Rayados de Monterrey: ‘Si Yo fuera Presidente…’

Por Orlando Corral.

Hay un refrán que dice: ‘Ver los toros desde la barrera, eso lo hace cualquiera’ refrán que se refiere a la gente que se permite criticar algo o alguien desde la distancia, sin exponerse, sintiéndose seguro y sin saber de cierto lo que arriesga aquel que es criticado.

Hoy en día, ¿cuantos de nosotros (y me incluyo) no hemos criticado a Luis Miguel Salvador, presidente deportivo de nuestro querido club?

Yo creo es muy fácil emitir una serie de juicios hacía su trabajo, sin embargo, nadie de nosotros conocemos en forma el contexto, análisis y demás sobre la toma de decisiones que él como responsable o cabeza principal pudiera tener.

Si bien, hay decisiones en las cuales muchos no estamos de acuerdo, también deberíamos conocer de manera fundamentada sobre qué condiciones él toma estas decisiones en su administración. Yo no podría opinar con argumento sobre esto, pero de lo que si estoy seguro es que el último en querer ver empinado al equipo es él.

Recuerdo que cuando Miguel Herrera dejó a Rayados dijo esto: Me encariñe con esta institución pero yo no soy Rayado, Rayado LMS, si alguien le duele que el equipo no sea campeón es a él.

En este post, no quiero enlistar las malas decisiones, ni criticarlo más. Yo pienso que para un momento jodido, el unirnos todos nos llevarán a un mejor camino.

Tomaré este espacio para jugar a ser él o estar en su puesto y expresar lo que haría yo, si estuviera en sus zapatos en la hora de iniciar un proyecto de fútbol. Así pues, abrochaos los cinturones que aquí voy…

En toda empresa, siempre debe estar acompañada de objetivos, metas, resultados etc. Pero para cumplir con lo mencionado se debe de llevar a cabo un proyecto con estructurada planeación de un inicio. En el futbol siendo compuesta por gente forma ya una organización y como tal hay su organigrama de funciones que cada quien deberá cumplir.

Yo como presidente, buscaría estar rodeado de un grupo de colaboración que me ayudaran en el proyecto, obvio gente preparada en el tema, es muy difícil tomar decisiones que sean de una sola persona. Deberá haber 2 o más personas para una lluvia de ideas y en consenso tomar las mejores ideas para el bien común. Los tiempos en que le dabas las llaves del negocio al DT para que él solo armara el equipo han quedado atrás. Si se quieren institucionalizar muchas cosas debemos empezar por quitarse estas viejas costumbres.

Una vez conformado el grupo de colaboradores (de preferencia gente que conozca el entorno). Buscaríamos definir un proyecto a seguir y sobre este hacer la planeación de lo que se pretende buscar.

Si aún no se cuenta con el DT con el que se piensa llevar a cabo el proyecto, se haría un análisis para estudiar el candidato que más comulgue con la idea que se piensa ejecutar. Debemos conocer que, en ocasiones, el estilo vendrá definido por la tradición de un club, por lo que el entrenador ya sabe las expectativas que su equipo despertará durante los partidos, mientras que en otras deberemos adaptarnos a la plantilla que nos encontremos. En algunos casos, el recién llegado deberá sentirse afortunado ya que tendrá la posibilidad de confeccionar un grupo de trabajo a su medida, incorporando futbolistas que le permitan trasladar su idea al terreno de juego.

Cuando hablamos de entrenadores encontraremos algunos con un estilo definido y claro; en cambio, otros son camaleónicos siendo capaces de utilizar diversas opciones durante un mismo partido o cambiarlo dependiendo del rival, resultado o, bien, si juega como local o visitante.

Lo importante para nuestro entrenador debe ser encontrar el suyo para tener una base desde la que ir creciendo: es muy difícil transmitir si no soy capaz de tener mis ideas claras.

Para concluir, es importante saber que el estilo de juego deberá ser prioritario y, en determinadas ocasiones, hay que contemplar la posibilidad de realizar cambios en nuestro sistema que ayudaran al equipo a consolidar la personalidad que queremos darle.

Una vez conformado el grupo de trabajo comenzaría con la definición del proyecto en donde la pregunta medular sería:

¿A que queremos jugar? Cuál sería la idea, marca, estilo que como club queremos vender. Esto planearlo en conjunto, permear lo que se pretende en todos los niveles y todos apuntar a un mismo lado y no hacerlo al revés, comenzar el proyecto comprando jugadores (incluso repitiendo posiciones) y decirle al DT, «Estos son los jugadores vamos a ver a que jugamos».

En base a lo que queramos implementar como estilo, desarrollaríamos un ‘Business Case’ (documento que describe los resultados de un estudio de análisis de negocio y presenta un curso de acción recomendado para la alta dirección a considerar). Tomando en consideración que esto es un proyecto el cual consta de fases las cuales serían:

1.- Fase de Definición.

