Rayados de Monterrey: Protesta Rayada

La sociedad regiomontana es muy particular. Es sabido por todos, que Monterrey tiene uno de los niveles más altos del país en cuanto a costo de vida se trata. Los productos y servicios que consumimos son más caros que en la mayoría del país, y esto se debe a que vivimos en una zona en la que el nivel de ingreso es relativamente alto.

Es muy interesante la paradoja que se crea cuando analizamos la vida en Monterrey, pues, aunque pagamos costos altos, lo que obtenemos a cambio, no suele ser de la calidad que esperamos, y cuando es un producto de calidad, este llega a cuentagotas. Algo muy distintivo de la ciudad de Monterrey, es lo relativo al futbol, es uno de los emblemas de la ciudad, y que sin lugar a duda nos identifica, para bien o para mal.

Y así como el futbol es parte de nuestra vida diaria, este se rige de la misma manera en la que se rige el resto de los productos que consumimos. Nuestro futbol es caro, muy caro en relación con otros del resto del país. Nuestros futbolistas reciben sueldos altos, por lo que es necesario establecer precios altos, y de la misma forma que con el resto de los consumibles, la calidad no suele ser la esperada.

Es cierto, hemos vivido épocas en las que la calidad es tal, que se ha logrado el éxito, pero esto no ha sido una constante, al contrario, son más los malos momentos, que los buenos, sin embargo, son los buenos momentos los que nos tienen sujetos, y los que nos justifican y hacen que aceptemos todas las condicionantes.

Hace seis años, un abono de la localidad de General (la más económica) costaba $1,540 MXP, hoy, la misma localidad cuesta $2,400 MXP, es decir, en seis años el costo del pase de temporada ha aumentado casi $900, lo que implica un 60% de aumento, 10% por año. Esto sin contar el aumento en partidos de liguilla, los cuales suelen tener aumentos que van del 25% al 100% según sea la etapa, y que de igual manera, han ido aumentando temporada tras temporada.

A cambio de esto, salvo las temporadas 2009, 2010 y 2012, el resto han reflejado resultados negativos, se ha disminuido la calidad del plantel, las estrellas han ido desapareciendo, el estadio no ha mejorado en nada, y aun así, temporada a temporada, las localidades se agotan. ¿Es época de protestar?

La situación social que vive México es alarmante, y las protestas están a la orden del día. El futbol siempre ha servido como distractor social, ha cumplido la función de liberación de estrés, sin embargo, en el momento que este aparato de relajación falla, las quejas y las protestas emergen.

La comunidad rayada no está encontrando en el futbol su dosis de alegría semanal, al contrario, el enojo ha ido aumentando conforme la actitud y resultados del plantel no mejoran. De esta forma, el malestar de la afición se hace presente con mantas, y cantos dirigidos a presionar al plantel, con la idea de que esto genere un cambio.

Una porra o un canto, son las formas en las que buscamos que el jugador de el extra, que se contagie de la alegría de la gente, de la misma forma, una manta y un canto, buscan hacer que el jugador reaccione y busque revertir la situación. Son formas distintas de apoyar, pero el fin es el mismo. Sin embargo, el rol del aficionado no suele ir más allá de eso, pues solo tenemos la esperanza de que esto genere una reacción, mas no es algo que esté en nuestras manos.

¿Cuál es la mejor manera de presionar al plantel? ¿No ir al estadio? En México hay estadios vacíos que solamente generan más mediocridad en sus equipos. ¿Gritar y llevar mantas? La seguridad del estadio no permite ningún tipo de expresión y reprime todo lo dirigido a protestar. ¿Cuál puede ser la manera más efectiva de protestar?

Nosotros como aficionados, no tenemos injerencia directa real en la toma de decisiones al interior del plantel, sin embargo, la gente que si tiene poder en la toma de decisiones, es la que está sujeta al ambiente futbolístico. La manera más efectiva de protestar no es protestar en contra del equipo, la alineación o el técnico, la forma más efectiva de protestar es dirigirse hacia la directiva, pues son ellos quienes tienen el poder de cambiar las cosas.

No se trata de abandonar al equipo, no se trata de darle la espalda a los colores, no se trata de reventar, pero si se trata de rechazar lo que se nos vende como una exquisitez, y no lo es. No caer presas de la mercadotecnia, no fomentar el consumo en el estadio, no comprar todas las novedades del nuevo patrocinador, no solapar al ídolo, finalmente, no fomentar la mediocridad. Tal vez así, el mensaje sea claro y llegue a quien tenga que escucharlo.

Y me pongo a pensar ¿Qué pasaría si ningún aficionado comprara una cerveza en el estadio, hasta no ver un marcador favorable?

Foto | emeequis