Rayados: La zebra herida

Por: Miguel Guerrero

Twitter | @MigueleGuerrero

Qué facil es ser historiador. Voltear a ver los hechos recientes y decir, “esto se veía venir”. En estos dos torneos el Club de Futbol Monterrey nos ha hecho a todos convertirnos en historiadores.

Poner adjetivos calificativos al partido del sábado anterior contra el Pachuca (una antigua bestia negra que aparentaba ya había perdido su capacidad de asustarnos) sería perder tiempo. Pero en ocasiones, a mi me gusta perder tiempo. “Vergonzosa actuación”, digna de una pelea entre un peso pluma contra un peso semi-completo (y es que realmente el Pachuca no llega a peso completo en esta liga), en la que el peso pluma (sobra decir qué equipo es el pluma) prefiere tirarse al suelo por su propia voluntad desde el primer round justo cuando el rival le tira el primer jab. O “ridículo colosal”, como si Batman le pidiera a Bane que lo cargara y le rompiera la espalda desde los 10 segundos de haber iniciado la pelea rindiéndose de antemano sin siquiera meter las manos.

Ser seguidor de un equipo no significa que tengamos que aguantar con aplausos las tonterías que cometen los que nos representan en la cancha (Saludos al jugador con el número 18 quien en estos momentos vive de un pasado de hace 4 años en los que volaba en la banda y a quien tenerlo jugando en el 2014 empieza a sonar tan absudo como si el glorioso Guillermo Franco siguiera en el plantel por sus actuaciones entre el 2003 y 2005). La función de lo que yo considero un buen aficionado es ser lo suficientemente conocedor como para detectar cuando el equipo no juega bien porque el plantel es malo, cuando no juega bien porque el plantel es indolente o cuando no juega bien porque el técnico no demuestra una estrategia clara para complementar la falta de talento del equipo y hacerle saber a los que reciben pago por hacer que este equipo funcione que cuando la cosa no va bien, no estamos de acuerdo con su manera de gestionar las cosas. Lamentablemente en este equipo, los tres factores que mencioné se cumplen, y todavia mas lamentable para las personas que nos estan haciendo pasar tan malos ratos es que ellos mismos nos acostumbraron a unos años de maravilla, y nosotros los aficionados no estamos dispuestos a dejar de vivir esos años así como así.

¿Las mejores aficiones son las que siempre apoyan, en las buenas y en las malas? No lo creo. Cada juego todo el equipo se somete a un juicio, y si en el partido contra el América nadie salió molesto, fue porque al menos se perdió intentando competir. El sábado en Pachuca el equipo se vio casi tan indefenso como una zebra herida en medio de una jauría de leones hambrientos, o como se ve el fantasma en el que se ha convertido Jesús Zavala cada partido que le toca “alinear” contra cualquier media de cualquier otro equipo de la primera división.

Si se tratara de apoyar a lo tonto y eso sirviera para que el equipo ganara, nuestro amable vecino sería multicampeón. Todos los que forman parte del Club Monterrey saben que eso no pasará con esta afición. Y por favor, no pongan tan barata la capitanía del equipo. Basanta no tiene ya el nivel de antes, y Severo Meza acaba de demostrar que el brazalete le quedó realmente muy grande

Saludos Cordiales

Foto| Youtube