12 uvas no son suficiente (parte II)

Puedo esconder quien soy, pero no de donde he venido. Entre tanta vida, el hombre casi siempre tarda en descubrir que lo que somos deja una huella a través del tiempo y que las personas pueden olvidar lo que dijiste, pero nunca el cómo les hiciste sentir. Hoy muere el 2010, añejo cómo todos los tiempos que ya no son, se lleva consigo quizá al amigo, quizá al padre, quizá al hermano. Nos deja la vida y con ella el compromiso de atrevernos a vivirla.

Seis momentos más que quedarán en la memoria de este 2010 no por ser brillantes; más bien porque nacieron para ser eternos…

No es que haya vuelto, es más bien que nunca le dejamos irse

“Cuando no hay futbol, siempre queda Suazo”. Hay oraciones que carecen de lógica, pues el sustantivo se vuelve verbo, adjetivo y adverbio. Cuando un sueño ha de cumplirse, el universo entero conspira para que así sea. Los maños le dieron hospedaje europeo, la nación azul y blanca devoción. Zaragoza no es lugar para leyendas, no mientras quieran comprar el diamante a precio de diamantina.

Suazo volvió al cerro de la silla con la puntería renovada, los sentidos optimizados y el talento envuelto en seda. Regresó honrando aquello que el futbolista común se empeña en ofender: su palabra. Aún en España algunos juran, su corazón se quedó allá. Qué triste es el futbol cuando sobrevive de supuestos; mientras sus piernas sean nuestras el corazón puede tener las nacionalidades que sea.

La virtud de ser Rayado

Cumplir 65 años, exige historia. Recordar es vivir, aunque se vive más entre menos tiempo pases añorando los viejos momentos.

El pasado no es benévolo con la institución, a favor de las nuevas generaciones los buenos tiemps son recientes. Es por eso que este cariño tiene tanto valor, pues casi todos conocemos el sufrimiento que representó amar tanto a estos colores.

Monterrey es más que cuatro estrellas, un súper liderato y 11 titulares. Monterrey es la exaltación de saberse mortales pero no comunes. El deseo de saberse exitosos pero no soberbios. La locura de saberse aficionados pero no fanáticos. La alegría de saberse neoloneses pero no tigres. Club de futbol Monterrey más que una elección es una virtud porque gracias a ello 90 minutos a la semana pueden sortear nuestro estado de ánimo; Un riesgo que la mayor parte de las veces vale la pena correr. Monterrey es el júbilo de una comunidad. Club de futbol Monterrey es ardor que no abandona. Locura que no sana. Éxito que no sacia. Bendiciones que no acaban.

Monterrey es un festejo y con 65 años de tradición me dirijo a cada uno de esos afortunados que son Rayados a pesar de los campeonatos y los buenos momentos. Felicidades a cada Rayado de esos de pocos puntos porque son los que en verdad aman. ¿Qué de gloria hay en el amar cuando se te corresponde?

El camino es largo, la gloria eterna

La travesía apenas empieza, las seis jornadas anteriores sólo fueron el mapa. La Concachampions es fea, pero promete nobleza. Al final del camino y vestidos en kimonos los grandes esperan por nosotros. A media ruta y a un cuarto de luces un Toluca impedirá seguir adelante; el diablo ya no asusta, cuando es el alma quien porta nuestro coraje la palabra miedo se convierte en polvo. A Japón se llega de muchas formas, una de ellas es siendo el mejor.

Noviembre  nos recordó que eres perpetuo

La soledad es cántaro con jugos que saben a aprendizaje. Uno descubre lo que no busca en éste estado; aprende a amar tal vez sin ser amado y a entender que lo que la vida pone en nuestras manos, siempre tiene una razón.

El ayer nunca debería doler a menos que entre sus brazos presuma la acción que no logramos. La palabra que no dijimos. El beso que aún se sigue guardando. Antonio –el hombre, no la leyenda– se fue ya hace un año, pero esas ganas de aferrarnos a aquello que sentimos nos pertenece, impide creer que ha muerto.

Soy un cobarde, lo admito. Si Él siguiera bajo mi mismo sol, ahora no estaría escribiéndole. Es la maldición de los verdaderos ídolos: nunca se enteran de su muerte.

La joya

La garra no está peleada con la elegancia. Quien las hizo rivales de seguro fue alguien que nunca entendió, el ser caballero no ensancha caderas ni te extirpa la manzana de Adán. Con 21 años uno debe hablar poco de Él pues escasos son los monumentos que se crean en casa y no estamos acostumbrados a este tipo de fenómenos. Regio de nacimiento, italiano por apodo. La cantera tiene un nuevo orgullo que te obliga a jugar con línea de cinco. Hiram Mier es el hombre a seguir.

Nada como cenar en casa

El aficionado vive para este momento. El hincha en cambio descubre constantemente que sólo vive en este momento. Sólo en este momento y quizá si la suerte le sonríe, para siempre. En el recuerdo, en el orgullo, en la razón, en el deseo. Una final se vive una sola vez pero eso no impide que viva eternamente.

Extraña raza somos los que amamos al futbol. Tendemos a creer en colores milagrosos, escudos inmortales y hacemos del ídolo deidad. Nada como la gloria que ofrece el abrazo de campeonato ganado en casa. En medio de un mar gente descubres que tu existencia es tan pequeña, que lo que hacen 11 desconocidos se convierte en tu bandera. Nada como cenar en casa. Nada como gritar el primer ¡gracias campeón!, desde las viejas gradas del Tecnológico. Nada como saberse eternos viendo de frente al cerro de la silla.

Entre diciembre y diciembre hay espacio para 365 días; 12 meses; 52 semanas, un día. Ignoro cuantas veces en este tiempo un aficionado común evoca tu nombre, Monterrey. De vez saber sin embargo que por cada vez que lo hace corazón, mente y alma funden en uno sólo pues así, se siente más de cerca tu presencia.

12 uvas nunca serán suficientes, pero cuando se trata de ti vale la pena intentar.

¡Dale campeón!


Twitter: @_pedroluna_

Foto| Geradikto

Comentarios

  1. artgon dice:

    “Cuando no hay futbol, siempre queda Suazo” ufff!!! ojalá no nos acostumbremos a eso. Señor Luna, un placer leerlo y ojalá en este 2011 nos toque ir a un partido juntos… a ver si ya se quita esa malaria de que rayados no gana cuando usted hace acto de presencia en el palacio de bellas artes! Feliz año!