Rayados de Monterrey: ‘El Papel del Turco en la gestión emocional del equipo’

Hoy sabemos que cualquier acción relacionada con la toma de decisiones está condicionada por las emociones. Digamos que, de un modo u otro, su influencia estará presente de alguna manera en los comportamientos desarrollados. “Las emociones están en el comienzo, en medio y al final de cualquier proyecto” (Eduard Punset).

Dentro de un partido de fútbol son numerosos los factores externos que se dan y que condicionan la aparición de un tipo u otro de emoción en los jugadores participantes (presión por la victoria o necesidad de rendir individualmente, afición, rival, relación con el entrenador y los compañeros, influencia del árbitro, posibles críticas en medios de comunicación, y todo ello sin considerar aquellas emociones que los jugadores traen externas, de casa.

Según Damasio, somos constantemente confrontados, en nuestra vida, con situaciones en las que, ante un problema, tomamos una decisión que tiene consecuencias. De este modo, tanto la situación que conduce a la decisión como sus consecuencias se viven acompañadas de una serie de emociones. Por tanto, si escogemos algo que tenga consecuencias negativas, nos vamos a sentir mal, vamos a sufrir, vamos a estar enfadados, vamos a tener emociones negativas.

Algo de esto se vivía en la era pre-Mohamed, donde nada bien salía, quizá o más bien por esas decisiones mal elegidas, ideas sin plasmar, peleas internas, sin liderazgo que llenará de confianza al jugador y fuera trasladado al campo de juego.

Contrariamente, si el resultado de nuestra elección tiene consecuencias positivas, vamos a sentir alegría, placer… En definitiva, cuando nos enfrentamos a una situación semejante a las que hemos vivido, nuestro cerebro nos da, rápidamente, la señal de las emociones ligadas a aquel tipo de actuación y en base a ellas, elegimos.

Hoy en día vemos a los jugadores más relajados en cuanto a la presión que antes existía, la confianza que vino impregnar Tany le ha ayudado un poco al jugador a liberarse de esa tensión que existía. Tany vino a ser esa cabeza líder en donde el jugador voltea a ver y siente la emoción positiva de saberse guiado, motivado, dirigido…bien entrenado. Lo vemos en los entrenamientos, en las entrevistas, en los partidos, si bien, futbolísticamente no se ha evolucionado mucho, en la actitud (que esa no se negocia) ya no ha faltado a lo largo de los 90 minutos, el equipo ya muestra otra intensidad, otra manera de encarar las jugadas, otra disposición.

Aún falta tiempo para evaluar el alcance que con Tany pueda llegar a tener el equipo,Actitud pero de entrada la elección nos dice que fue la más acertada, su llegada ha venido a rescatar eso que se tenía perdido…ACTITUD.

Por Orlando Corral.