La primera parte tiene que ver con el análisis del plantel y sus necesidades y requerimientos del sistema, con el fin de determinar nuevas formas de trabajo que mejoren la eficiencia y la eficacia del equipo.

Definir lo que se tiene hoy en día en el plantel mediante un análisis a fondo, que nos haría falta cubrir en base a lo que se tiene (posición-jugador) y requerimientos que pudieran hacer falta. En mi papel de presidente o directivo, me preocuparía más por conocer a jugadores que a representantes de estos.

Buscar nutrir todas las posiciones para tener un plantel rico en opciones de juego cuando la situación lo amerite, no repetir las mismas posiciones para evitar después colocar cierto jugador en una posición que no domine cuando haga falta cubrir. Si son volantes por fuera, que jueguen ahí, si son interiores, ponerlos por dentro si lo son extremos no ponerlos como volantes ni viceversa.

Es evidente que se requiere un análisis extenso aquí y la naturaleza de este trabajo va a coincidir con la competencia del sistema vs estilo que se busque ejecutar.

2.- Fase de Diseño.

Una vez definidas las necesidades que se requieren, partiendo de la idea de juego, vendría la segunda fase, diseño del juego.

El objetivo en esta fase es ayudar en la búsqueda de posibles soluciones a los problemas y oportunidades presentes, aquí es lo complicado, pero se ha hecho evidente que esto requiere un nuevo conjunto de habilidades en el apoyo para la consecución de la misma. Una vez identificado el estilo de juego, ahora tenemos que reconocer el potencial con lo que el plantel ha sido conformado y lo que pueda ofrecer.

Por ejemplo, si se quiere salir jugando desde abajo, construir el juego desde la primera línea, se tuvieron que haber buscado jugadores con esa característica. Defensivamente jugadores con técnica y criterio para salir jugando desde el fondo. Jugadores de medio campo que también sean técnicamente bien dotados para esa construcción de juego en bloque que se desea. O si se quiere salir jugando en largo, haber traído ciertos jugadores que sepan jugar de espaldas al arco, para cuando se busque brincar las líneas tener ese jugador que baje la pelota, la sepa cubrir y esperar el arribo de los volantes que acompañaran la jugada.

3.- Fase de Implementación y Ejecución.

Una vez definido y diseñado el proyecto, y tratando de haber adquirido el grueso del tipo de jugador que se definió en base a las necesidades del sistema de juego que se aterrizó en las fases anteriores, comienza la parte de implementación.

En esta fase y la siguiente ya corresponde totalmente al cuerpo técnico y su equipo de trabajo, aquí comienza ya la planeación de pretemporada, juegos de preparación y esquema de entrenamientos en el día a día.

Poner en marcha lo planeado en la fase 1 y 2 en los entrenamientos para después ser ejecutados en los partidos oficiales. Aquí es muy importante entrenar a lo que se quiere jugar, poner en práctica los conceptos del entrenador en el día a día y practicar las posibles situaciones de juego que se pudieran presentar, para que el jugador en el día del partido tenga presente todas estas situaciones y sepa cómo actuar en determinado momento. Que el entrenamiento simule las condiciones técnico-tácticas del siguiente partido y que en cada minuto del entrenamiento estén presenten los principios del juego que proponga el DT.

4.- Fase de Alineación.

En mi papel de directivo estaría al pendiente de, que lo que se planeó, sea lo ejecutado, tendría una junta semanal con el cuerpo técnico sobre lo que aconteció en el juego pasado para evaluar en base a indicadores si se está cumpliendo o no el proyecto que como marca o producto nos va a identificar, «suele decirse que no se puede evaluar lo que no se mide», de no ser así pediría cuentas al cuerpo técnico y establecería un compromiso de solución, algo así como un SLA (nivel de acuerdo de solución) en los negocios.

También voltearía a ver el trabajo de las fuerzas básicas y exigiría al responsable de formar jugadores a consolidar por lo menos un jugador por año. Al menos un Jonathan Orozco, Jesús Zavala, Severo Meza, Hiram Mier por año es lo que exigiría tanto al formador como al DT encargado de irlo llevando poco a poco hasta su consolidación.

Yo sé que dirigir a un equipo desde las altas esferas no es cosa sencilla y menos si lo quiero comunicar en unas cuantas líneas, si fuera así, créanme amigos, no estaría aquí sentado tecleando esto. Solo cerré los ojos por un momento y quise transmitir lo que mi YO RAYADO y mi limitado o nulo conocimiento para dirigir un equipo harían en el rol de directivo.

«Acaba el partido, las luces se apagan, el marcador refleja que uno de los equipos se ha llevado la victoria, los jugadores se marchan al túnel de vestuario, el entrenador saluda brevemente a sus jugadores, a los cuales felicita por el esfuerzo realizado. Sin apenas tiempo para disfrutar del logro conseguido se dirige hacia la sala donde los periodistas esperarán sus respuestas. En ese trayecto, una pregunta me viene a la cabeza al acordarme del espectador que se sentó a ver el partido ¿Mi equipo habrá resuelto su duda? »