(Que se vayan) Con la cola entre las patas…

Éste sábado se juega el partido más importante en la corta historia del BBVA.

El único Clásico de México que todavía levanta pasiones.

Que es tema de conversación en cada rincón de la Ciudad y en donde la afición juega este partido con semanas de anticipación.

Como ya se está haciendo costumbre en los últimos torneos es la fanaticada albiazul la encargada de ‘calentar’ el ambiente previo.

El ‘tienen mieeeedo’ de hace 15 días les caló hondo a los de enfrente que hasta ese momento no habían dado señales de vida en cuanto a ésta añeja rivalidad.

¿Qué se espera en la cancha este sábado?

A dos de las escuadras mejor armadas de este Clausura 2016, jugadores de alto nivel técnico y candidatos a llegar a la liguilla.

Contrario a los que pronostican espectacularidad, yo espero un juego cerrado, con unos felinos echados atrás, con largas posesiones de pelota y con sus armas más fuertes desplegadas en ambas bandas.

De la raya, el ataque fino de los 4 fantásticos, equilibrio en la media cancha con Gargano y Ayoví y mucha intensidad por parte de los 11 que estén en el campo.

¿Y en la tribuna?

Ahi es a donde quiero llegar.

Este partido representará la graduación de este nuevo jugador 12 que se ha ido formando en el Gigante de Acero.

Muy diferente en conformación y tamaño al que existía en el Tec, la afición albiazul en torneo y medio ha ido encontrando su identidad en este nuevo inmueble, formando nuevas porras, encontrando otras formas de alentar.

Este sábado tenemos que demostrarlo.

Hay que presionar al rival desde que asomen la nariz para calentar.

Que el abucheo y los cánticos no paren.

Que el azul y blanco invada cada espacio en la tribuna.

Que desde el minuto 1, los de amarillo sepan que juegan de visita, que están en el barrio equivocado.

A diferencia de nuestra antigua casa, en donde la forma del estadio diluía los gritos, el trazo del BBVA permite llegar a niveles ensordecedores a nivel de cancha, como se ha demostrado en juegos como contra Pachuca en donde hasta los jugadores batallaban para escuchar el silbato del árbitro.

Así tendrá que ser este sábado…

Todo aquél que tenga la responsabilidad y la dicha de tener un abono, tiene que ir a desquitarlo.

A gritar como si no hubiera mañana, presionar, apoyar, cantar, vivir intensamente el partido.

Hacer que retumbe nuestro hogar, que nuestros jugadores se sientan arropados y los visitantes agobiados.

Estoy seguro que al final del encuentro la tribuna celebrará un nuevo triunfo, el primero en nuestra casa, y espero y confío en que los tigres dejen el nuevo Estadio sordos, desteñidos, derrotados… con la cola entre las patas.

¡Vamos Rayados!

Por: @al_rayado