Rayados: Rumbo a la afición positivista…

Una de las cosas más difíciles de investigar, es lo relacionado con el ser humano, es algo tan complejo que aun los mejores sociólogos no pueden llegar a definir a cabalidad el comportamiento social. Se pueden crear modelos, pero a final de cuentas, estos solo funcionan si se dan por hecho algunas cosas, lo cual no es siempre confiable.

En el campo de las ciencias sociales, pocas cosas son 100% confiables, una formula nos puede dar una idea general creada a partir del método empírico o el hipotético-deductivo, sin embargo, son pocas las teorías que se pueden trasladar al campo de las leyes. Dicho esto, es entendible que cualquier intento por definir a un grupo social, se encontrara con las dificultades de tratar con seres que en el papel deben actuar racionalmente, pero que en la realidad puede ser totalmente distinto.

Uno de los más empeñados en tratar al ser humano como un objeto de estudio, fue Auguste Comte, para algunos el padre de la Sociología, entendiendo al estudio del ser humano desde el punto científico, dejando de lado las posturas filosóficas. Comte propuso la Ley de los tres Estadios para explicar el proceso evolutivo del pensamiento humano, que al final llevaría a la etapa científica, es decir, la etapa más racional del ser humano en la que el entendimiento de las cosas se da a partir de los hechos y la experiencia.

¿Qué tiene que ver esto con el futbol?

Como el sociólogo frustrado que soy, he pasado los últimos años observando las interacciones sociales que se dan en el contexto rayado, entendiendo que el futbol, aun con sus particularidades,  no es excluyente del resto de los fenómenos sociales. Mi objetivo es aplicar la Ley de los tres Estadios de Comte para tratar de entender un poco más a aquellos que se hacen llamar aficionados.

Los tres estadios

Comte propone que el primer Estadio del desarrollo intelectual es el teológico, dicho de otra forma, el ficticio o imaginativo. En esta etapa, las explicaciones se atribuyen a procesos sobrehumanos, creando explicaciones imaginativas para tratar de definirse así mismo por medio de la subyugación a fuerzas más grandes. ¿Dónde colocamos a los aficionados? Esta etapa se distingue por ser una etapa primitiva del razonamiento, una etapa donde se crean ídolos más por la imagen idealizada que se tiene de alguien, que de verdaderamente analizar la situación. Es aquí donde surgen los fanáticos, obsesionados por la imagen de tal o cual jugador,  sacando sus aptitudes de proporciones, e idolatrándolos de manera totalmente subjetiva. Sin embargo, Comte menciona que esta es una etapa necesaria puesto que es un punto de partida, a muchos nos ha servido para adentrarnos de poco en el mundo futbolístico. Explicaciones generales y absolutas…

El siguiente Estadio que distingue Comte es el Metafísico, creando explicaciones abstractas para los fenómenos, basado en supuestas características inherentes, dándole valor propio a las cosas. Los fenómenos aún no se entienden con claridad, pero se trata de entenderlos, creando teorías igual de imaginativas que en la primera fase, pero con el objetivo de satisfacer las necesidades de definición. Comte identifica esta etapa como una fase tránsito, en la que se surgen los primero intentos de explicar las cosas, pero que no dejan de ser burdas y conflictivas entre si al no tener una explicación clara y comprobable. Retomando el tema futbolístico, podríamos identificar en esta etapa las explicaciones conspiratorias, culpar a los diversos factores sin lograr identificar el verdadero problema. Culpar al arbitraje, culpar a la federación, culpar a todos, sin poder analizar el origen. Es aqui donde surgen los conflictos entre aficionados.

La etapa final que distingue Comte es la llamada Científica, etapa positivista, entendiéndose como una etapa objetiva en la que la razón domina al ser humano que basa sus explicaciones en el conocimiento para generar progreso. Es aquí también cuando el ser humano identifica las singularidades de las cosas, ya no se trata más de crear una explicación absoluta, al contrario se concentra en dar explicaciones más enfocadas, a partir de la observación y la experiencia. Las explicaciones anteriores son insuficientes y se busca generar nuevas teorías en las que predomina el conocimiento generado a través de la experiencia y la observación para perfeccionar el análisis. En términos futboleros, es aquí donde surgen los analistas, un resultado, ya sea triunfo, empate o derrota, no es casualidad, tiene una explicación lógica y racional, no hay conspiraciones todo tiene una causa y los ídolos le dan paso a la colectividad, al dar explicaciones traducidas a conceptos reales.

Comte habla también del perfeccionamiento de las etapas, momentos en los que se puede identificar con claridad el proceso del pensamiento. Haciendo un ejercicio mental, cabría el tratar de identificar en qué etapa o estadio nos encontramos. Creo que lo óptimo es que todos nos encontremos en la etapa final, la etapa en la que la razón guía nuestras opiniones, sin embargo, basta con salir a la calle o asistir al estadio para darnos cuenta que no todos entendemos el futbol de la misma manera.

Y mientras que no exista el aficionado positivista, el aficionado progresista;  existiremos los reventadores, los pecho frio, o los aficionados de moda.

Foto: Mufo

Comentarios

  1. artgon dice:

    Interesante post. Algo de eso estoy leyendo en el número 2 de la revista identidades “Las barras: Una pasión adikta y loka”. Resulta muy complejo el análisis del aficionado al futbol.