Rayados: Fútbol y Familia

Twitter | @MauricioNerid

Ahora que estamos en fechas de acomodo táctico dentro del equipo y en el reajuste del sistema de juego, incorporaciones, seleccionados y demás, en esta ocasión les escribo para describir una de las tantas historias que se desarrollan dentro de la afición y con la que algunos, como yo, se sentirán identificados.

El pasado sábado, previo al partido contra el Atlas de la fecha 7, me tocó compartir un rato con algunos amigos de la comunidad que seguimos a Rayados y que a través del twitter nos conocimos (esa es otra historia que luego les contaré). En ese lugar, un restaurante cerca del estadio, observe a un padre con su hijo identificados con los colores azul y blanco, los dos seguidores de Rayados, me llamó la atención en ese momento. Posteriormente, en las redes sociales vi una fotografía de ellos mismos abrazados en la grada de preferente; pues bien, la fotografía describía el sentimiento que comparten padre e hijo por este equipo y por el futbol, en ella se podía observar la comunión entre ellos.

Por otra parte, el día de hoy, también en las redes sociales, circuló un video denominado “Padre e hijo por primera vez en el estadio”, lo cual relacioné de inmediato con lo sucedido el fin de semana y vinieron a mi mente tantas imágenes vividas con mi hijo. ¿Cómo describir un sentimiento como ese?, pues bien, trataré de hacerlo.

Los vínculos familiares se estrechan al compartir entre ellos algunos sucesos, el futbol y Rayados no son la excepción, esos momentos, se viven con intensidad tal, que llegan a ser parte importante en la vida de las personas que lo comparten, como por ejemplo la pasión y el gusto por el futbol heredada de nuestros padres. Para algunos puede resultar inverosímil, pero para los que lo vivimos, resulta muy importante el compartir los mejores momentos, sobre todo los que más nos gustan y apasionan con nuestra familia, y no estoy generalizando, ya que tu historia puede ser diferente a esta que describo.

El primer día, la primera ocasión que el niño pisa la grada del Tecnológico, ese día, ese momento, queda impreso en su mente, toda la vida. Uno como padre se esmera en explicar cada detalle del ritual de las actividades que se viven, incluso, desde antes de salir de casa, platicar y decidir cuál de las camisas habrá que vestir ese día, los accesorios que hay que llevar, ya sea para ocasión de lluvia, los binoculares, etc. Llegar a la grada y presentar en sociedad al nuevo miembro de la Comunidad Rayada. Una vez que inicia el juego, explicar cada situación, ahí él vive por primera vez en el estadio el fuera de lugar, el saque de banda, los tiros de esquina, los goles, etc. También observa y pregunta porque un grupo de aficionados, La Adicción, no deja de saltar y cantar en el estadio, cada vez más se contagia de esa vibra. Presta atención al comportamiento de los que están a su alrededor, los que gritan, los que alientan y promueven las porras, los negativos y en general a todos. En tiempos de victoria, disfruta de los triunfos y los logros, en tiempos no tan buenos, trata uno de explicar las derrotas, y le dices: “No eres Rayado solamente por que ganan, todos queremos ganar siempre, pero, como en la vida, de las derrotas se aprende también”. Cuando los niños, a pesar de las derrotas están con el equipo, algo es seguro, serán Rayados para TODA la vida. Un aficionado al Monterrey se ha formado.

Poco a poco, cuando observas y te das cuenta, el futbol y Rayados, ya se han vuelto parte de la vida de los dos. Ahora viene a mi mente ese slogan que decía: “El futbol nos une”, hoy, nada más cierto que eso.

Esta es la vida que he decidido vivir, esta es la vida que les heredaré a mis hijos y a cualquier miembro de mi familia que quiera unirse, esta pasión y amor por el futbol, pero sobre todo, el amor por el equipo con el que me identifico, por el equipo que más amo: Los Rayados del Monterrey

¡Sí Señor!

Foto/ Rayados Oficial

Comentarios

  1. Raztecatl dice:

    Estimado tocayo, definitivamente te entiendo. A mí me tocó conocer a Rayados en una época regular, no había tantas figuras, y aunque mi viejo nunca me pudo llevar al Tec, sí te puedo decir que recuerdo el primer juego al que me llevó a ver a Rayados, fue en el estadio Azteca y tocó jugar contra el Atlante. Lo que más me impresionó fue ver a un jugador apellidado Torres jugando con una mano enyesada, pensaba que era muy valiente porque se caía y no le importaba, tenía la maravillosa edad de 6 años. Mi padre fue portero en las reservas del Necaxa y jugó con Tomás Boy en la liga española (un semillero muy importante aquí en el D.F.), tengo muy buenos recuerdos de esos días que pasaba con él, después mis padres se separaron y lo veía ocasionalmente, la mayoría de esas veces era porque jugaba o porque Rayados venía a la ciudad. Ahora tal vez comprendan un poco qué hace un tipo nacido en el D.F. apoyando incondicionalmenmte a Rayados… pues bien, es el futbol, mi equipo de toda la vida, la ocasión ideal para pasarla con mi padre. Cabe mencionar que a sus casi 60 años, aún sigue volando para la foto cuando juega de portero, así es mi viejo y cómo nace y permanece mi pasión por una institución que no solo es un equipo de futbol, es mi vida y los dulces recuerdos de mi infancia.

    Gracias por esta pausa y espero que a los demás también les abra el corazón y se de cuenta que a pesar de estar en el hoyo, les tocó la fortuna de conocer a un Rayados ganador, ahora no hay que dejar que caiga pero no reventando, hay que alentar más que nunca porque es cuando más nos necesitan. Como deportista les puedo asegurar que la tribuna sí pesa y más cuando se trata de la mejor afición del país… hagámosla valer y apoyemos como solo nosotros sabemos hacerlo.

    Un abrazo.