Rayados: Huellas del Clásico 101

Hoy les escribo sin voz, creo que mi garganta se quedó en la tribuna de Especial Norte el Miércoles pasado. Pero, a pesar de todos los inconvenientes que me provoca hoy, es un excelente recuerdo.

El 2 de octubre de 2013 fue la fecha, Clásico número 101, tal y  como lo escribí en mi cuenta de Twitter ese día, el sentimiento de vivir un clásico fue el mismo, el torneo o copa era lo de menos, era el enfrentamiento entre los dos equipos de la ciudad. Por nuestra parte buscábamos mantener la hegemonía de superarlos en fases finales, avanzar a la siguiente etapa a costa del rival más odiado. También, fue de esos días en que los antitigres salen a la luz, en fin, se vivió, en el estadio, como cualquier otro Clásico, siempre querer ganarlo.

Antes de iniciar el encuentro observamos lo que era casi un hecho, en la grada de preferente la porra del contrario más numerosa que me ha tocado ver en los encuentros fraternales en el Estadio Tecnológico, no conformes con eso, en la grada de Especial Sur, una réplica de la porra de preferente, los aficionados Tigres desde ahí, se sintieron ganadores, pero el destino y mis Rayados tenían otra historia por escribir. Lo anterior sucedió, en su mayoría y sin generalizar, gracias a todos esos Rayados tibios que no le dieron importancia al encuentro, para ellos, cualquier cosa era más importante que ir a apoyar, además prefirieron ganarse unos cuantos pesos al vender su entrada, no digo que este mal, cada quien hace lo que quiere con lo suyo, pero yo no lo entiendo, y pues, desde esta columna, un saludo a todos ellos. No obstante lo anterior y como escribió Jesse @theseredlips en su cuenta de Twitter, “¿A poco si los Tigres “invaden el Tec”, van a ganar?”, a pesar de eso, mantuvimos la hegemonía en los duelos en finales.

Un primer tiempo para olvidar, sinceramente, no encontramos nunca una manera de jugar, erráticos todos los pases, traíamos el futbol perdido, Neri Cardozo y Lucas Silva totalmente extraviados, Gerardo Moreno corría tras la pelota, nada más, no sabía si llegar a quitarla, esperar a que diera pase a otro contrario y atacar o cerrar el espacio, nada de eso estaba haciendo, como lo escribió Don Isaac en su post, Tigres tenía el dominio total de la media cancha, en principio por la formación que planteo el Profe Cruz. Ellos se agrupaba para defender y en los ataques por momentos eran más que los nuestros, con los dos goles en contra el panorama no era alentador, yo no lo podía creer, escribí la palabra “desconcentrados”, pero la realidad es que también estábamos desconcertados, era necesario un cambio, más concentración, más ganas, mas… ¡”Empeño”! pues se jugaba el orgullo de la ciudad.

Para el segundo tiempo y con la entrada de Chelito las cosas comenzaron a cambiar, la porra, a su manera, pedía más… ¡”Empeño”! de los jugadores, creo que todos cantamos esa solicitud. Tito Villa falló el tercer gol casi cantado. ¡Uff!

Minuto 19 del segundo tiempo, pase de Chupete Suazo y Chelito concreta el 2-1, un gol cantado con incertidumbre, pues había escepticismo, muchos nos preguntamos al cantar el gol ¿Nos alcanzará?; los jugadores comenzaron a ponerle “empeño” al asunto, en esos momentos ya no importaba el sistema de juego, lo que importaba era anotar el segundo gol como sea, de penal, con la mano, en fuera de lugar, de rebote ¡Como sea!. Llegó el minuto 45 y no pasaba nada, solo llegadas.

Minuto 46, por fin cayó el ¡GOL!, no supe en ese momento de quien había sido el anotador, Chupete estuvo cerca de la pelota, pero, ¡Era lo de menos!, vi lentamente como la pelota corría hacia el fondo de la red después de que pasó al portero de Tigres, dos botes en el pasto y la pelota entró. Todas las energías acumuladas, toda la frustración de ir perdiendo, todo el enojo de ver a mi equipo jugar a nada, todas las ganas de gritar que en casa no era posible que sucediera la derrota, etc. todo eso salió a través de mi garganta a todo pulmón. Lo habíamos hecho, le quitamos de sus manos la victoria, el momento estaba a nuestro favor.

Nerviosismo en los penales, Chupete con toda jerarquía anoto el primero. Por su parte, Juan de Dios se vestía de héroe al detener el disparo del “Gringo” Torres, seguíamos con la ventaja anímica; como maestros cobraron Madrigal, Leo y Efraín. Por último, el nerviosismo traicionó a Viniegra. Lo habíamos hecho otra vez, en finales, cualquier torneo, los habíamos eliminado, ¡Sí señor!.

Con estas palabras definió Lupis @lupisnc esas dos horas que vivimos en el estadio: “…tristeza, angustia, impotencia, coraje, nervios, stress, emoción, esperanza, felicidad…”

Oxígeno puro para encontrar lo que hemos perdido, el futbol. Inyección de energía y motivación para seguir adelante, fuerzas para buscar todo lo que sea posible y que este aún al alcance.

No importa que hoy no pueda hablar, sí puedo escribir.

¡Honor de ser Rayado! ¡Arriba el Monterrey!

Twitter: @mauricionerid

Foto/ Rayados Oficial