Rayados de Monterrey: ¿El sueño Matosas, el proyecto Osorio o lo mismo con Barra?

Por Orlando Corral.

“Te he visto parar el partido y preguntar. ¿Qué queremos de todo esto, un día de gloria o una forma de vida, un trofeo o un proyecto en el tiempo para los demás?”. Hay hasta una “Oda a Pep Guardiola” con versos como “¡Salve, constructor de caminos geómetra carnal, arquitecto de torres de victoria!”

Bien sabemos que estamos en plena semana de liguilla y que toda la atención debería estar centrada en esta fase final de torneo, sin embargo en estos días ha sonado fuerte entre las redes sociales la posible vinculación de entrenadores para venir a dirigir a los Rayados del Monterrey. Tema que es de suma importancia para el futuro de nuestro club.

Por la trascendencia del tema, es por ello que he querido abordarlo desde ya y emitir mi expresión sobre ello.

En especial suenan 2 candidatos muy fuertes: Gustavo Matosas y Juan Carlos Osorio. En mi gusto personal (y yo creo el de muchos) ésta es la clase de técnicos que más de uno suspira por ver dirigir a su equipo, basándonos en la forma de jugar de sus dirigidos más allá del resultado (El recorrido en el camino siempre importará tanto como la llegada).

Se dice que hay 2 vertientes que se inclinan para uno u otro, Luis Miguel Salvador sueña con Gustavo Matosas y José Órnelas siempre ha simpatizado por el juego de Juan Carlos Osorio.

Por el palmares que tiene, su ideología de juego (sus equipos son muy equilibrados) su manera de entrenar etc., yo en lo personal me inclino por la opción de Órnelas. Los equipos de Matosas son muy ofensivos y vistosos pero pienso que a la defensiva son muy vulnerables, además de que son muy irregulares sus equipos de una temporada a otra, al menos los números con León no me dejarán mentir.

Sin embargo, y si los rumores se hacen realidad y colocan a cualquiera de ellos en el banquillo rayado desde mi perspectiva serían las mejores decisiones que se pudieran tomar.

¿Porque cualquiera de ellos serían las mejores 2 opciones? A manera de ver el cómo, porqué, quién y que, es lo que este tipo de DT sería el ideal para tomar el timón de nuestro barco, describamos lo siguiente:

¿Cómo se elige a los entrenadores?

No es por su reconocimiento sino por su capacidad que tienen. Directivos, futbolistas, periodistas y simpatizantes en un contexto que pondera además del resultado, el foco en el juego.

Los directivos, que en el marco teórico invierten tiempo y dinero por una acción social, son los principales actores en investigar cuales son las mejores opciones, hacen su análisis, basculan los pros y contras de lo que pretenden como proyecto.

¿Porque elegir a este perfil de entrenador?

Porque son técnicos “intervensionistas” que influyen en la idea de juego y no son “facilitadores” que dejan el destino de un partido a alguna genialidad de un jugador. Son los convocados para dirigirnos siempre y cuando esté enmarcado en una estructura que lo valide. Esa estructura es la del recurso y de cómo se planee, tipo de recurso (jugador) para su idea de juego. Sin jugadores afines a su filosofía sería arriesgado apostar por cualquier DT.

¿Quién lo elige?

Eligir al mejor y no a alguien que no esté cuestionado. Esta sería una crítica contundente a los directivos, si su incapacidad les permite seguir quedando sin estas opciones e irse por la fácil y dejar que pase lo que pasó hace seis meses…’No encontramos a nadie y el actual DT seguirá siendo nuestro timón’. (Nadie debe cometer la misma tontería dos veces, la elección es suficientemente amplía)

De la elección bien sabemos de donde viene, pero de tanto tropiezo, en mi percepción, ahora la decisión puede ser sistémica ya que al ser tan “importante”, al darse “en un momento jodido”, nuestro presi no querrá quedar expuesto ante una posible mala decisión y más cuando esta dirigencia ya no tiene mucho o nada de crédito. Yo creo el plan de aquel departamento deberá entrar ya en acción, la directiva del club se escudará en un grupo de personas que emitirán su opinión (Inteligencia deportiva). Todos estarán atentos a los periodistas y afición, formadores de opinión que mirarán hacia el palco de arriba cuando el equipo pierda. Esto viéndolo desde una perspectiva negativa y de fracaso.

¿Qué es lo que verdaderamente determina que cualquiera de estas 2 opciones se haga cargo del equipo?

