Rayados: Santos es un rival especial

Múltiples son las ocasiones en las que desgastamos nuestro tiempo pensando si es un Clásico o no ante el equipo de Santos. Muchos aficionados rayados, arraigados a su orgullo dicen que éste partido es uno más, donde no hay tanta rivalidad para que sea denominado un Clásico. 

Sin lugar a dudas no alcanza la pasión para que se convierta en uno, y creo que jamás se podría. La pasión que genera enfrentar a Tigres en un clásico cada año es inigualable en México, ante Santos no es la misma sensación… pero realmente es un partido especial, diferente.

Cuando nos enfrentamos a un rival tantas veces y con partidos tan importantes de por medio, se va creando una rivalidad especial, una rivalidad especial a diferencia de otro equipo. Todo comenzó por la cercanía, pero fue en el 2008 cuando se hizo más notorio. Esa semifinal perdida ante Santos fue el comienzo de lo que serían burlas, venganzas y un sin fin de cosas. 

En el 2010 llegaría la revancha para Monterrey, quedamos campeones a costa de ellos en un partido mágico en el Tecnológico. El 2012 también nos traería alegría y desgracia. Ante ellos mismos nos coronamos bi-campeones de Concacaf, y ante ellos mismos perdimos la oportunidad de tener nuestro quinto campeonato en la historia. 

No podemos evitar que sea un partido especial, inclusive más para los jugadores que son los que juegan y son a los que el orgullo dañan cuando pierden partidos tan importantes. Pero sin duda alguna, lo más especial de éste rival fue haber conseguido nuestro segundo campeonato en el Tecnológico. 

Para los que somos más recientes en épocas, no nos tocó vivir el campeonato de Monterrey en aquel lejano 1986. Tampico Madero fue la víctima y en un agónico partido los Rayados culminaron su buen torneo con su primer campeonato. Pero ésta vez fue distinto, lleno de muchas emociones y agonías. 

No hay nada mejor que festejar en casa, aquella Final fue por de más gozada. Vimos a un Monterrey impresionante, dominador en todo momento, con un hambre de triunfo envidiable y con un nivel fantástico en sus jugadores. Aquella Final es digna de ser recordada. Vimos aquel gol de Humberto Suazo, ese que nos enchina la piel al todavía verlo. Lo vimos recorrer desde media cancha para “romper cinturas” y culminarlo como un “crack”, como un verdadero grande, para poner la cereza a ese pastel que tanto anhelábamos probar. Sí, sin duda no se olvida.

Santos, el rival derrotado en esa inmensa alegría, en ese partido épico donde unió a más de 30 mil personas en el Estadio, aquel partido donde todos recordaremos, donde vimos a nuestro equipo levantar la Copa y dar la vuelta olímpica. Santos estaba del otro lado, cabizbajos; mientras nosotros gozábamos ante ese rival especial.

Es cierto que no hay que vivir del pasado, y más en estos momentos en donde el equipo no funciona como quisiéramos, pero siempre es bueno salir de la rutina, recordar aquellas cosas que nos hacen felices, y recordar por qué amamos tanto a estos colores. 

El sábado, y con el mismo apoyo de siempre de toda la hinchada que nunca falta, buscaremos volver a pasar por encima de ellos para sacar los tres puntos; para que así también se convierta en un partido especial; donde nos acerque más a la Liguilla.

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