No lo hace, ni lo hará. Gane chivas, pierda El campeón, reviva el Santos, continúe el Toluca, sorprenda Indios, nada nos quitará este súper liderato que, más es una consecuencia que una búsqueda. Y como no, si este equipo tal y como todos deberíamos hacer, dejó de buscar y comenzó a descubrirse. Ahora es parte de una historia. No de esas que solemos procrear con el paso efímero de un equipo enrachado si no más bien a base de entrega, buenos resultados y válgame la herejía, una pizca de suerte.
La tabla General de este bicentenario 2010 tiene en lo alto de sí misma un nombre que para muchos hoy más que pasión es sinónimo de Prosperidad. Y como no, si este equipo se codea con los grandes, besa las costuras de un pecho con 3 estrellas y siente más cerca que nunca ese sueño de volver a darle al Tecnológico un campeonato distinto al que con borregos hábito se volvió.
El campeón cerró ante su gente como esta hinchada, esta cancha y esta locura merecían: ganando. Se cierra un período más no una época. La próxima vez que 23 hombres pisen el terreno de juego aquí frente al cerro de la Silla, será en una instancia a la que todos anhelan llegar pero pocos presentan los axiomas necesarios para hacerlo: la liguilla. Allí los débiles se vuelven caballos negros y los primeros lugares prospectos a ser parte de esa oscurecida estadística llamada “maldición del súper líder”; un torneo a parte, en el que jugar ante el primer lugar te pone el plato servido para ganarlo todo y perder nada. Aún así les puedo asegurar todos desean más el lugar número siete que el mismísimo súper liderato.
Puedo procurarles una reseña de lo que el día de ayer los medias rojas de Vucetich ante nuestros ojos pusieron ya sea por medio de la Televisión, de un Justin “ultra surf para que te acababas” tv o por medio de ese señor llamado Roberto Hernández Jr., y su penal, penal, penal sobre Rolfi que yo lo vi nadie me lo contó. (Cabe destacar, a los 35 mil que en el estadio pudieron estar no me dirijo, pues no me siento digno de ellos). Puedo decirles paso a paso lo que aconteció pero la verdad es que de antemano sé, es innecesario. Mi domingo y una rockaleta a que ya vieron los goles mínimo 10 veces en este día y decirles de forma antiestética, muy a mi manera, el como sucedieron los hechos en esta jornada 16, pierde sentido alguno.
La penúltima ya murió y entre el nuevo torneo y esta Odisea rayada que desde ayer se respira, nos esperan dos partidos llenos de nada que ganar, poco que comprobar, bastante a quienes descansar y bastantes más a quienes probar. Paraguay y un Nacional tan pobre como lo que del alma me queda y un Morelia, al que no le alcanzó para mantenerse como el más grande de nuestros rivales en esta travesía llamada Bicampeonato en el Bicentenario, nos esperan y está de más decirlo la mira desde ya está puesta en esa octava escuadra que ipso fácticamente, anhela no ser el elegido y quedar en el lugar que sea, menos en el último pues eso les concedería un boleto para enfrentar al rival menos deseado. No es soberbia, en mi rancho lo conocen como honestidad.
Punto y aparte. Segunda fase del torneo. Seis finales. Cuatro semanas que desafían a la relatividad del tiempo volviéndose tan largas y tan cortas. Tan simples y tan llenas. Tan diferentes y tan iguales a todas las demás. Tan mexicanas como este fútbol que hoy más que nunca baila huapangos, cena cabrito, almuerza machaca y juega bonito al futbol. Me pongo la playera aunque pierda objetividad y me pongo de pie porque el campeón lo amerita. Las finales nos esperan y a quince días de que éstas lleguen, la expectativa se convierte en un tic tac eterno mientras ese sábado nos aguarda. Yo preparo mis Sabritones, rueditas y este asiento que tantas batallas a mi lado ha experimentado. Vucetich en cambio prepara el tablero. Las piezas ya están ansiosas por hacer jaque, y el 15 de mayo terminarlo con un Mate en esta nuestra casa. Formalmente ya La casa del Súper Líder.
Y como dice mi raza de Sol que no para de brincar:
¡Dale Campeón!
Twitter: @_pedroluna_
FOTO| Geradikto












