Congruencia hacia la grandeza

Por : Héctor Galván

Twitter : @hggalvan

Podemos definir a la congruencia como la relación lógica y coherente que se establece entre dos o más cosas. Esto es algo de lo que creo yo, la directiva actual de los Rayados carece. Carece de congruencia entre lo que hace y lo que dice o más bien lo que refleja. Aun y cuando sus intenciones sean buenos, como que “sin querer queriendo” no han encontrado el camino correcto.

Mucho se ha venido hablando en los últimos años con respecto a la verdadera capacidad de la actual directiva del Club de Fútbol Monterrey encabezada por Ornelas y Salvador. Si bien es cierto que es virtualmente imposible darle gusto a todo el mundo, en su caso particular ellos han dejado de gozar de la aceptación de -creo yo- ya la gran mayoría de los aficionados Rayados. Este claro y notorio divorcio entre muchos aficionados y la directiva se ha agudizado en el último año y medio por un sin fin de situaciones que van desde malas contrataciones de jugadores, dudosas y deficientes selecciones de directores técnicos, mal manejo de la prensa, novatadas en la pérdida de jugadores por las famosas cláusulas de rescisión entre otros.

Como he venido comentando con mucha insistencia, vivimos en una época donde la información que solía ser privilegiada de unos cuantos, ya esta al acceso de muchas personas más. Sumándole ahora, el creciente poder de las redes sociales han causado que a la gente ya no se le -engañe- u oculte información cono antes solía suceder. Ya la afición no está limitada a los “comunicados oficiales” o a lo que sale redactado en revistas o periódicos.

En los más de 15 años que tengo de asistir -casi de manera ininterrumpida- al estadio del Tec, me tocó ver el crecimiento y evolución de la afición. El moderno -y algo reciente- fenómeno de estadios llenos es un fiel indicador del fervor y de la pasión que se vive en nuestra ciudad de Monterrey por el fútbol. En Monterrey, como se dice popular mente; se desayuna, come y cena fútbol. Es por tal motivo que considero que debiese d ser del interés de todos, el tener equipos altamente competitivos, constantes protagonistas de nuestro balonpié y que marque la pauta y ser modelos a seguir para los demás equipos de la nación. Esto sería algo fantástico para la ciudad y para el estado.

En el caso de los Rayados, este nuevo estadio – El BBVA Bancomer- es a mi punto personal de vista, una excelente oportunidad para ya de una vez por todas, y sin dar marcha atrás, para convertirse es uno de los mejores y mas grandes equipos no solo de México, sino de América Latina. Contamos con el respaldo económico y con los suficientes recursos para ello. Contamos con la ciudad que brinda un escenario digno, contamos con una tremenda y formidable afición y ahora, con una majestuosa casa, que nadie, absolutamente nadie, ni el más envidioso, podrá negar de su belleza y lo imponente que es. Esta nueva casa tiene y deberá ser un eterno y constante recordatorio para nosotros, y en especial para el Club de Fútbol Monterrey de lo que el equipo tiene y debe de ser. Se tiene ya que dar el paso DEFINITIVO hacia la grandeza. Se tienen que quedar atrás ya los adjetivos de “levanta-muertos” y “equipo de media tabla” por mencionar algunos. Estamos hoy por hoy, ante una excelsa oportunidad de dar por fin ese brindo al siguiente escalón. El chiste es llegar a la cima, y quedarse ahí. Es difícil más no imposible.

Sin embargo, ante esta búsqueda de grandeza se tiene que tener congruencia. Pero tal pareciera ser, que la directiva de Rayados nos quiere convencer o engañar a base de una sobre oferta de marketing. Vemos saturación y auto promoción de ellos mismos en redes sociales, nos bombardean recordándonos de sus valores y principios, los cuales a mi gusto, no siempre los llevan a la práctica.

Mis puntos principales en los cuales sustento la falta de congruencia de la directiva de Monterrey se pueden resumir en lo siguiente. Aclaro en todo momento, que son opiniones personales y no estoy dando por hecho que soy poseedor de la verdad y razón absoluta.

