“No podemos anclarnos en el pasado. Convertiríamos la vida en un museo en el que se recuerda lo que fuimos. Estamos llamados a conocer y asumir nuestra historia para poder afrontar con lucidez nuestro hoy. La historia es maestra de la vida, pero no es toda la vida. Ésta no siempre consiste jamás en repetir una y mil veces lo anterior, sino de enfrentar creativamente los retos siempre nuevos que se van presentando…”
Pbro. Ramiro G. González.
La semana pasada mientras me dirigía a la facultad, a dos cuadras de ésta mi casa que es su casa (no se la crean, ni es mía y si lo fuera no la andaría compartiendo a toda la humanidad nada más porque sí, pero así se dice) me tope con un letrero bastante colorido como suelen ser esas paredes después de un ataque “cholesco”. ¡Gran vaile colomviano! Los esperamos. $10 la entrada y Cinco pesos la tecate.
Lo primero que a mi mente vino ante tal invitación fue: estos chavos no conocen la nocturna. Lo segundo y ya después de asimilar a duras penas la v de vaca en lugar de la de burro se trato de una pregunta que más de uno se hubiese hecho en mi situación: ¿donde comprarán estos chavos la cerveza? La tercera duda que en mi se generó, ya más bien alejado de la curiosidad y preocupado en el patrimonio de los de mi barrio, les confieso fue con aires de interés ante su economía que creo, se vería afectada con tales negocios ¿Por qué tan barato?
Lo que ayer aconteció en la cancha del autonombrado “mejor equipo de México” les comparto, fue un baile mucho más barato que cualquier baile vallenato al que jamás nadie ha asistido. Y es que de no ser por San Jonathan del niño Jesús Orozco no se de que tragedia estaríamos hablando. Una defensa la mayor parte del tiempo lenta (aunque creo fue la línea más rescatable), una media cancha bastante debilitada ante el ingreso de un Lucho Pérez que no está para comenzar los partidos, una delantera que A MI PUNTO DE VISTA corrió como se corre cuando se quiere alcanzar el camión pero no se quiere llegar temprano a la escuela y un Vucetich que dudo alguien se atreva a decir: yo comprendí sus movimientos y se los aplaudo, fueron la fórmula perfecta para un partido que deja mucho que desear, bastante a analizar y siendo honestos, aún bastante más que mejorar. Si se quiere ser Bi en el Bi, este futbol jamás alcanzará.
Infumable es una palabra bastante corta, no por el resultado el cuál agradezco a todos los santos (hasta a San Cadilla así se las pongo) que no sea más abultado y nos permita ganar por la mínima diferencia en este nuestro Palacio Rayado. Al catalogar de infumable la actuación Regia me refiero exclusivamente ante la actitud mostrada pues nuevamente a mi humilde y bloggesco punto de vista los noté como si se tratara de la J1 y el Pachuca fueran más bien unos indios ya descendidos. Y aún en esas circunstancias, en ninguna parte del mundo sería netamente futbolero entregar el partido como se hizo el día de ayer. Disculpen ustedes la expresión pero no sentiré completo mi post si no digo lo que a mi sentir resume este primer partido de liguilla en una sola oración: Nos faltaron 100 gr de actitud, medio Kg de fútbol y varias docenas de huevos.
Lo de Val Baiano no merece siquiera la pena. Cada presión que con mis dedos haga a este teclado para referirme a él es poca cosa, tan poca como su fútbol. Verlo en el terreno de juego es un insulto ya no solo a nuestro emblema rayado Arellano, quien se quedó en la banca y tuvo que ver desde allí a un brasileño que de brasileño tiene lo que yo de ruso -y miren que soy casi casi descendencia directa de Huitzilopochtli- Es un insulto también a toda la cantera, sub-17, sub-20, banca, suplentes, jugadores del río, jugadores de las canchas de aquí de la vuelta de mi casa e insulto a todo este sagrado mundo del fútbol. No puede ser cierto que esté por encima de todos ellos un jugador torpe, lento, fuera de ritmo, desubicado la mayor parte del tiempo, pesado. No se que pensó Vucetich al meterlo antes que a Cabrito, sobre todo por las condiciones del partido, pero no me interesa comprenderlo. Y no bastándole con ello, saca a nuestra muralla pampera para meter a un Cervantes y así agregarle esa pizca de terror que le hacia falta a este encuentro. A Dios gracias lo de Jonathan fue una actuación más celestial que la mostrada allá en el azteca en estas mismas instancias del torneo hace 6 meses.
Un baile barato y hasta injusto para unos tuzos quienes sin duda nos mostraron que en este futbol mexicano entrando a la liguilla cualquier cosa puede pasar en aras del buen fútbol. La historia del caballo negro, los súper lideratos, la leyenda de David y Goliat y los 15 partidos sin conocer la derrota dejan de existir. Solo queda el buen fútbol. Y a Monterrey, al menos por hoy, le quedó grande la de rayas…
¡Dale Campeón!
Twitter: @_pedroluna_
FOTO| mediotiempo.com












