Rayados: El precio de la incoherencia

No hay decibelios suficientes para tapar el eco de las desastrosas temporadas que ha tenido Rayados en estos últimos años. Desde la destitución de Vuce, este equipo no ha tenido tanta participación en liguillas (Una clasificación en esos 5 torneos, Sólo una vez han pasado de los 24 puntos, Sólo una vez llegaron a Semifinales).

Nadie esperaba este paso tan mediocre del equipo, pero casi todo el pueblo rayado temía que pasara esto, con o sin Vuce. Los últimos años han sido tan decepcionantes que el desánimo se ha apoderado de la hinchada, cada vez más perpleja por las extrañas señales que envían el club y el equipo. No es la primera vez que la afición pide la dimisión de Luis Miguel Salvador. El entrenador no sirvió de dique. A estas alturas, a los DT’s que pasan se le interpreta más como la consecuencia de la deriva del presidente que como responsable de la crisis actual.
El rayadismo no entiende los motivos reales del mal armado del equipo. Nunca fueron bien explicados. Es cierto que al equipo han intentado a base de billetazos sacarlo de aguas turbulentas, pero en el intento no existe una estructura sólida que lo respalde. La triste realidad del equipo actual se convierte en un fracaso tras otro. El equipo, que cuenta con una plantilla mucho más competente que en la temporada anterior, a lo largo del torneo juega mal, con un desánimo evidente.
Es un Rayados sin reflejos, agotado y confundido. Aunque dispone de buenas individualidades en todas sus líneas (al menos en su tridente), invita al abatimiento. Traslada a los aficionados la misma sensación de fatiga que sus dirigentes, con LMS a la cabeza. El presidente, que siempre ha tenido una idea mesiánica de su papel en el club, puede tener todavía un apoyo de su suegro, pero ya no despierta ningún entusiasmo. No tiene mística que vender. Su colaborador (González Ornelas) le apoya más por la prevención que generan sus posibles consecuencias que por el crédito de su discurso. Es una realidad temible para un dirigente que ha hecho todo lo posible por blindarse en el poder, pero que de ninguna manera ha alcanzado el objetivo de su estancia a la presidencia: recuperar la hegemonía de Rayados en el fútbol y, por extensión, acabar con el periodo de esplendor de los rivales.
Actualmente se tiene todo para encontrar las condiciones más estables para lograr el éxito. Luis Miguel Salvador ha gobernado el club sin la menor oposición. Se fue Don Jorge Urdiales y no existió más cabeza ni dirigencia, una incomparecencia debilitadora para la buena salud de la institución. Sin debate, ni proyectos alternativos, Rayados ha entrado en una especie de caudillismo tecnocrático que no admite críticas. Sólo se tolera el culto a la personalidad del presidente y sus disculpas en la prensa después de cada tropiezo. Cualquier divergencia dentro de la organización se califica de sospechosa, artera y antirayada.
Señores, está visto que esto no es por falta de amor al equipo (me consta que LMS ama tanto los colores como tú y como yo), esto es por falta de capacidad, pero en qué momento crítico se podrá detener esta bola de nieve que cada año crece más? Porque el señor José Antonio Fernández no es capaz de tener el mismo éxito deportivo como lo tiene con sus demás negocios?
Es en la incoherencia, las contradicciones y los caprichos donde se encuentra la raíz de los problemas del equipo rayado, se pueden tener problemas de inestabilidad en otros ámbitos, pero las señas de identidad en el equipo nunca deben de ausentarse y que de ninguna manera le ha otorgado Luis Miguel al equipo. De eso, de una gestión sin rumbo, se queja toda la hinchada, de un torneo más sin liguilla, de otro año más de fracaso.

Pd. Un buen líder da saltos de calidad y no simples mejorías.

By @Orlix77