La presentación del cuadro rayado era uno de los eventos más esperados por toda su afición, casi no se notó, el estadio abarrotado en un partido amistoso. Seguramente la razón es por los hechos anteriores al juego, la gente tenía la necesidad de encontrar en este partido un ‘desahogo’ aunque fuera mental para toda la problemática que rodea a nuestra ciudad. Para fortuna de toda la comunidad el estadio se llenó, aunque futbolísticamente hablando, hubo mucho que desear.
Al principio del partido justo antes del inicio se le otorgó un reconocimiento a la directiva del Atlas por formar parte del evento donde se celebraban 65 años de historia del club, personalmente me hubiera gustado un equipo de talla internacional para festejar dicho hito. Pero bueno, los rojinegros se plantaron en el Estadio Tecnológico con el propósito de ser un buen sinodal para los Rayados del Monterrey.
Primeramente hubo una breve introducción de los jugadores, donde obviamente el más ovacionado fue (Don) Humberto Suazo, y cada uno de los jugadores fueron pasando a la media cancha para saludar a toda la afición. Después inició el partido que la verdad de las cosas rayó en lo soso y letárgico, hasta que hubo unas leves aproximaciones generadas por Darío Carreño, pero que no terminaron en gol. En el minuto 26, se rompería los ceros, tras un gol a balón parado por parte del Atlas que hizo ver que las deficiencias en la pelota detenida siguen siendo vigentes en el equipo rayado. Tuvieron que pasar casi veinte minutos para que en el 42, Darío Carreño se elevara por los aires tras un centro de Lucho Pérez y anotara el empate luego de clavar su remate casi a un lado del cancerbero atlista.
En el medio tiempo, hubo una feria de fuegos pirotécnicos que impresionaron a las 32 mil almas que casi abarrotaron al ahora sesentón, Estadio Tecnológico. Luego de este espectáculo dirigido por uno de los patrocinadores del club, se procedió a iniciar el segundo tiempo tras 20 minutos de descanso. En esta segunda parte se dieron los cambios y entraron los jugadores más ovacionados por la afición, como el señor Humberto Andrés Suazo Pontivo, que
prácticamente hizo que las gradas vibraran desde su entrada hasta todas las jugadas de peligro en las que él se vio como orquestador.
Con algunas esporádicas jugadas de peligro, muchos cambios y una cantidad exorbitante de tiempo perdido, transcurrió el partido hasta su tiempo cumbre, el minuto 80, donde William Paredes envía un trazo de 80 metros hacia la carrera del Chupete que justo a la salida del portero le realiza un sombrerito y cuando se dispone a definir se le cruza un defensor al quien sin ningún problema engaña y anota el gol del triunfo para después, con una emotividad nunca vista en el chileno, irlo a festejar a la zona de General recordando los festejos de otras grandes figuras, que en calidad no tienen el nivel de este ‘hijo pródigo’.
Del partido se puede concluir que una alineación no puede tener en la misma banda a Osvaldo Martínez y Neri Cardozo porque se pierde explosividad, también que siguen existiendo huecos en la defensiva que pueden ser aprovechados por delanteros veloces y finalmente que es ultra necesario corregir los errores a balón parado.
Monterrey llega al torneo con 5 partidos ganados en fila, todos, obviamente son amistosos, pero esperemos que vuelvan al estadio Tecnológico en 15 días con tres puntos acumulados en el torneo.
Fotos | elnorte.com
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