Víctor Manuel Vucetich es hoy por hoy el hombre líder que una institución como Club de Futbol Monterrey merecía de tiempo atrás y que quizá ni con el mismo Daniel A. Pasarella habíamos podido disfrutar. Hombre sobrio, perfil nunca bajo pero si poco escandaloso, es también el claro reflejo de que en el fútbol como en la vida misma, lo difícil no es llegar a la cima sino más bien mantenerse en ella.
William Henry “Bill” Cosby Jr, célebre comediante y productor estadounidense nacido en Philadelphia, Pennsylvania, dijo alguna vez: “No sé cual es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.”
Cuantos de nosotros no solemos jugar al D.T. y entre berrinches y algo más acostumbrar desmeritar las decisiones que como estratega le toca realizar. “Debió ir a Sao Paulo con equipo completo”, “contra Once Caldas no debiste meter a Cervantes y Cherokee”, “Santana no merece seguir en el cuadro titular” son algunas de las frases que más de uno hemos frecuentado. Un buen líder sabe que querer complacer a todos los que esperan algo de ti es tarea que ni el mismo Jesucristo pudo realizar, sin embargo también sabe que los resultados son la mejor forma de callar al pueblo y al menos a mí un campeonato, un superliderato y seguir en la pelea en la copa más grande a nivel continental, me mantienen en la misma línea que cuando el equipo se proclamó campeón aquel buen 13 de diciembre: Deja a Vucetich ser el Técnico.
Comentaba rayadocomotu en un post pasado (Club Monterrey: Noticias sobre Luis Pérez y Aldo de Nigris) que un futbolista más que a un hombre con corbatas de dragón, brujas que le lean la fortuna o demás, lo que en realidad necesita es a un líder nato especie de padre que sepa cuando ponerles un “estate quieto” o también y sobre todo una buena dosis de: “muy bien campeón, muy bien.”
Es aquí donde Víctor Manuel Vucetich se olvida de las líneas de 4 en el fondo, carrileros, volantes y medias puntas, para hacer uso de sus verdaderas virtudes (sin demeritar su gran sapiencia futbolística, esa no se discute): el manejo de grupo.
Ver las declaraciones del nuevo capitán Basanta, la forma en que se entregan en la cancha jugadores como Nery Cardozo y Walter Ayoví, la tranquilidad en las declaraciones de jugadores como Osvaldito Martínez, Lucho Pérez y hasta del mismísimo Jonathan Orozco (para muchos la parte soberbia del equipo) nos hacen ver que cuando la cabeza del grupo sabe lo que quiere y sobre todo tiene una conexión Real de lo que tiene, puede y debe hacer el grupo forma una especie de conexión que naturalmente te lleva al triunfo. Y aquí no hablamos de resultados si no de lo que el equipo está dispuesto a pelear.
Rayados de Monterrey es una aplanadora, un Campeón, un Superlíder, una máquina de fútbol, pero sobre todo es una institución y un equipo que se identifica con los colores que llevan por vestidura, de la misma manera como lo hace esa tribuna que no para de alentar y aunque algunas veces sus playeras son más piratas que el mismo Jack Sparrow, entregan en ella una adoración que muchos ídolos de cualquier otro campo en este universo tan grande y perfecto envidiarían.
Víctor Manuel Vucetich es el gran culpable de todo ello. Independientemente de sus líneas de 4, volantes y/o jugadas a balón parado su trabajo está en saber llevar al grupo con un toque de maestro que sólo el le ha podido dar al equipo de mis amores. El equipo que para fortuna de todos nosotros ahora nos retribuye un poco de esa locura llamada amor y pasión al Club de Futbol Monterrey.
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¡Dale Campeón!












