Rayados: ¿Clásico o no Clásico?

Por: Andrés Rojas

Twitter| @AndresCrojas

Mientras unos se desgarran las vestiduras entre si puede o no debe llamarse “Clásico”, iremos más allá de un simple ‘mote’ que a pulso se han ganado dos de los equipos más ganadores de los últimos tiempos, dichas instituciones nos han regalado los encuentros más emblemáticos y emocionantes en los últimos tres años.

Para muestra un botón, mejor dicho, cuatro botones. Santos y Monterrey han disputado cuatro finales del 2010 a la fecha, dos de Liga (Apertura 2010 y Clausura 2012), y las dos últimas de CONCACAF (2012, Y 2013), además de brindarse al máximo en cada encuentro, propiciando con ello una rivalidad deportiva, individual, y en la tribuna.

En el plano deportivo, Santos ha despuntado de más en los últimos años, y todo parece indicar que la nueva administración no afectó en lo más mínimo, desde el 2010 se ha presentado en tres finales de liga, y dos de CONCACAF (Cuatro de ellas, frente a Rayados), lamentablemente ha obtenido solo un título, pero dicen que lo importante no es llegar, sino mantenerte, y los Laguneros han estado ahí, teniendo en la persistencia la clave de su éxito.

Por su parte Rayados ha venido a la baja últimamente, común en cada equipo que alcanza las mieles del éxito, desde el 2010 ha estado en dos finales de Liga y dos de CONCACAF, (Todas ellas jugadas frente a los ahora rivales), justo después de la última afrenta se ha presentado la debacle de La Pandilla, pero esperemos que tan grande sea la altura, después de haber tocado fondo.

En el plano individual los duelos están demasiado atractivos, pues por un lado se le atribuye a Suazo, una paternidad sobre Oswaldo Sánchez, a la cual también entró al quite Aldo De Nigris. Pero también para acá hay, pues Oribe ha perforado en demasía las redes de Papá Orozco últimamente, el duelo en esa cuestión está muy parejo. Línea por línea ambas escuadras poseen dos de los mejores planteles del Futbol Mexicano, lamentablemente el presente de ambos es muy distante, pero así lo era en la última final que se disputó y ya todos conocemos el desenlace.

En la tribuna si estamos en desventaja, pues a título personal no hay comparación entre La Tribu y La Adicción, ni mucho menos entre una afición capaz de rendirle homenaje al mejor DT que ha tenido, y otra que arroja líquidos de dudosa procedencia a un Técnico rival. La diferencia en la tribuna pudiera rayar en lo abismal, acá se llena el estadio cada 15 días, mientras que allá las entradas oscilan entre el 60% y 80% por partidos, un promedio bajo considerando la persistencia de su club en instancias finales.

De la final del 2010 me quedo con el último gol del Chupete, ese gol es el vivo ejemplo de la poesía perfecta, de la armonía entre el jugador y el balón, el ejemplo perfecto de la frase que algún día citó Gleen Hoddl, aquella que decía: “La pelota es como un diamante, el diamante no te lo quitas de encima, lo ofreces”, y Suazo se lo ofreció a la red, mostrándoselo a Oswaldo Sánchez como un objeto precioso e inalcanzable para él. De la final de CONCACAF de 2012 me quedo con el festejo de Neri, agarrándose una oreja en un acto que un año más tarde le traería una severa sanción frente a Tigres, festejo que demuestra la valentía para salir de situaciones adversas, pues el equipo en ese momento tenía la final perdida.

De la final de Liga del año pasado me quedo con el pasillo que le hizo el equipo al -en ese entonces- campeón Santos, demostrando humildad y reconocimiento ante quien en ese momento nos superó notablemente. Y de la última final de CONCACAF me quedo con la voltereta histórica que se mandó el equipo completo, demostrando la vergüenza deportiva y el amor por el equipo.

Todo lo anterior de la mano de la afición, esa que en ocasiones pudiendo o no estar de acuerdo con la directiva, siempre está ahí, porque es seguidor de un equipo, de una historia, de una institución, por encima de cualquier hombre o nombre.

Pero según los cánones, un partido llamado “Clásico” es aquel que por la historia o morbo es recordado a través de los años, levantando expectación más allá de los implicados en el mismo. Esto nos dice que hoy por hoy no puede ser llamado como tal, la historia y el tiempo nos dirán si el día de mañana nuestras futuras generaciones le llamarán así.

Clásico o no Clásico, los de enfrente y algunos de nosotros, dicen que no, poco nos debe importar el adjetivo que se le dé al partido, pero no deja de hacernos sentir orgullosos de un ‘mote’ que el equipo se ha ganado a pulso, en base a tan brillantes actuaciones. Si es o no, eso es lo de menos…

… Porque como diría mi compadre @mauricionerid, esta es la última llamada.

“El futbol me recuerda viejos e intensos amores, porque en ningún otro lugar como en el estadio, se puede querer u odiar tanto a alguien”. Francoise Sagan.

Entre tanto, poco.

 Foto| La afición