Rayados: Grandes recuerdos contra León…

En nuestras vidas hay cosas que nos marcan, situaciones que por su emotividad nos dejan marcados de por vida, y que con el tiempo se convierten en grandes recuerdos que al contarlas se nos hace un nudo en la garganta.

Realmente no recuerdo la primera vez que fui al estadio, durante la infancia para mí era algo normal asistir al estadio a ver a Rayados, mi papa ha sido rayado de toda la vida, y era el quien me alentaba a ser rayado, sin embargo, por diversas razones ya no nos era posible ir al estadio, y así pasaron muchos años. Conforme iba creciendo, mi interés por el futbol lo hacía de igual manera, veía casi todos los partidos y leía todos los diarios deportivos de aquellos años, y claro está, seguía siendo rayado. Mi papa comenzó a notar eso y tras años de pedirlo, finalmente obtuve el mejor regalo que jamás me habían dado… un abono de temporada y una camisa original de Rayados.

Tenía yo 12 años, y tenía en mis manos por primera vez una camisa original de Rayados y un pase de temporada para ver a mi equipo favorito, ya no tendría que seguir escuchando los partidos por el radio ni imaginarme las jugadas, finalmente regresaría al Tec después de tantos años. La espera para el inicio de la temporada se me hacía eterna, y más cuando vi que el primer partido de local seria hasta la jornada 2. Finalmente llego aquel día, un 5 de Agosto del 2000.

Eran épocas distintas, el plantel era una mezcla de jugadores jóvenes y veteranos que honestamente no espantaban a nadie, eran los primeros pasos de la nueva era rayada, el descenso seguía latente y aspirar a una liguilla era casi un sueño, no se diga un campeonato; pero eso no importaba, yo solo quería ver a Rayados.

El rival era León, el calor del verano regiomontano se hacía sentir mientras que los cuetones anunciaban la salida al campo del Monterrey. La alineación no decía mucho, pero llamaba mucho la atención que el encargado de portar el “9” era un jugador desconocido y que sin embargo, era titular. En cuanto escuche su nombre por el sonido local, comencé a recordar que ya lo había escuchado por la radio la temporada previa donde durante la transmisión hacían mofa de su extraño apellido. Ya no llevaba el “51”, ahora llevaba el “9”, y las imágenes de la pretemporada lo mostraban como un delantero interesante.

Comenzó el partido, y el juego se cerraba en la media cancha. Fue hasta el minuto 41 cuando tras una serie de rebotes en el área, cayo el gol al 41’ y con el mi primer grito de verdadero rayado. Gol de Antonio de Nigris que se estrenaba como goleador en la primera división y mientras que corría con la camisa levantada a abrazar el Mister Floro, por mi parte sabía que a partir de ese momento ya nada sería igual, me había convertido en un verdadero aficionado rayado y no tenía duda que acababa de conocer a mi primer gran ídolo del futbol.

En la segunda parte cayo el del empate y definitivo, curiosamente por un histórico rayado que yo no conocía, pero mi papa me decía muy buenas cosas de él, Misael Espinoza hizo el del empate al 68’.

Son poco más de 12 años desde aquella mágica tarde, en la que me di cuenta que mi vida estaría encausada por siempre hacia los colores azul y blanco. Aquella tarde contra León estrene mi primera camisa oficial rayada, estrene mi abono y vi a Toño marcar su primer gol; hoy conservo con mucho cariño esa camisa (la primera con el nuevo escudo), Toño alcanzó la inmortalidad y la historia rayada es totalmente distinta.

Cuando me entere del ascenso del León, inmediatamente recordé esa historia, obviamente he pasado momentos grandiosos en el Tec, pero sin duda, aquella tarde tiene un significado muy especial para mí y que no importa cuántos años pasen, la seguiré contando con singular alegría.

Comentarios

  1. Rayado17 Houstontx dice:

    Recordar es vivir espero q sigas apoyando hoy como la primera vez.