Gracias por portar nuestro escudo

No me lo pueden negar, Noviembre es nostalgia pura. Un clima que amerita abrazos y un olor que renueva recuerdos. Noviembre es el sueño que permanece, la ilusión que no abandona. Noviembre es el beso que se queda, la emoción que se guarda, el amigo que se fue, la abuela que desde el cielo cuida. Noviembre es nostalgia pura.

Hoy dos de noviembre me atrevo a escribirle a quienes ya no están con nosotros porque la costumbre lo exige; sin embargo es a diario cuando en cada acto les llevo presentes. Mi abuela, mi tío y Tatis, cada uno desde su respectiva porción del cielo en la que ahora habitan, no me dejarán mentir.

La muerte es victoria cuando se tiene Fe, pero cuando se tienen ídolos es traición. El cuerpo tarda en asimilar lo que el corazón se niega a creer y la mente (traviesa como acostumbra) intenta hacer creer que nada de lo que te dicen, es verdad. Tano no ha muerto, no cuando a penas se pasan las tres décadas de vida”.

Yo hablo de Antonio porque a los 19 años de vida uno no ha visto a muchos ídolos adelantarse en el camino pero el foro está abierto para recordar héroes caídos; personajes que se van y dejan huella. Personas que su futbol sólo fue el complemento perfecto a lo que como legado dejaron en esta tierra.

Twitter: @_pedroluna_

Foto| Geradikto

Comentarios

  1. Espiritu Tano dice:

    tan poco tiempo en el equipo, pero tanta huella que dejo! EL ETERNO 9 RAYADO! EL ANGEL AZUL Y BLANCO!

    ADN+ADN /9+11 = UNA ESTRELLA MAS EN EL ESCUDO (esperemos vengan mas con los denigirs)

  2. Veronica dice:

    Hoy recordamos a todas esas personas que ya no estan con nosotros fisicamente pero que el alma y corazon siguen presentes….
    Toño tú sigues presente en cada campo donde Rayados juega, sigues presente en nosotros tú afición y nunca vamos a olvidar las alegrias que nos diste.

    Gracias por todo.
    Grande Toño!!!

  3. MarIsa dice:

    grande tano, por lo que hiciste aquí y allá.
    no me gusta mucho este día.

  4. Es para el Tano de corazon

    Agosto 10, 2010, 3:16 am

    Nacemos sabiendo pocas cosas. Una de ellas es que llegará el día en el que el último suspiro de nuestro ser, forzosamente se despertará. Desde que nacemos comenzamos a morir. Es un axioma del hombre. Del ser vivo. De la vida misma.

    Escribir de futbol cuando tu equipo le gana al último de la general es fácil. Escribir de un estadio el cual se ha planeado más veces que mi nacimiento también lo es. Escribir de Antonio de Nigris, un ídolo incomprendido lo es aún más ahora que el Señor lo tiene en su 11 personal. Pero ultimadamadremente, aquí el que escribe soy yo y ejerciendo ese complejo de autoritarismo me atrevo a dirigir este post a la memoria de un héroe de esos que no sabes lo grandes que son, hasta que se nos adelantan. Estúpido pero más real que el campeonato del 2003 (el único al que no le ponen pero nuestros rivales).

    Les soy sincero, no he tenido la fortuna de ir a visitar la galería que para Antonio de Nigris Guajardo ahora se dirige en Av. Luis Elizondo, a lado del Tecnológico de Monterrey (debajo del puente Eugenio Garza Sada). No son mis rumbos y aunque la weba moral no es tan grande como mis ganas de ver los caricaturescos pero bien intencionados murales de mi ídolo, la verdad es que a penas me doy tiempo para escribirles en este momento lo que para mí, es una nota sin sentido pero mucho corazón. Prometo ir. No a ustedes, se bien no les ha de interesar mucho lo que haga con mi vida, más bien me lo prometo a mí mismo porque de él, hasta la camisa del Larissa (pirata pero no le hace).

