Rayados: Cruz Azul, el inevitable recuerdo

En el futbol se han escrito historias épicas, historias heroicas que ni el mejor escritor de ficción podría haber imaginado. Como olvidar aquel diciembre de 2009, tan especial y místico, tan increíble e improbable, y sin embargo cierto.

Habían pasado cuatro años desde la última final, y el trago amargo aun no pasaba. El fantasma de las finales de diciembre nos rodeaba y aunque la confianza era plena en nuestro equipo, el recuerdo nos daba que pensar. Pero ese año era distinto, el aire de Monterrey era distinto, la unión era distinta. Existen momentos que recordaremos por siempre, y sin duda, aquel noviembre y diciembre perduraran en la mente de los rayados por el resto de la historia.

Antes de bordar la tercera estrella, Monterrey ya tenía una nueva estrella en el cielo.

Estaba a punto de irme a dormir,  sin embargo, algo me hizo sintonizar el canal 24 (Milenio), estaban pasando el programa de La Afición, una extraña seriedad en el rostro de los conductores me llamo la atención, pronto note que estaban haciendo un enlace en vivo con Jorge Urdiales,  subí el volumen y lo que escuche me dejo helado… Antonio deNigris acababa de fallecer en Grecia. Me levante de la cama y encendí la computadora, había muy poca información disponible y no existía confirmación, en ese momento gire mi cabeza hacia la derecha y vi como pocas veces había visto a ese viejo poster recargado en la pared, aquella imagen gastada en la que aparecía un Toño muy joven  con todo el futuro por delante. Los minutos pasaron, y todos los medios confirmaron la triste noticia.

La Liguilla

Nunca había visto al tec de esa forma, era un partido de liguilla, era un lleno impresionante, y sin embargo, era un día triste. Mire a mi alrededor, y vi a niños, mujeres y hombres adultos derramar lágrimas juntos, personas que jamás vieron jugar a Toño, y que aun así compartían el sentimiento rayado. El gol de Aldo en aquella tarde, es uno de los momentos más emocionales que se han vivido en esa cancha. Un extraño grito de gol, lleno de sentimientos encontrados; fue en ese momento que comprendí que ese año sería distinto.

En las semifinales tome una decisión muy difícil personalmente. Tenía en la mano los boletos para el partido contra Toluca, sin embargo, había gastado todo el dinero que tenía disponible y no tenía para comprar los boletos de una hipotética final. Vendí los boletos, no tenía duda de que Monterrey llegaría a la final y quería estar presente.

Cruz Azul, La Gran Final

Jamás había sentido tanto frio en el estadio, ni tanto calor. Salí temprano de mi casa junto a mi hermana, llegamos al estadio y la lluvia no paraba. La sensación térmica rozaba los 0°C, y aun así, el estadio estaba lleno pasiones. Al término del primer tiempo y con el marcador 1-3, el estadio estaba en silencio, los rostros de los miles de aficionados reflejaban dudas, nos cuestionábamos lo que había sucedido, no había desconfianza, pero si mucho razonamiento.

Íbamos perdiendo, pero no sentíamos la batalla perdida. En mi mente estaban las grandes reacciones en los segundos tiempos a las que Vucetich nos estaba acostumbrando, y por alguna razón, estaba completamente seguro que Monterrey iba por lo menos a empatar el marcador.

Cayeron los goles, Suazo ponía el 2-3, y desde ese momento, el estadio no guardo silencio. Empapados y helados, la afición vibro con el 3-3 de Santana, por un momento hubo alivio, el estadio vibraba como pocas veces, recuerdo que en ese momento le dije a un rayado que estaba a mi lado, que el empate era suficiente, que con ese marcador nos podíamos ir al Azul y traernos la copa; lo mejor estaba por venir. 

Con la lluvia de frente como suele suceder en la tribuna de general, la visibilidad hacia el otro lado de la cancha era difícil. No sabíamos muy bien lo que pasaba en el área de Cruz Azul, sin embargo, cuando Osvaldo punteo aquel balón frente a Corona, se creó aquel silencio y esa calma que antecede al huracán.  Como una ola que viaja por toda la tribuna, el grito de gol se esparció por todo el estadio, Monterrey había logrado algo casi imposible. Salte del asiento, la tribuna desapareció en un mar de gente, nos abrazamos, saltamos, gritamos, nos desgarramos las gargantas, el partido había terminado, Monterrey había volteado el marcador. Mientras bajaba las escaleras, voltee hacia la tribuna, y con toda la confianza grite “nos vemos el domingo en la macro”.

Viví aquel partido de vuelta con muchos nervios, el primer tiempo se me hizo eterno, cuando comenzó el segundo tiempo me senté junto a mis primos y vi el desenlace. He de confesar que fue un momento extraño, cuando cayó el gol de Aldo solté un grito solitario, y cerré mis puños con fuerza, al momento que apenas me levante del asiento. El partido estaba por terminar, y mientras que mis primos estaban de pie celebrando, yo permanecía sentado.

Osvaldo dio para Suazo, que definió ante la salida de Corona. Mientras que el balón tocaba la red y mis primos gritaban el gol, yo permanecí en silencio, no me moví del asiento, pero en mi rostro se formó una gran sonrisa; sentí tranquilidad, por mi mente pasaron muchas cosas, los sentimientos reprimidos del 2004 y 2005, la tristeza por la muerte de Toño, la alegría de aquel 2003… mire a mi primo y con una enorme sonrisa, solamente dije “Rayados es campeón”.

Foto: Mediotiempo

Comentarios

  1. RAYADOXSIEMPRE dice:

    muy buena hermano , muuy buena todos los sentimientos RAYADOS al 1000!!!!!!!!!!

  2. RAYAROCKER dice:

    SÓLO ESPERO QUE MONTERREY NO LEVANTE MUERTOS COMO ERA SU COSTUMBRE.