Rayados de Monterrey: El Ocaso de Suazo

Suazo nunca ha sido el jugador más rápido ni el más sano ni el más leal pero es, sin duda, el artillero más importante en la historia del Club de Fútbol Monterrey. De sus botines han salido anotaciones que han valido campeonatos, más que ningún otro y eso es un mérito que jamás le podrá ser arrebatado.

Contrario a la mayoría de los aficionados rayados, yo no soy fan de Suazo. Para mí, Humberto dejó de ser digno de veneración desde la primera vez que intentó irse. Y no porque todos los que jueguen para el Monterrey deban quedarse para siempre sino por las formas. El no volver a tiempo, el obligar a la directiva a utilizar el contrato para hacerlo trabajar me rompió el corazón y es que dejó claro que, para él, Rayados era un trabajo y, en consecuencia, no le considero más que un empleado.

Bajo ese mismo tenor, es momento de evaluar al empleado:

Los números de Suazo no mienten, en los últimos 4 años, su efectividad en goles se ha reducido hasta casi desaparecer mientras que, aún y cuando se esperaba que sus asistencias para gol se dispararan, no hay un cambio importante en el número de pases a gol conforme han pasado los años.

En lo personal, no creo que el problema principal sea su falta de goles sino su falta de ritmo. Y es que el tipo es un ícono, un emblema que, cuando está en la cancha, su jerarquía es tal que pareciera que todas las jugadas tuvieran que pasar por sus pies. En momentos resulta incomprensible cómo se corta el ritmo de las jugadas porque es como una obligación que Suazo toque la pelota. Hay otros momentos en los que lo que la eficiencia indica es un toque simple, pero Humberto sigue buscando un tacón que no ha encontrado en años. Esto no ayuda a la dinámica del equipo. Incluso he llegado a pensar que a Zavala le da miedo acercársele y por eso el hueco que dejó Luis Pérez se hace cada vez más grande.

En el pasado juego de vuelta ante Atlas, tras haber fallado un penalti en la ida, Barra se jugó la carta de sentarlo. Carta que, de no haberle resultado, probablemente le hubiera costado el trabajo y la recriminación eterna del acto por parte de la hinchada. Para su suerte, funcionó. Mientras Suazo no estuvo en el campo, el equipo mostró más dinamismo que en cualquier otro encuentro de la temporada. El darle oportunidad a jóvenes que imprimieron velocidad y le quitaron la carga obligatoria del gol a Pabón de pronto convirtió al CFM en un contendiente al título. Y es que para ver si se ha encontrado el defecto hay que ser capaces de “prenderlo y apagarlo” y así hacerlo evidente. Y entonces Suazo entró a la cancha y falló 2 claras de gol, solo frente al portero. Hubo piques en los que su falta de ritmo se evidenció y los contragolpes se volvieron absurdamente lentos; acabamos el partido siendo lo que hemos sido estas últimas 20 semanas.

La pregunta obligada es ¿debe salir Suazo del plantel? Mi respuesta: No, a menos de que sea bien pagado. El jugador tiene fútbol en los pies y sigue siendo valioso.

Existen muchos otros que u ocupan plaza de extranjero y rinden la mitad o unos que, aunque no ocupan la plaza de extranjero, no aportan ni la mitad de lo que el actual Suazo le da al equipo (como jalar 4 marcas, por ejemplo). Para mi gusto, debe ser un cambio de lujo. Me atrevo a pensar que con la correcta preparación física y mental sea capaz de recuperar un muy buen nivel.

Específicamente hablando de esta liguilla, los equipos que quedan vivos son equipos que pueden ser muy verticales y Suazo no es capaz de mantener el ritmo explosivo propio de los primeros 20 minutos de cada tiempo. Creo que todavía queda algo de te-resuelve-un-partido dentro de él y que puede ser oro molido en los últimos 25 minutos de un segundo tiempo. Ahí es donde yo lo utilizaría. Siento que ponerlo de inicio es exponerlo a un mayor bajón anímico.

Cualquiera que sea el destino de Suazo, le estaré eternamente agradecido por todo lo que le ha dado al Club de Fútbol Monterrey. Gracias por regalarme esas jugadas maravillosas que inundaron de alegría el Estadio Tecnológico jamás se irán y, aunque últimamente se ha malbaratado el OEOEOEOEE, confieso que las pocas veces que lo he cantado fueron desde el fondo de mi alma y casi siempre fueron para él.

Serás siempre eterno, Humberto.

@manzicleto