Hay falta de congruencia en claramente reflejada en la selección de sus DTs PUNTO. Esta directiva desde hace años no tiene claro lo que quiere y ha ido navegando de ideología en ideología buscando aun definir un “estilo” o una identidad. Tan es así que el muy querido “Red Midas” llego de mera casualidad. Eso sí es un dato y una realidad. Más que un acierto de la directiva, fue una medida desesperada. Esta misma situación se acaba de volver a repetir con la designación de Antonio Mohamed. Si revisamos el perfil de los más recientes directores técnicos de Rayados, son personas de bajo perfil para lo que se quisiera considerar un equipo grande. Me pregunto yo entonces, como quieres ser grande o parecer grande si te armas rodeas de elementos y personal de segunda? Dejando a un lado la calidad personal y humana de estos señores, su calidad como directores técnicos no es para alardear. Para ser más claro en este punto, citamos el ejemplo de la designación como directores técnico a Carlos Barra y su auxiliar José Treviño; éste último ya con historia previa como DT -inclusive en Rayados- con mucha, mucha, mucha más pena que gloria y con un pésimo y lamentable desempeño. En qué estaba pensando la directiva cuando los designó? En que mágicamente los entonces “buenos” jugadores acabarían por ayudar y formar a estos señores como unos brillantes DT´s? Con todo el respeto que se merecen los señores Barra y Treviño, estos dos no tienen ninguna acreditación que los avale para estar al frente de un equipo que quiere ser grande. Estos dos señores no tienen ni un solo logro -en el fútbol nacional- para sustentar, justificar o quizás entender el porqué fueron asignados. El secreto a voces es que en aquel entonces la directiva no fue capaz de negociar y traer a otro DT. Se rumora hasta que varios entrenadores le dieron la negativa a la directiva para dirigir al Monterrey. Un equipo que aspira a ser grande no se puede dar el lujo de andar inventando DTs. Realmente yo en lo personal no sé en que estaban pensando cuando designaron a Barra y a Pepe Treviño. La manera en como lo manejaron pareció una mentira y una burda burla a la afición. Los resultados hablaron por sí solos. El equipo tuvo un horrendo desempeño y no jugaba a nada. Estoy seguro que muchos más comparten mi sentir.

Una institución grande es grande de pies a cabeza, y sí, se pueden llegar a cometer errores y a tener decisiones no del gusto popular, pero esto no puede ser tu constante, tal y como lo es actualmente en Rayados. Pareciera ser que el Monterrey quiere ser maestro de la imitación. Como el claro ejemplo de los relojes, u artículos de imitación, que a lo lejos parecen ser igual que los orinales pero ya vistos de cerca y a detalle se ve que son falsos. Un ejemplo más claro es como si los Rayados solo quieren dar el mínimo esfuerzo ya pasar con 70 y no con 90 o 100 me explico?

No hay congruencia hacia la grandeza porque se vive cambiando de modo de operar. En ocasiones la directiva es quien se encarga de traer a los jugadores. Más tarde o en otro ciclo es el director técnico quien trae a los jugadores. Nuevamente aquí otro indicador de que no tienen una clara idea de lo que quieren. Dejando como resultando una mezcla de jugadores que no hacen un buen equipo.

No hay congruencia hacia la grandeza porque se han contratado jugadores de mediano calibre recientemente. Por mencionar algunos podemos citar a Omar Arellano, Darvin Chavez, Othoniel Arce, Efraín Juarez, Yimmi Chará, Wilson Morelo, entre otros. Decisiones y contrataciones que lejos de emocionar a la afición la dejaron con una sensación de decepción.

No hay congruencia hacia la grandeza porque en repetidas ocasiones se han “chamaqueado” -como se dice popularmente- a la directiva con los casos de los “robos” de jugadores como Dorlan Pabón, Tecatito Corona, e inclusio Basanta.

No hay congruencia hacia la grandeza cuando todo aparenta y apunta a una muy pobre y deficiente capacidad de esta directiva por contratar buenos jugadores en tiempo y forma. Ya parece nuestro sello característico que siempre estamos buscando y buscando jugadores, se mencionan nombres y nombres y siempre batallan en contratar refuerzos. Cuando logran contratarlos suele suceder muy a menudo en que son tarde o en medio de mucho drama.

No hay congruencia hacia la grandeza cuando juegas a la “peleitas” con un medio de comunicación ultra chicharronero y te pelas y contentas como lo hacen los niños de primaria. Esto parece más un circo y una pelea de vecindad de una postura de un club de renombre o de respeto.

No hay congruencia hacia la grandeza cuando ésta directiva parece que se tropieza múltiples veces con la misma piedra! Puedo así seguir citando y mencionando ejemplos pero seria ya muy redundante.

Creo sinceramente que las intenciones de esta directiva son buenas, pero falta mucha congruencia y tener mejores planes de trabajo. Quizás hasta un poco más de seguridad en sí mismos para atreverse a lo que parece difícil. Creo también que los altos mandos deberían de tener más humildad y acercase a la afición; que es a quien se deben a fin de cuentas. Creo que realmente quieren llegar a ser grandes, están buscando ser grandes pero ni ellos mismos tienen todavía la pauta ni la clara idea de como lograrlo. Sigo sosteniendo que los recientes logros fueron más por casualidad que por trabajo bien PLANEADO.

Por todo esto, y muchas cosas más pienso que en Rayados no hay congruencia hacia la grandeza. Ya que se busca un objetivo y los métodos y formas para llegar a ello dicen lo contrario.

En el momento en que el Club de Fútbol Monterrey le dedique el mismo tiempo que le dedica a sus redes sociales a otros temas, la cosas van a cambiar.