Si por ahí en la semana escuchábamos opiniones de quienes creen conocer a una afición Rayada, y comentaban sobre la frialdad de esta liguilla, tal vez poco el tiempo les ha enseñado sobre nuestro caminar en el futbol profesional.
No puedo haber pensado en una mejor semana para preparar al equipo de mis amores, que después de un momento de tristeza y desconcertante se pudo al menos lograr una ventaja, que aunque mínima sigue siendo útil para el segundo tiempo de esta eliminatoria. Esta semana contraria a la pasada conto con menos ruido al interior del equipo y hasta al interior del aficionado rayado. Conocemos de la dificultad para eliminar al América y lejos de ilusionarnos con llegar al Azteca y golear 6 a 0 y así pasar, sabemos que nuestro resultado sería mas predeciblemente un empate que sirva al propósito.
Desconozco si esta edición de Rayados ilusione a más aficionados, sobre todo a quienes no son Rayados, creo que importa poco lo que sientan por el equipo ya que seguramente no sienten la historia que hemos recorrido. Tal vez a diferencia del torneo pasado este partido es visto con más precauciones y por lo tanto pudiera pensarse que el ambiente está frio. Lejos de esto lo que percibo es una concentración total hacia un objetivo, en donde los gritos y sombrerazos, las porras y pronósticos eufóricos han quedado afuera. Lo anterior no pudiera ser diferente después de ver las estadísticas y sobre todo a un rival que cuenta con suficiente talento como para dar la vuelta al marcador.
Hoy no caben los planteamientos alegres y en donde nos lancemos al frente sin reparo alguno, nuestros números son fríos, tenemos la 2 mejor defensa. Y contrario al poder ofensivo que hemos presumido, a este arsenal le hace falta explotar en los momentos críticos, llamese Suazo, Ayoví, Lucho o hasta un Carreño y Santana. Si bien Aldo de Nigris ha estado inspirado durante este año futbolístico, falta ese mismo momento a los otros que aunque con diferentes cuotas goleadoras, se espera de ellos hacerse presente en el marcador. Hoy más que nunca deberíamos de confiar en nuestra defensa, y esperar que el ataque salga de la poca efectividad.
Con Lucho, Ayoví y Osvaldito en la cancha seguro será menos complicado crear esas opciones y desequilibrio que sirvan para que después de ser cautelosos, dar el golpe mortal a un América que espero saldrá también con las debidas precauciones y lejos de la alegría de atacar sin reparo.
Suerte para hoy, que es un día oportuno para reparar esa historia en donde por momentos no hemos sido de los que logran el objetivo final que es avanzar a la siguiente fase y nos hemos conformado con ser de los que jugaron como nunca y perdieron como siempre.
Vamos por el objetivo Rayados, sin pensar en más.












