Quienes tenemos arriba de 34 años, seguro guardamos los recuerdos de los 3 campeonatos en un lugar privilegiado. Cada uno es un momento mágico y con diferentes matices y circunstancias. Los nombres de Bahía, Tadei, Gueldini, Xalapa Ortega, “Wama” Contreras son los ídolos que de niños deseábamos emular. Las escasas fotos y vídeos de ese campeonato hacen que podamos volar aún más en la imaginación hasta poner a cada uno de los artífices de esta estrella tal vez en un nivel futbolístico sobrevaluado. La hazaña de vencer a un Tampico-Madero que en esa época fue un cuadro muy bien dotado de talento, garra y un goleador como Sergio Lira fue lo que dio el mérito de campeonar.
Junto con esto, las imágenes del “Wama” lesionado y sufriendo un golpe con los tacos del tachón forman el marco perfecto para que siempre recordemos de una manera especial a este conjunto que si bien modesto en nombres, rico en espíritu y deseos de logro. Que lejos quedaron esas épocas de austeridad y jugadores canteranos formados de manera tan “artesanal”. Tal vez esa necesidad de suplir recursos económicos fue lo que creó ídolos como el “Abuelo” Cruz, Memo Muñoz, “Guamerú” García, Misael Espinoza, Hector Becerra, y tantos más que de esa camada tan especialmente recordamos.
Si hago este ejercicio de recordar aquellas ediciones Rayadas, no es más para marcar la diferencia en que ese campeonato se consigue contra el trabajo que lleva a tener 2 estrellas en tan solo una década. La llegada de FEMSA al manejo del equipo marca el final de una etapa de efímera riqueza y prolongada resaca que resulto en pobreza y un equipo al borde del descenso. El aprendizaje a lo largo de estos casi 10 años de esta emblemática empresa regiomontana en este deporte sin duda es hoy más riqueza que los millones de los que hoy pudieran disponer Urdiales y Salvador.
El ejemplo más claro de la importancia no solo del dinero sino del conocimiento es el equipo de enfrente. Durante estos años aún como afición tenemos que haber aprendido algo sobre como debe manejarse un equipo, y de la mano de la directiva saber apoyar los procesos adecuados así como saberlos cortar a tiempo como tendría que haberse hecho en nuestra crisis del 2006 de la mano de Miguel Herrera.
Hoy sigue siendo fecha para festejar, bien decimos que no cualquier día se es campeón y como tal se disfruta a cada momento en el cierre del 2009 rodeado de tantas crisis económicas, de seguridad pero ya no futbolísticas.
Me permito anexar la foto del boleto para la final del 2003 en que bordamos la 2da estrella. Y obligadamente haciendo la comparación puedo decirles que sobre aquella serie final no encontramos tanto dramatismo como en esta. Atlas, Tigres y Morelia nunca nos pudieron tener en peligro de eliminarnos y hasta incluso en los primeros 90 minutos pudimos respirar tranquilos de pasar hasta levantar la copa. Quizá nuestro único temor era esa poca experiencia de vivir liguillas y sobre todo ganarlas, fuera de eso todo fue dándose de manera tan natural que poco sufrimos.
Este campeonato del 2009 fue siempre sufrido y sin la confianza ganada desde la planeación del equipo. La llegada a cuartos no pudo ser más complicada desde el saber que enfrentábamos al América y lo más fuerte del fallecimiento de Toño De Nigris. El regreso al Azteca no fue un día de campo y ciertamente un Angel nos cuido en tantos postes y jugadas peligrosas para que nos eliminaran. Y que decir del Toluca y su etiqueta de mejor equipo desde que se iniciaron las liguillas, en donde la inspiración de Aldo hizo menos sufrida la visita a la Bombonera.
Y como si la película no hubiera sido dramática los 45 minutos iniciales de la final en Monterrey dieron ese toque imposible de replicar por algún director de hollywood.
¿Hasta cuando descansamos de emociones fuertes? Cuando pensábamos que con el gol de Aldo terminaría la agonía aún vivímos un empate parcial junto con un balón que pasa rozando el poste que hubiera sido fatal para nuestro ánimo. Ese gol de Suazo fue el fin de la novela, de los momentos tristes por despedir a Toño De Nigris, de la incredulidad a un técnico serio como Vucetich. Pero sobre todo fue el fin de un equipo que ante los grandes se achicaba, que ante los momentos de triunfar se limitaba a jugar bien y perder.
Hoy viene el seguir por el difícil camino de mantenerse, pero sin duda la riqueza de conocimientos adquiridos en estos 10 años de FEMSA ayudarán a que este Rayados siga siendo invitado frecuente a finales.
foto / www.mediotiempo.com