Si se trazara una matriz sobre esta contratación, los ejes de evaluación que se imponen en la selección suelen ser: títulos ganados, experiencia y partidos ganados. Pero más allá de eso, se elige por lo que han mostrado sus equipos, su filosofía de juego, su forma de manejar el vestuario y su comportamiento tanto en la vida como en la cancha. Se hace un “consenso” para elegir la mejor de las opciones y deciden la eventual contratación.

Lo que se evalúa y lo que muchas veces determina la elección, es que el DT esté bien referenciado en ese ambiente del resultado y su interpretación. Además de la forma, estilo de juego siempre habrá que ponderar el resultado, no se trata de solo el juego vistoso si no va acompañado de un resultado. Estos 2 técnicos nos pueden ofrecer ambos puntos, identidad de juego y resultado.

Por como se manejan y lo que he investigado de ellos pueden pasar a estar más preocupados por como diagramarán los próximos entrenamientos, que por quedar bien y/o exhibirse ante los altos mandos, ante la prensa. Prefieren ser bien vistos por los que verdaderamente dan sentido a su profesión (jugadores). Y despreocuparse por todos lo que le permiten ejercer la profesión (quienes los contratan)

El interrogante es qué se elige cuando se elige un entrenador. En su mayoría, las posibles respuestas pueden estar relacionadas con lo argumentado anteriormente. Las respuestas innovadoras deben surgir de la misma cultura que hoy asfixia el rol verdadero de los entrenadores. ¿No será mejor tener una idea contracultural al actual sistema y marcar alguna diferencia?

Vivimos en un mundo en donde los pequeños detalles definen las grandes elecciones, bien vale la pena reflexionar sobre esta acertada decisión, si bien, el futbol y muchas veces el destino de un partido lo definen los propios jugadores…los entrenadores son los arquitectos de diseñar con que y como enfrentar sus proyectos.

Basta ya de indecisiones, si bien la elección no es fácil, CFM es más grande que todo esto, reflexionemos que es lo que queremos, ¿un día de gloria? o ¿una forma de vida? necesitamos a un DT de categoría que venga a profesar con algo parecido a las siguientes declaraciones:

• Explicará a quien le quiera escuchar que en sus equipos hay 3 reglas básicas: Ser protagonista, no especular, y respetar el reglamento para que el juego sea más fluido.

• Propondrá usar el campo en todo su largo y, fundamentalmente, en todo su ancho, convencido de que un juego vasto amplía las posibilidades de los atacantes. Lo fundamentará con números, demostrando que la mitad de los goles tienen su origen en el juego por los costados.

• Investigará sin pausa para ver si aparece algún nuevo esquema de juego que pueda sumarse a los veintiocho que encontró junto a sus colaboradores al cabo de un cuarto de siglo y veinticinco mil partidos de análisis.

• Diferenciará entre dos grupos de entrenadores. Los que optan por el método y son “intervencioncitas”, y los que prefieren la improvisación y son “facilitadores”. Se ubicará entre los primeros, pero aceptará a ambos como válidos.

• Reducirá al mínimo el margen de error, creyendo más en el miedo que en la confianza, sosteniendo que en la confianza hay relajación mientras que en el miedo hay tensión. No se fiará de la simple idea de creer en uno mismo. Explicará que el miedo nos pone alertas y que por eso no es absurdo tener siempre una respuesta a mano, porque lo peor siempre puede suceder.

• Despreciará la polémica sin discusión de ideas. Si hay disputas de personas y no de ideas, la gente se mantiene atenta, pero no interesada.

• La ética será su compañera y el compromiso con el juego, su causa. El saber utilizar los recursos con los que cuenta alumbrará el camino, y el recorrido, siempre importará tanto como la llegada. Con aspavientos y frenéticos movimientos seguirá buscando la perfección. Con el respeto como mandamiento y el amor a la tarea como principio. Así vivirá y nos contagiará a todos: Con la pasión al fútbol que es única.

No hay exageraciones en lo anterior comentado ya que para el nuevo entrenador y la nación albiazul: La vida y el fútbol son exactamente lo mismo.

“Tenemos un entrenamiento funcional, que trata de combinar las necesidades físicas con trabajo táctico y fútbol. La semana la parto en dos y la planeo de adelante hacia atrás. Por ejemplo, el sábado, que tenemos partido, hacemos un trabajo de alta intensidad (con frecuencia cardiaca del 95 por ciento), el viernes anterior es baja, el jueves es moderada y el miércoles es nuevamente alta. Así mantenemos el equilibrio”. JC. Osorio

@Orlix77