Rayados del Monterrey : Un Equipo Contradictorio

El estilo que no encuentra Mohamed no es cuestionable, pero sí la falta de recursos para afirmarlo.El equipo juega a correr.

Durante la semana pasada se comentaba que para el equipo la falta de Cardona constituye el desafío de convertir el problema en una virtud porque se va a poner a prueba la aptitud del conjunto. Esta circunstancia desfavorable puede ser de utilidad si se toma la ocasión para pulir y perfeccionar…. La referencia apuntaba a la necesidad, todavía vigente en Rayados, de reforzar los pilares que requiere el estilo que Tany pretende construir para el equipo. Y esa demanda aparece reforzada luego de otro frustrante empate en el BBVA, de la misma manera que surge con nitidez la influencia de Edwin. Su ausencia privó de la persona capaz del rescate colectivo, como varias veces ha sucedido.

Porque el empate no tuvo origen en la ausencia de rebeldía ni en la tibieza de espíritu, sino en la confusión que gobernó al equipo cuando, rápidamente, advirtió que la forma que se pretende asumir como estilo estaba obturada por el rival. Ahí radicó el principal defecto, porque para aferrarse a un perfil específico de juego hay que disponer de variantes y recursos que permitan imponer las condiciones asociadas al estilo en cuestión.

Hay que interpretar lo que Mohamed quiere para pensar cómo alcanzar ese objetivo. Ahí aparecen rasgos preocupantes, ya que si el único movimiento para comenzar la circulación desde la propia zona defensiva es ubicar a Gargano entre los centrales y subir a los laterales, eso se detecta rápido y se anula. El fútbol no es más que lo que mi equipo aspira a plasmar y lo que el oponente ejerce para anularlo. Desde esa óptica, Puebla supo siempre que debía tapar a los receptores en el inicio del circuito, además de quitarle libertad a Dorlan. Y Rayados jamás tuvo una estructura que contuviera, que reforzara la paciencia que exige el juego de posesión y control.

Entonces, si el juego es de los jugadores, si lo primordial en el fútbol radica en los intérpretes, un equipo que aspira a moverse al compás de la pelota terminó por entregarse a aventuras individuales, a resoluciones con traslado veloz que resquebrajaron el orden que nace del dominio del balón. Rayados, logró colocar el primer ladrillo, bajo el impulso y arranque a favor de los atributos de uno de sus hombres de ataque, como Funes Mori. A él le sale naturalmente apostar a la carrera, conducción y giro de posición para definir. En cambio, al equipo le faltaron referencias nítidas para estimular la coordinación de movimientos. Una referencia no es más que saber dónde está el compañero, si aparece entre líneas, si lo hace abierto, si ensaya una distracción… Con esas herramientas, avanzar en el campo al compás de la pelota y sin abuso de traslado es más sencillo.

Encerrado en la trampa de Puebla, la pandilla se enredó en una cadena de confusión que la llevó a la anarquía. Muchos equipos vienen y nos advierten: un adversario con volantes externos rápidos y con capacidad de desequilibrio individual representará un problema serio.

Restan 5 partidos (15 puntos) y hay que concentrarse en lo que sigue, en aprender a incorporar lo que hasta ahora no se ha dado…marcar supremacía con calidad de posesión, con lo cual se desorganiza al rival. Nos queda claro en reflexionar que siempre nos resultará útil esa punta con tendencia a resolver la falta de gol por sorpresa, por chispazo (Funes Mori), y ese volante cerebral que conecte las piezas sueltas, que ayude a la elaboración y refuerce el traslado de creación y además ayude con asistencias y con gol (Cardona).

Algo es seguro: sobran las evidencias de que el equipo es uno con Cardona que sin él.