Rayados: Carta a Víctor Manuel Vucetich

Suena ya lejano aquel enero del 2009. No sabíamos lo que nos tenía preparado el destino, no sabíamos que ese hombre iba a escribir letras de oro en nuestra Institución. El panorama era gris, casi obscuro. Parecía otra mala decisión; un cambio radical. Un cambio drástico a pocos días de iniciar el torneo, no podían pintar bien; se venía otra temporada negra… al menos, eso era lo que pensábamos.

Después de 4 años y casi 8 meses, podemos decir que ha sido la decisión más acertada en la historia del Club de Fútbol Monterrey. ¡Cuántas alegrías nos otorgó Vucetich! ¡Cuán alto nos subió! ¡Qué cerca estuvimos del cielo! Qué majestuosos aquellos momentos en que estábamos en la cima, en la gloria levantando copas. Gracias Señor Vucetich.

Hoy somos lo que somos gracias a ti, somos un equipo nuevo, nos sacaste de la mediocridad, del hoyo negro en donde están los equipos que históricamente han sido malos. Nos diste alegría, nos diste satisfacción, nos diste campeonatos, nos diste grandes jugadores, nos regalaste tardes y noches mágicas, nos regalaste lágrimas de felicidad, nos regalaste lo más preciado en el fútbol, nos devolviste la vida.

Hoy, estamos eternamente agradecidos por tu paso en nuestro Club, hoy somos conscientes de que fuiste la llave maestra para abrir todas las puertas a la gloria. Hoy sabemos que tu paso no fue en vano, hoy sabemos que gracias a ti este equipo se levantó de la tumba, y a pesar de que la historia y la suerte no nos sonría en estos momentos, jamás vamos a olvidar todo lo que provocaste en nuestro equipo.

Hoy fuiste víctima de la maldita curva que existe en la vida. No siempre se puede estar arriba, es algo normal que lo que tiene que subir, eventualmente tendrá que bajar. Hoy las críticas apuntaban hacia ti, la prensa no paraba de mencionar tu nombre, los aficionados mostrábamos enojo con ciertas decisiones que tomabas, todo giraba en torno a ti… olvidándonos lentamente de todo lo que provocaste aquí.

No sé si tu ciclo se cumplió totalmente en el Monterrey, no sé si fue el poco compromiso de muchos jugadores, la falta de refuerzos importantes, las malas decisiones de la directiva, no sé cual fue la razón; lo único cierto y verdadero es que ya no estarás más en el banquillo del equipo, en donde ya empezabas a echar raíces muy satisfactorias.

Víctor Manuel Vucetich, cuando un equipo anda mal la culpa es de todos; no eres el entero culpable de lo que pasa actualmente en el Monterrey, todo es un conjunto de cosas que terminaron por explotar hasta este punto. Tú no te vas por la puerta de atrás, no; te vas como un grande, como el mayor técnico en la historia de todo Nuevo León, porque de los dos equipos de la Ciudad, no hay uno más que tú, tú eres el más grande; lo mejor que le ha pasado al Club de Fútbol Monterrey.

Gracias… muchas gracias por darnos lo que nos diste, por esos campeonatos tan inolvidables, por ese tri-campeonato de Concachampions, por esas volteretas gloriosas, por esos partidos épicos, por esas decisiones tan acertadas, por formar a un plantel ganador, por darle vida a un gris Monterrey. Gracias por bajarnos las estrellas y bordarlas en nuestro escudo. 

Hoy es un adiós, pero te llevamos en el corazón, te recordaremos siempre. Esperamos todos que algún día vuelvas como el héroe que fuiste, con un puesto administrativo, con decisiones más complejas e importantes. Las puertas del Club de Fútbol Monterrey estarán abiertas siempre que quieras regresar.

Gracias Vucetich, cayó el rey… pero deja su legado intacto en la historia del Monterrey.

Comentarios

  1. Raztecatl dice:

    Hasta pronto Vuce. Dejas un gran ejemplo para muchos de nosotros. No solo te diste el lujo de despreciar a la selección por quedarte en Rayados, sino que lo hiciste para no descuidar a tu familia. Qué gran enseñanza y cuánta congruencia. En la vida y en la cancha, tendrás mi eterno agradecimiento y por supuesto, también mi admiración. Excelente ser humano y todo un profesional. Gracias Don Victor. Lo esperamos pronto como parte de la directiva rayada. Y los que se quedan, por favor, un poco de vergüenza, dejemos los pretextos y pónganse a trabajar.