Rayados: El análisis de Manzi

Quise esperar a que pasaran un par de días para escribir este post. Usualmente emito mis comentarios después de cada partido en mi cuenta de Twitter pero no quise hacerlo el sábado; básicamente porque estaba de muy mal humor y podía haber sido poco racional y aquí todos somos profesionales, profesionales de la crítica deportiva desde nuestro asiento y profesionales en griterío desde la galería.

Perdimos. Perdimos en un juego aburrido y de poco fútbol, la sinergia fue superior a nosotros en todas las líneas y, lo que sorprende no es el nivel de ímpetu digno de un velorio de los nuestros, sino que lo hagan después de demostrar lo que pueden hacer tras el juego de la semana anterior. La aplanadora está ahí, pero está apagada.

En las líneas de atrás estuvimos pobres. La experiencia del capitán volvió a quedarse dormida perdiendo la marca ante un poco talentoso contrincante que nos puso en silencio. Aunque se reivindicó con un pique de 60 metros que nos salvó del 2-0, las desconcentraciones de Basanta siguen presentes. Aun así, valioso. Junto a él, Morales, de quién no soy fan, haciendo los ya conocidos recorridos innecesarios, incorrectamente adelantado o atrasado, tarde. Cherokee, aunque aparentemente superado, luchón, buscando mantener la titularidad sacando la casta para recuperar sus errores.

Para nuestra mala fortuna, Ferretti llevó el partido a pelearse al medio campo en dónde está su gente de más talento, ahí en donde hemos tenido un hueco toda la temporada y donde los pleitos por el balón en círculo central fueron, en su mayoría, ganados por los amarillos. Con un Corona que mostró destellos de lo que ya le hemos visto, pero demasiado echado atrás, y un Chelito que no estaba, las llegadas a favor caben en una mano.

En el frente, el cero hace evidente que no se consiguió el fin último. La ya conocida defensa de la sinergia hizo lo que sabe hacer y Aldo dejó ir oportunidades de oro. Mi reconocimiento personal para Torres Nilo.

En mi opinión, Ferretti llevó el juego a dónde sabía que Vuce era más débil y ahí lo mantuvo, buscando el empate o un pelotazo que se convirtiera en gol. Así fue. De un partido en el que los dos equipos jugaron mal, ellos fueron menos malos.

Objetivamente, la pérdida más grande fueron los 3 puntos que complican el pase a la liguilla y el golpe anímico a los jugadores. La raya aún controla su futuro y ahora estamos obligados a ganar en los próximos dos juegos para, más allá de pasar a la liguilla, recuperar el ritmo que hasta hoy ha sido itinerante.

 ¡Dale, Rayados!

@manzifrijolero

Foto | adiccionrayada.com.mx