
Agradezco de antemano a todos los sabios del fútbol por hacer lo que correspondía para lograr tal ansiado título. Cómo lo escribí en mi último post, les dejaba de encargo que el Monterrey llegara a la final contra Cruz Azul y como buenos rayados han cumplido cabalmente. Yo no pude estar en la ciudad del 5 al 13 de diciembre por cuestiones de trabajo, estuve en Palma Sola estado de Hidalgo con chicos que hacían su servicio social ayudando a construir casas. Se que es una historia particular, intrascendente quizá pero es mi historia de cómo viví este campeonato.
El jueves 10 de diciembre de 2009 por la tarde empezó a llover y hacer frío en la huasteca hidalguense, nuestras actividades de ayudar a construir casas, la cena y reflexión terminaban alrededor de las nueve y se dio la opción de los que quisieran pudieran ir a ver por televisión el partido del Monterrey contra el Cruz Azul. Don Germán, uno de los que le estábamos ayudando a construir su casa nos invitó a verlo, sacó su televisión, la conectó a una antena de más de tres metros y empezamos a buscarlo, como no tenía control del TV sólo se veían los canales que tenían señal fuerte y para desgracia nuestra pudimos sintonizar el canal sólo en cuestión auditiva, pero la imagen nunca se vió. 
Henos ahí un grupo de maestros y alumnos sentados en unas bancas de madera, con el frío y la lluvia tenue, todos con impermeables y atentos –me imagino que como en los años cincuenta- a un aparato en que sólo se escuchaba el partido. El primer tiempo fue la desesperación, la agonía, era empezar a resignarse y aceptar la derrota, los comentaristas ya hablaban de la prosapia del Cruz Azul, acerca de la fundación de ese club y de sus grandes directivos, parecía que estaban erigiendo a la máquina como virtual campeón, algunos de nuestros muchachos se fueron a dormir cansados de un día de arduo trabajo, los demás estuvimos entre la incredulidad y la esperanza de que al menos un gol cayera, pero con el miedo de un gol más del Cruz Azul. A unos cuantos solares de donde estábamos se escuchaba la algarabía de un grupo de muchachos “cruzazulinos” que festejaban la avalancha celeste.
Empezó el segundo tiempo y Suazo nos vuelve a la vida, la imaginación de lo que está sucediendo trata de seguir el paso a la narración y a las emociones con cada gol que caía, Santana alcanzando el empate y finalmente Suazo con el de la ventaja.
Como era ya tarde para la comunidad y tratando de respetar su nocturna paz, nos fuimos retirando de la casa, alegres, aliviados, esperanzados, todavía faltaban dos días de trabajo de albañilería y proyectábamos poner una placa para el fin de semana.
La chamba al otro día fue más rápido, sencillo, motivado por el regreso a Monterrey justo para poder ver el desenlace que ya todo sabemos, pero que a la vez es una historia distinta de cada uno de nosotros, que amamos a nuestro equipo y que hemos vivido lo peor y lo mejor. El Domingo 13 de diciembre , por la mañana llegamos a Monterrey, cansados pero dispuestos a preparar el gran día del juego de vuelta…..CONTINUARÁ