    Por querer a algunas personas terminas acostumbrándote a ellas. Por acostumbrarte a ellas pasan a ser parte de tu vida y por volverse parte de tu vida… La cambian.

    ¿Cómo es que alguien que apenas y viste por 90 minutos semanales en el mejor de los casos, puede cambiar tu vida? Fácil. Dándolo todo en la cancha, fuera de ella y sobre todo, persiguiendo aquello que creía, era un sueño, mucho más que una meta. Esa búsqueda eterna a la que todos estamos llamados a hacer, pero pocos obedecemos. Ese sentir poder ser más. Ese querer ser más. Ese lograr ser más.

    Antonio de Nigris significa más que 84 goles, 13 playeras y un apellido para el Club de Futbol Monterrey. Significó el inicio de una nueva era. Jugador que sin ser institucional, se volvió una institución. Tronco dicen algunos, corpulento los que más lo amamos en la memoria. Sin saberlo, conquistó a una nueva generación de niños y jóvenes a quienes con goles seducía guiñándoles un ojo y quitándose la bandita al celebrar. Se los diré yo, quien por 10 años de mi vida creí pertenecer a un equipo del cuál no quiero ni recordar su nombre hasta que frente a un poderoso América, un greñudo y espontáneo joven me llamó a ser parte de su pandilla. Hasta la fecha sigo aferrado a ella como queriendo no decepcionar las intenciones de ese chamaco quien sin mucho talento según casi todos, logró tanto. Ese chamaco que así de repente nos dijo adiós prometiendo volver. Ese chamaco que persiguió sueños, emprendió viajes, pasó obstáculos pero no pactos de caballeros.

    Ese chamaco que murió en Grecia, pero vive en cada una de las patrias que pisó por el simple motivo de contar con algo que ahora el futbol y el mundo en general carece: autenticidad. Era auténtico sin llegar a lo ridículo. Capaz sin llegar al odioso crack. Aguerrido sin llegar a lo sucio. Único sin dejar de ser De Nigris. Héroe sin dejar de ser mortal.

    Ese muchacho partió un 16 de noviembre tal vez harto de tanto buscar por este mundo lo que nunca encontró. Se nos fue adelantando un invierno que enfriaba más que de costumbre. Se nos fue partiendo su corazón en 12 pedazos, dándole a los Rayados la más grande de todas. Se nos fue abrazado por todos sus seres queridos, justo como toda la gente que viene a este mundo para cambiarlo debería de hacerlo. Él cambio mi vida, volviéndose parte de mi historia. De mi nacionalidad Rayada. De mi ilusión semestral.

    Ese muchacho no pretendió muchas cosas cuando vivo, mucho menos ahora desde allá arriba pero un grito en medio del silencio desde adentro de mí les implora honor a quien honor merece. Honor al Tano de Nigris quien con un 9 en la espalda desde allá arriba cumple aquello que alguna vez confesó:

    “Quiero jugar en Europa, jugar por el mundo y que en todos lados digan que de Nigris salió de los Rayados del Monterrey. Después de eso vendré y me retiraré en mi equipo con toda mi afición…”

    Honor al TANO porque sigue aquí. No cargando a su hermano en los remates de cabeza, más bien alentando en esa tribuna de general junto a su hinchada. Honor al Tano. Porque éste escrito, es para el Tano de Corazón.

    P.S. La fotografía lo dice todo. El día en que un jugador de cualquier equipo, país, deporte tenga la humildad de acompañar de tal forma a quienes lo hacen grande, ese día podrá ser llamado ídolo. Los demás, son payasos.

    http://zonarayada.com/2010/08/10/es-para-el-tano-de-corazon/

    1. ArtGon dice:

      Para mi gusto ese fue un gran post señor Luna. Grande Tano, grande…

  5. MarIsa dice:

    quiero cambiar a tachón nice..
    el que tengo esta muy x´s. desprecian a los que somos banca.. 😛

  6. _Geradikto_ dice:

    Me pongo de pie Sr. Luna