La sociedad de los poetas muertos

Hay historias que nunca debieron ser contadas. Cartas que nunca debieron llegar. Algunas veces el pasado es mejor que el presente, pero el tiempo es una máquina que no podemos detener. Lo que el viento se llevó no fue porque nosotros lo dejáramos ir, más bien lo hizo a sabiendas de que nada es para siempre y cuando intentamos que algo sea así, la dicha se vuelve rival. Nosotros, el enemigo íntimo de nuestras aspiraciones.

Diciembre dejó alegrías y una estrella más en el pecho. Tan grande es ahora el escudo, que no permite ver el más importante de los regalos que aquel campeonato nos dejó: la obligación de defenderlo con el mismo orgullo con el que se consiguió…

Vucetich no es Dios

Tocar las cosas y convertirlas en oro, no te hace deidad. Confundimos el talento con la capacidad, la magia con el esfuerzo. Tan carente está el mundo de inspiración que los buenos resultados suelen crear mitos a la velocidad de un cometa. Vucetich comete errores, símbolo perfecto de que nunca en esa metamorfosis de mortal a Rey, dejó de ser un hombre como todos los demás.

Desde un palco viejo, con su mirada nos confiesa enero está más cerca de diciembre de lo que se pensaba. Con confeti de campeón entre las ropas y víctima de las planeaciones mal planeadas, el sabio intenta ganarle minutos al presente. Dios inventó el tiempo, el hombre la prisa. Y como suelen ser las cosas creadas por el hombre, también esto pudo haberse evitado.

Santana vs. La señorita Ironía

Los poetas tienen círculos en los cuales el hombre no tiene permiso de entrar. Una buena idea nunca es suficiente. Tal vez con dos alcanzaría, pero casi nadie está dispuesto a intentar. Así realices veintitrés goles en una noche, si recibiste 24 cualquier noches es digna del olvido. Santana no es mejor que muchos, pero en su mano derecha cada dedo presume de un anillo de campeón y la casualidad no es palabra digna de ningún vocabulario.

Será otro día Sergio, hoy es otro viernes más de esos que mueren y no dejan rastro, aun habiendo dejado dos goles.

Humberto con hache muda

La vida es más sabia de lo que se cree. Hermana del tiempo, juntas ponen las cosas en su lugar cuando lo ameritan. Humberto es una oda que los dioses le han regalado al hombre para el deleite de sus fines de semana; de esos que valen la pena el abono. Con un balón puede cambiar vidas, con un gol realidades.

Lo más complicado de este deporte es descubrir un hueco. Corresponder a un sitio. Así y sólo así es como los futbolistas se convierten en escenario, requisito imprescindible para dar paso a la Leyenda.

Suazo está camino a Monterrey, pero el poema que algún día fue escrito por los dioses, viaja en una botella por las misteriosas aguas del Pacífico. Entre el Trópico de cáncer y el Ecuador, las olas golpean fuerte, pero ni siquiera así mantendrán callado a Humberto una jornada más…

Twitter: @_pedroluna_

FOTO| Geradikto

Comentarios

  1. Gran post, como siempre Pedro.

  2. artgon dice:

    Me gustó mucho en especial el subtitulo de Santana….