#Rayados: Tanto amor, hace daño.

Dicen que hay amores que matan. Esta frase suena más para película o historietas. Sin embargo lo que sí es un hecho y está comprobado es que hay amores que hacen daño. En el caso de los hijos, el amor en exceso o dar de más por parte de los padres tiende a tener resultados negativos cuando este amor es incondicional y no se educa bien a los hijos, estableciéndoles límites, valores etc. El darle todo a un hijo, hará en la mayoría de las veces que este crezca sin un sentido de responsabilidad, y acabará por ser el típico niño malcriado y el adolescente rebelde. Si bien es cierto que cada cabeza es un mundo y cada familia tiene sus costumbres etc, hay valores universales que trascienden países y culturas.

El caso muy particular de los Rayados del Monterrey es como el de un hijo al que se le ha querido de más. Al que se le ha perdonado y pasado mucho. Al que se le ha permitido “travesuras” y errores de más. Claro, nadie es perfecto y todo mundo (inclusive las instituciones) tienen derecho a equivocarse. El problema es cuando la reincidencia en el mismo error persiste y no se realizan las acciones correctivas pertinentes para enderezar la conducta y el camino. Esta me parece una analogía ideal para describir la relación Equipo-Afición. Como la de Hijo-Padres. Estamos en una era, por llamarlo de una forma, en donde la afición le sobra amor por su equipo. Una gran mayoría de la fanaticada Rayada ofrece y tiene un amor incondicional -que raya en la ceguera- hacia su equipo, nuestro equipo, MI equipo, los Rayados del Monterrey. Si bien este amor y apoyo es digno de admirarse, tanto a nivel nacional, como internacional, también es sujeto a un llamado de atención y reflexión hacia nosotros los aficionados (padres) a encausar este gran amor hacia nuestro equipo para que este último no se acabe por volver por completo un hijo mal criado y mal agradecido.

Muy regularmente, llenamos el estadio del TEC (próximamente el BBVA Bancomer), compramos cualesquier tipo de producto “oficial” que sale a la venta, sin importar lo que sea. Adquirimos jerseys de todo colores y sabores. Incluso unos que a mi muy punto particular de vista son ridículos y no reflejan para nada la identidad del Club. Aquí entro a un área gris, ya que estamos viviendo en la era del consumismo y del marketing global, donde los grandes y más importantes equipos del mundo son parte de este marketing, Vemos a equipos como el Barcelona y el Real Madrid sacan jerseys con colores cero representativos a ellos mismos. Creo yo que con la única finalidad de vender y punto. El que todo el mundo lo haga, no quiere decir que esté bien o si? Pero en fin, ese un tema aparte y que requiere de un análisis y debate a parte.

Volviendo a nuestro ámbito. Los aficionados rayados, compramos -casi todo- lo que nos ofrece el club. Camisas “conmemorativas” a precios ridículos. Camisas o jersey con colores y diseños espantosos. Muchos se quejan y quejan pero siguen consumiendo el mediocre y mezquino producto que es hoy por hoy Rayados. Compramos gorras, llaveros, posters, inclusive compramos muñecos y peluches del mutante “perro-vaca” que tenemos por mascota. Porque hay que decirlo con todo sinceridad. La actual mascota que tenemos los Rayados del Monterrey no representa en nada a lo que es para empezar la ciudad ni el club. Con todo el respeto que se merece la o las personas que diseñaron semejante aberración realmente no sé que tenían en su mente. Dudo que el grueso de la afición se identifique y asocie a un canino, que no sé ni de que raza es (me parece un bull dog) con nuestro equipo. Un tlacuache hubiese estado mejor! Pero nuevamente, ya abordaré el tema del Mutante “perro-vaca” en otro escrito. El caso es que consumimos y aceptamos la mayoría de las cosas. Estamos tan enamorados y cegados por el amor hacia el equipo que lo estamos mal acostumbrando a no querer ser mejor o a solamente dar el mínimo esfuerzo por ser mejor.

Esta situación tiene -a mi punto de vista- muy relajada y tranquila a la directiva. Mientras los resultados financieros se estén cumpliendo, les pregunto yo, porque habrán ellos de cambiar la estrategia o modificas su accionar? Si al fin de cuentas el objetivo se esta cumpliendo. Estadio lleno partido a partido y una venta exitosa de artículos promocionales. El Club de Fútbol Monterrey parece muy enfocado -hoy en día- a promover sus valores en todas las redes sociales habidas y por haber. Sin embargo percibo cierta hipocresía y hasta una doble moral en muchas de las decisiones y acciones de la institución. Sin bien es cierto, nosotros como aficionados no tenemos todo el conocimiento e información interna, lo que se percibe es generalmente sentimientos de engaño, arrogancia y hasta cinismo por parte de la directiva. Creo que el amor en exceso del gran parte de la afición lejos de ayudar ha perjudicado y viciado al equipo. Hay que reconocer este gran apoyo, y espero que siga, pero se tiene que saber también exigir. Nosotros como los padres queremos -por decirlo de una forma- buenas calificaciones de nuestros hijos.

Desconozco el modelo de trabajo -si es que hay uno- que el Club de Fútbol Monterrey quiere adoptar o tiene ya adoptado. La realidad actual del equipo es de una fuerte crisis de identidad futbolista donde no se ve un rumbo o dirección fija. Esto difícilmente llevará al éxito deportivo (que es lo que más debería de importar). Sin embargo parece ser que la afición esta hipnotizada y cautivada por el aparato mercadológico que Rayados tiene en operación. Vemos panorámicos en la calle, anuncios en la TV, sobre información y promoción y difusión en exceso en las redes sociales que opacan por mucho los más recientes logros deportivos. La gente se queja, algunos expresan molestia pero la realidad es que no se hace nada. Habrá quienes me digan que sueno como un desertor. Pero más que un desertor me siento como un aficionado que esta viendo lo mal portado y chiflado que esta mi equipo. Donde con una mirada de “perdóname” y una lagrimita al estimo “Remi” le voy a seguir perdonando todo. Creo que ya es hora que nosotros como afición -y si realmente somos la mejor afición de México- lo demostremos de verdad y le exijamos a nuestro equipo que nos de mejores y reales resultados deportivos. Que comienza a actuar como un equipo grande debería de actuar. Invito también a todos los demás aficionamos a que sigamos apoyando y alentando al equipo, pero no de manera ciega y sin exigencia. Hay que siempre buscar se mejores y no dejar que nuestro equipo siga en esa zona de confort en la cual se encuentre muy a gusto.

Tanto amor, por ya varios años, siempre incondicional nos ha perjudicado tanto a los aficionados como a la institución más de lo que creemos. A veces ha que dar una regañadita a ese niño con mucho mucho potencial para que realmente desarrolle al máximo todo lo que tiene. Creo yo, que mientras la directiva no vea un despertar de la afición, las cosas no van a cambiar.

Por.- Héctor Galván

Twitter: @hggalvan