Rayados: Mi vecino el invencible

Por: Miguel Guerrero

Twitter| @MigueleGuerrero

Hace tiempo existían un par de vecinos, a los que llamaremos vecino mediocre 1 y vecino mediocre 2, que vivían uno junto a la casa del otro, que eran muy mediocres (supongo que no esperaban que les dijera esto) y que trabajaban en la misma actividad. Trabajadores sin ninguna aspiración más que tener un sueldo mayor que el que tuviera su vecino. Cuando ambos recibían sus sobres de raya no tardaban en presumirle al otro la cantidad del mismo, y si uno ganaba uno o dos pesos más, no tardaba en demostrar qué tan dichosos se sentían de ganar ese mediocre sueldo. Claro, porque lo que importaba era el sueldo que ganaba cada uno, y ganar más que el otro, no más. En la misma calle en la que vivían había más empleados del mismo rango, pero a ellos les iba un poco mejor que a los mencionados

Pasaron casi 30 años así, hasta que un día, casi sin proponérselo, uno de los dos vecinos (el vecino 1) tuvo la oportunidad de rodearse de gente que lo asesorara mejor y empezó a tener logros importantes, muy importantes en la actividad a la que se dedicaba. La casa en la que él vivía era rentada (de hecho durante algún tiempo fue compañero de casa de vecino mediocre 2), y sus asesores lo ayudaron a que se construyera una casa moderna, super equipada y enorme. La mejor del vecindario, sin duda. Ya antes ese vecino había logrado múltiples ascensos en su empleo y era una persona exitosa. Ya no competía con el vecino de al lado, él ya había viajado a otros vecindarios, los había derrotado y había pasado a competir con gente de otra ciudad. Tres veces consecutivas había ido a un concurso contra los mejores de su actividad en su estado

¿Y el vecino mediocre que siguió siendo mediocre (vecino mediocre 2)? Seguramente se preguntarán ustedes. ¿Qué pasó con él? Pues su esposa le metió una loca idea a la cabeza. “Deja de competir con el pedante y altanero vecino, mi amor”, le dijo, “mejor vayamos a la casa del vecino pobre de la cuadra y llevemos a toda la familia para invadirlos, perdón, a saludarlos, ver qué tan pobres son y a sentirnos mejor de no poder costear esos viajes tan caros a otros estados que al vecino le salen gratis”.

Inconscientemente la esposa cree que saliendo a saludar al vecino pobre de la cuadra, llenándole de gente su casa y haciéndole ver que ellos han sufrido mucho y aun siguen juntos como pareja, (por que no están ustedes para saberlo, pero ese matrimonio mediocre tiende a ser muy inestable, al grado que inexplicablemente hay quien afirma haberlos visto pelear en su propia casa aventándose diablitos entre ellos) se llenará ese vacío existencial que sienten al ver que su vecino esta en otro nivel. Ahora ya para el vecino mediocre el sueldo dejó de importar. Lo importante era llenar de gente la casa de su vecino pobre.

¿Y el vecino mediocre 1, que ahora tiene casa nueva? Ese vecino esta apunto de mudarse a su mansión. Su esposa le ha hecho ver que a pesar de que le ha ido mejor últimamente no está dispuesta a permitirle que regrese a esos tiempos mediocres, pues ella está ahí para corregirlo cuando sienta que está tomando un camino incorrecto, no para solaparle su mediocridad.

Esta historia la cuento solo porque me acordé de que de mas chavo me la platicaron en la secundaria, un día como hoy pero hace 15 años, como motivación para no convertirme en vecino mediocre 2, antes de ponerme a escribir sobre lo relevante de la semana.

El Club Monterrey está ante la enésima ocasión de poder demostrar que el equipo merece que confiemos en él. El rival es lo de menos, lo que importa es que el equipo por fin pueda encontrar una racha positiva en la Liga MX.

Sabemos que nuestro plantel y cuerpo técnico son limitados, y que las fallas que tenemos es porque no podemos exigirles más. Existen equipos que tienen planteles muy vastos, con grandes estrategas en su banquillo y que no demuestran nada de juego, pero a la hora que les toca el partido con el que ellos y su esposa, digo su afición, están obsesionados en ganar y que serviría para perdonarles muchos de sus maltratos y errores, misteriosamente mutan de ser erráticos gatos de bodega a bravas fieras de bengala y dan el partido del año. ¿Pasará esto en el próximo partido de nuestro equipo? ¿El robusto e indolente equipo sotanero de la tabla dará su mejor partido del semestre? Obvio que sí, tienen muy medida a su afición y saben que les perdonarían todo si ganan este partido. Principalmente por que no esta en juego ninguna clasificación en instancia definitiva del torneo y eso es un plus para el sotanero.

Eso es lo peligroso de este partido para nuestro amado Club, confiar que al jugar contra el sotanero, la tendremos fácil, y ya ven lo que pasa históricamente cuando este equipo se confía.

¿La moraleja de la historia? Existe gente que realmente es invencible. Gente que aunque sepa que claramente es superado en todos los aspectos por otra persona con la que compite, decide poner nuevos parámetros para poder sentirse superior en algo. ¿Les suena familiar?

Y está bien, les voy a decir quiénes son los protagonistas de la fábula. El vecino mediocre 1 es un maestro albañil muy famoso en los años noventas, a quien le va muy bien ahora que es contratista y el vecino mediocre 2 es su vecino, quien sigue siendo un albañil de medio pelo

¿O de quién creían que estaba hablando?

Saludos Cordiales

 

Foto| Mediotiempo