Rayados del Monterrey: ¿Ganar como sea?

Hoy en día, el fútbol se vive con sufrimiento, porque se está priorizando el éxito o el resultado por sobre la forma de jugar. Actualmente solo se oye por todos lados: ‘Hay que ganar como sea’ y eso solo provoca jugar con niveles de estrés muy altos. Estimular solamente el compromiso pero no el juego. Asesinamos a la tranquilidad y no damos vida al placer. Se debe de creer en una idea para de ahí tener amor por el juego y no padecerla.

Respecto a estos 3 juegos que han transcurrido, mi percepción en el accionar rayado es que no se está disfrutando por el juego, más bien, noto un estrés por el compromiso de ganar y no importa de cómo se gane. El partido vs Chivas es un buen ejemplo, los jugadores se veían presionados por anotar, más por impulso que por idea, tiros de fuera del área y poca construcción de jugadas era lo que prevalecía. Una ausencia de idea y estilo genera ese estrés por no poder llevar a cabo una forma de juego que sea sostenible a través del tiempo.

Ahora, frente a Cruz Azul, el resultado se estaba logrando pero la forma era bastante cuestionable. Un equipo que haga 88 pases en un partido y que solo se limite a buscar el error del rival en lugar de ser más propositivos. Abusar tanto de la segunda pelota resulta en un juego de azar en donde el resultado es un volado.

Ante todo, el jugar al fútbol te debe generar un sentimiento de felicidad. Cuando se encuentra una filosofía de juego, los jugadores, más allá del resultado pueden sentirse realizados. Por el contrario, si el resultado se da pero el equipo no transmite ese sentimiento que la idea ofrece de seguridad, se tiene ese sabor de deuda, ese sabor agridulce cuando sientes que falta algo.

El azar juega su papel y se tiene que tener la posibilidad de, a partir de un mensaje distinto, tener resultados enseguida pero antes del número, generar mayor propuesta de idea. Lograr que el equipo disfrute en el campo. El disfrute genera rendimientos altos. Cada jugador se potencia al máximo. Sin estrés, sin preocupación, con el solo hecho de disfrutar el juego. El objetivo es potenciar al compañero. La valentía no es lo mismo que el estrés. Porque la histeria produce equipos que se frustran.

Lamentablemente se vive en un fútbol donde hay tanta obligación y tanto compromiso por ganar que se genera un estrés que atenta contra el juego. Es muy difícil que un equipo tenga libertad en nuestro fútbol. Toda presión genera un compromiso de fricción. No se valoriza el talento. Para la afición, inclusive, resulta demasiado monótono.

Tenemos que estar todos en sintonía. Creer que la gente, los jugadores y toda la causa albiazul tengamos que estar todos en el mismo lado. Si nosotros nos transformamos en uno y defendemos toda una idea de juego logramos una comunión necesaria. Es preferible irnos todos mal o todos bien, pero juntos, unidos a través de una misma pasión. Si logramos la identidad, sabemos que no nos vamos a reprochar nada. Si la presión es de afuera hacia adentro, eso nos divide y no es bueno. Tiene que ser mancomunado.

Y por poner una idea de juego se puede mencionar la salida como una característica de juego. Si queremos hablar de una salida de cuatro defensores contra la presión de dos delanteros, que parten de un 4-4-2. Pero al entrenador rival, en una de esas, se le ocurrió cambiar y presiona con tres. Entonces, hay que aprender que no hay que enseñar cómo resolver la presión sino hablar de la cultura de la salida. Porque en un partido todo cambia, entonces los jugadores tienen que tener incorporada la cultura de salir de abajo y encontrar ellos las maneras de resolver los obstáculos. Lo cultural del trabajo tiene que estar vinculado con uno y no con el rival.

Lo más sano es, que tu cultura sea enfocado a tu trabajo, sin dejar de estudiar al rival claro está, pero que el peso mayúsculo sea lo que tu entrenas durante la semana, que se tenga ya bien definida la idea y la formación con la que se van a entrenar las situaciones del juego y no confundir al jugador hasta un día antes del partido en el cómo se va a jugar. Puede resultar bastante peligroso el preparar el siguiente partido en base a como juegue el rival en lugar de sostener tu propia idea, lo vimos con Chivas…aún y en superioridad numérica, no se supo que hacer ante tanta posesión del balón. Lo que no se entrena, no sale en el partido.

La palabra justa sirve para derrocar la arquitectura de lo establecido. ¿Turco la tiene? Eso se traslada. Nosotros tenemos jugadores como Cardona. Todo impronta, todo imaginación, sin presiones, sin dudas. Cuando veo a Celso jugar, veo un brote de talento que no aparece en los libretos.

El rayado, por historia, le gusta que su equipo juegue de otra forma. Coincidir con el sentimiento popular: aunque aún no se ha logrado, el hincha quiere ganar pero ganar bien jugado.

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