esa frase sirvió para que los neo americanistas y uno que otro veterano (incluyendo personajes de los medios masivos de comunicación) hayan confundido la aversión que por este equipo siente mucha gente futbolera. Cuando dicen orgullosos: “Al América o se le odia o se le ama, pero no se es indiferente” me da la impresión que pasa como el comercial, es decir, se piensan tan grandes, maravillosos, que esto genera animadversión, pero creo que ese es el lado superficial y equivocado que tienen, la verdad es que el rechazo empieza con algo tan sencillo y que tras reflexión profunda pudiera ser el rechazo a una parte siniestra de nuestro México tan querido.
Recuerdo que cuándo era más joven, los partidos por televisión eran exclusividad de Televisa, empresa privada e Imevisión que era del gobierno. Cada uno con sus equipos insignia, el América en el primero, y los Pumas y Chivas por otro.
Como algunos de ustedes, fui testigo de partidos de Rayados (o cualquier otro “provinciano equipo”) que al ver por televisión tenías que aguantar a unos cronistas y comentaristas que eran más parciales y paleros que cualquier diputado actual. Si Reinoso remataba y pasaba el balón lejos de la portería, para ellos era un tirazzzzzzzzzzooooo, en cambio apenas comentaban alguna gran jugada del Monterrey.
No se diga de las jugadas polémicas, si el árbitro decidía en contra del América y se equivocaba (que no era muy frecuente) pasaban muchas veces la repetición, pero si era una decisión equivocada que afectaba al Monterrey, no se volvía a mencionar, mucho menos pasar la repetición. Y uno en este lado de la TV (blanco y negro y aunque usted no lo crea, sin control remoto) no podía más que tragarse el coraje y quedarse con el sabor de la frustración y la injusticia. Y así era cada semana y por muchos años. Esto sin comentar arbitrajes y muchas cosas más.
No señores americanistas, el desprecio no es producto de la envidia ni la inferioridad, es fundamentalmente porque ese equipo simbolizó la injusticia, la soberbia del monopolizador, la desinformación o información parcializada a favor de un sistema corrupto, la manipulación y la indignidad del que tiene que adular por conservar su trabajo.
Tranquilo, “tranquiqui” Valeriano, eso ya pasó, ya todo es nítido, hermoso, parejo, y justo en el fútbol mexicano, deja de ponerte limón en las viejas heridas y saborea el triunfo ante el Santos y ya para el domingo espera que el Monterrey, tus Rayados amados, den un paso más a la calificación. Ahora bien, no hay de otra, en este crisiento momento, no hay mas que verlo por televisión.












