Porque yo en el amor soy un idiota

De mi padre he aprendido casi todo, excepto la química. En su condición de contador público enseñar algo que no estudió se torna de pronto complicado; de Él aprendí en cambió que cuando se goza uno debe hablar poco. Escribir menos. Disfrutar más.

Véanme aquí entonces nueve días después de cumplido un sueño, perdiéndome entre mi teclado y la existencia como queriendo recuperar algo que tal vez nunca he tenido pero igual le siento propio. Lo intenté antes pero al seguir las palabras de mi viejo, descubrí que la felicidad puede ser pasajera. La alegría eterna. Me doy un espacio entre mi perfecta imperfección rayada y mis ganas de decirles lo que como caldera al rojo vivo quema mi alma a pesar de nunca tener nada bueno que decir en realidad.

Escribir casi nunca es suficiente. Hoy es mi única salida. Las palabras dejaron de sobrar y ahora se convierten en carga. No existen letras cuando el sustantivo se convierte en verbo, Monterrey es el más puro ejemplo de que la locura es la mejor forma de sentirse vivos, amados, benditos. Rayados.

No encuentro vocablo perfecto para describir lo que por mi ser ahora mismo corre. Felicidades no bastaría, gracias es prematuro; sé que ustedes me comprenden pues compartimos la misma pasión. Lo único que queda es sincerarnos con la vida y gritar a todo aquel que se atreva a escuchar: ¡Que bendición tan grande es ser Rayado!

Y no hablo de cuatro estrellas ni de una grandeza que injustamente sólo se refleja con copas levantadas a lo largo de las batallas. Los campeonatos sólo son los signos de admiración de esta oración perfecta en la que gritamos nuestro amor a tu nombre. Te amaría igual con un escudo cómo el que existía aún en el 2002. Te amaría igual con Mizrahi en el banquillo. Te amaría igual con Choy en el ataque. Te amaría igual con ABACO en el pecho. Te amaría igual peleando el descenso. Te amaría igual pero honestamente yo en el amor soy un idiota y si se trata de reflejarlo, encuentro en las alegrías que me das la mejor forma de hacerlo.

Entre un domingo de campeonato y el resto de los días uno descubre que el tiempo en verdad es subjetivo. Parece que fue ayer cuando en medio de mareas azules y blancas el llanto era la mejor excusa para sentirse hombres.

¿Yo? Vuelvo al verso cantado, las palabras sin sentido. La odisea de un sueño que difícilmente se olvidará. La realidad de un hombre que sin sábados de futbol tiene la fortuna de decir: Soy Rayado. ¡Rayado campeón!

Y como en los  viejos tiempos:

¡Dale campeón!


Para Aldo de Jesús García:

Porque pocos somos los valientes que cumplimos esa promesa. Alentar hasta la muerte y muy seguramente seguir amando aún en la eternidad. Descansa en paz hermano rayado. Descansa.

Twitter: @_pedroluna_

Foto| Geradikto

Comentarios

  1. Orlix dice:

    Excelente Post.

    Saludos

  2. artgon dice:

    Buen post, y buen detalle de tu parte acordarte de Aldo de Jesús García. ¡Dale Campeón!

  3. Padrino_vitocorleone dice:

    es lo del nuevo uniforme, me gustaria coomo qe en verde pa variar

  4. Gaudyv30 dice:

    Escelente post RQM, no cabe duda que todos tenemos la misma pasión, solo que unos lo saben expresar perfectamete y otros más solo lo sentimos sin poder expresarlo.
    En paz descanse el hermano Rayado Aldo de Jesús…

  5. excelente post !DALE CAMPEON¡