Hace unos momentos camino a casa después del trabajo prendí el radio y Pablo Carrillo (en su programa Palabra del Deporte de Imagen) estaba entrevistando a Alejandro Irarragorri, presidente de Santos Laguna, quien soltó la noticia de que acababan de cerrar el traspaso de Felipe Baloy.
No me tocó escuchar más datos del movimiento, lo que sí me llamó la atención es que Carrillo como que se molestó un poco con Luis Miguel Salvador, porque al parecer le habían hablado minutos antes y éste, fiel a su costumbre, negó todo.
Creo que lo ideal después de obtener un campeonato es retener a la mayor parte de tu plantel, pero este movimiento hasta cierto punto es lógico, todos sabemos que desde hace tiempo Felipe no estaba a gusto con la directiva y de hecho “firmó su sentencia de muerte” hace un año cuando se negó a viajar a una pretemporada, debido a que quería renegociar su contrato, desde entonces todos sabíamos que a su “acta de defunción” como Rayado solo le faltaba la fecha.
Futbolisticamente hablando, Baloy este torneo fue desplazado de su posición de defensa central y pues la realidad es que el equipo ganó en solidez al grado de que la zaga rayada fue de las menos goleadas y se obtuvo el campeonato.
Por otra parte, Rayados ya no podía seguir dandose el lujo de jugar hasta con 3 defensas extranjeros (considerando que a Vucetich le da por poner a Ayoví de lateral) cuando es evidente que hace falta un buen contención que haga pareja con Luis Pérez.
Debido a todo lo anterior, creo que si Santos ofreció una cantidad atractiva por el panameño, la directiva de Monterrey no lo podía dejar pasar y a reserva de ver las condiciones de la transacción, creo que es una situción de ganar-ganar para todas las partes involucradas.
Por último, en lo personal yo le agradezco a Felipe todo lo que dio como Rayado, obviamente tiene defectos, pero en cuanto a entrega, nunca se guardó una gota de sudor y siempre dio la cara por el equipo en las buenas y en las malas. Se va por la puerta grande y se le desea lo mejor.
¡Hasta siempre Baloy!
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