Rayados de Monterrey: Las claves de la derrota ante América

Hoy toda la comunidad albiazul está con la vista hacia el suelo. Ayer el América se encargó de echar por la borda las ilusiones de cada uno de los aficionados que habíamos renovado el pasado domingo en la victoria ante el Atlas. El líder de la competencia ayer jugó como tal, no tan avasallador en su dominio, pero sí tan efectivo como debe de ser un equipo en Liguilla. Rayados no supo por dónde contrarrestar el poderío ‘águila’, y terminó por ser sometido 0-3.

El planteamiento de ayer al inicio fue bueno, se vieron cosas agradables por algunos minutos que nos hacían pensar que sería una buena noche, pero no fue así. Monterrey por obviedad tenía que buscar el marco rival para llevarse una ventaja al Azteca. Rayados tuvo el balón y América esperó, pero el equipo comandado por Carlos Barra nunca supo abrir el cerrojo defensivo a pesar de tener más la pelota en sus pies. Existen muchas claves por las cuáles los albiazules no pudieron ser mejor que el América en muchos aspectos.

1. Poca presión defensiva
Si bien el América no llegó en demasía en la primera parte, sí llegaba con cierta facilidad a tres cuartos de cancha, donde Oribe se botaba y retenía el balón para abrir a los costados, precisamente el sector donde el América le sacó más provecho para encajar sus goles. Los laterales de Monterrey tuvieron muy mala actuación, tanto Juárez como Velarde; nunca pudieron contener sus propios sectores para las llegadas americanistas. 

2. Expulsión de Mier
El partido antes de la expulsión no iba tan mal para el Monterrey, a pesar de que para entonces el marcador ya era 0-1, Rayados no era tan dominado y se creía que aún se podía hacer algo en el partido; pero llegó la expulsión tonta de un jugador como Mier, que es el líder de la defensa. Esto terminó por propinar una derrota anunciada, la baja pesó y mucho; ya que desde entonces Rayados no supo qué hacer, y el bajón anímico impidió que alguna remontada fuera posible.

3. ¿Sin defensas centrales en la banca?
Qué sorpresa sucedió anoche. Tras la expulsión de Hiram Mier se debió de haber hecho algún cambio casi por obligación, se sabía de antemano que se tenía que anotar goles por la desventaja en el marcador; pero la serie es de 180 minutos, también era fundamental no recibir más para no hacer una loza más pesada. Pero algo increíble pasó, Carlos Barra voltea a la banca… ¡y no tenía a un sustituto natural! 

Barra no tuvo nada más que hacer que llamar a Zavala a la zona técnica e indicarle que ahora su labora iba a ser más retrasada, tenía que jugar como central. Una decisión tan mala desde el inicio al no proveer a la banca de un defensa central, eso acabó por ser la tumba del Monterrey, que después de eso; no tuvo más remedio que sucumbir ante los constantes ataques de los dirigidos por Mohamed, sin ser contundentes al 100%.

Ante este ajuste muy extraño, el Monterrey perdió pisada en media cancha, las líneas se adelantaron, todos los jugadores querían atacar y pocos se quedaban a defender, el partido estaba presto para los contragolpes americanistas y así fue, Mohamed decidió implementar una buena defensiva, y armar los latigazos letales; metiendo a Michael Arroyo que es velocidad pura.

4. Dorlan Pabón, desapercibido
Indudablemente todos sabemos que el colombiano es el mejor jugador que actualmente tiene la plantilla del Monterrey. Dorlan nos hizo soñar el pasado domingo en que se podía llegar más allá de las Semifinales. Su velocidad, disparo y habilidad; nos hacían creer que todo se podía, y que el América era un rival vencible; pero ayer su actuación dictó todo lo contrario.

Antonio Mohamed estudió muy bien al rival y sus fortalezas, y aunque pareciese que en los primeros 20 minutos del encuentro no lograban contener ciertos ataques por la izquierda de Rayados, terminó por saber más que Carlos Barra y hacerle un partido inteligente, donde se dedicaron a cortar el cable que hacía que el Monterrey funcionara, y eso era parar a Dorlan Pabón.

El colombiano se perdió, intercambiaba posiciones en el primer tiempo con Omar Arellano y Lucas Silva, se botaba a las bandas, se quedaba como delantero punta; pero en ninguna posición logró marcar diferencia, ya que sólo fueron chispazos o jugadas intrascendentes lo que el ex-Betis pudo hacer. Ante la nula participación de Pabon, era evidente que el Monterrey iba a batallar, y la profundidad se fue perdiendo con el pasar de los minutos, donde Dorlan se perdía más y más.

5. América jugó como equipo de Liguilla
Paradojas de la vida, el América era en teoría el rival que parecía llegar menos convincente en su actuación en los Cuartos de Final. Los Pumas lo tuvieron en la lona el grueso de la eliminatoria, hasta un cabezazo de Goltz a escasos minutos de acabarse el partido. Eso hacía ver a las ‘Águilas’ endebles, y tras la inyección anímica que tenía Rayados tras ganarle al Atlas, nos hacía confirmar más esta situación.

Pero ayer el América jugó como un equipo de Liguilla, esto puede parecer una obviedad porque todos deberían jugar así, pero el equipo de Mohamed jugó literalmente como tal, siendo inteligentes, cerrando espacios, dejando al rival que se acercara a atacar, y hacer un excelente ‘pressing’ para no dejar entrar al Monterrey. Sus contragolpes en la mayoría fueron letales, se sentía el peligro cada que América pisaba territorio rayado. 

El América nunca fue loco para irse al ataque y descuidar su zaga. Saben que por su historia y posición en la Tabla tenían la presión de buscar el marcador y de irse con ventaja al Azteca, pero eso no les hizo perder la cabeza, jugaron de una muy buena forma e hicieron ver al Monterrey escaso de recursos;  así como habían sido los últimos partidos antes del domingo.

En opinión personal, estas fueron las claves del por qué Monterrey perdió ayer de forma estrepitosa. Carlos Barra y sus jugadores tienen una tarea casi imposible el próximo domingo: anotar cuatro goles. Si el América es inteligente como lo hizo el día de ayer y sabe cómo jugarle a Rayados, la tarea será sumamente complicada, de por sí que ya la es. 

Nos queda tener fe e ilusión como todo aficionado, especialmente como aficionado al Monterrey, pero esta vez la realidad nos dicta que está más lejos el milagro, y que la hazaña puede que no se haga realidad.